"Las ideas son menos interesantes que los seres humanos que las inventan" FranÇois Truffaut

lunes, mayo 02, 2016

Si habla mal de España, es español (y las 100 mejores películas del cine español)

Mi artículo en Vozpópuli versa sobre la fea costumbre española de rajar de España (a los cinco minutos dos amables lectores ya me daban la razón). El otro día me crucé con la manifestación de los sindicatos por el 1 de mayo y no vi ni una bandera española constitucional, sólo de la Segunda República. Lo que sucede es que, por ejemplo, cuando hablo con mis alumnos fans de la tricolor no tienen ni idea, y por supuesto no han leído, a Manuel Azaña, Ortega y Gasset, Chaves Nogales o Clara Campoamor. Por supuesto, todos ellos serían los primeros fans de Felipe VI y la actual monarquía parlamentaria.

Invitados especiales: Joaquín Bartrina, Charles Darwin, Bécquer, Unamuno, Can Roca, Real Madrid, Menéndez y Pelayo, Larra, Barceló, José Tomás, Almodóvar, Cirac, Escohotado, Amancio Ortega, Trapiello, Adrià, Rafa Nadal, Jovellanos, Godoy, García Lorca, Miguel Maura, Zambrano, Julián Marías, Salvador de Madariaga, Otegi, Pablo Iglesias. PD. Que conste que yo en los campeonatos mundiales de fútbol voy con Italia (¡Forza Azzurri!) PD. A pesar de Menéndez y Pelayo, por un lado, y Pablo Iglesias, por otro, los españoles estamos haciendo las cosas más que medianamente bien.

PD. En la revista Cuadernos de Cine han realizado una encuesta sobre las mejores películas de la historia del cine español. A ver si os falta alguna por ver...





miércoles, abril 27, 2016

Lo de los toros no va de toros sino de libertad




el Diario Córdoba hablo acerca de la Semana sobre Tauromaquia en Córdoba.  A diferencia de los grandes aficionados que allí se reunieron, y a los que escuché con admiración y respeto por su gran conocimiento de la Fiesta, mi compromiso con la defensa de la Fiesta es más bien de tipo político: la lucha contra los intransigentes puritanos que tratan de imponer su moral particular como marco político general.  Cada vez más en las sociedades democráticas se está imponiendo un totalitarismo ligth, vinculado a lo que denominaba en el artículo de Vozpópuli la izquierda y la derecha regresiva, que se muestra incapaz de comprender y respetar puntos de vista ajenas.  Una consecuencia de la "adolescintazación" de la sociedad postmoderna.



martes, abril 26, 2016

Se buscan jóvenes que quieran ser millonarios




En Vozpópuli comento la emergencia de un político liberal en Francia: Emmanuel Macron.  El Ministro de Economía de Manuel Valls hizo su tesis doctoral sobre Hegel.  Este liberal dialéctico le gustaría a Antonio Escohotado.





sábado, abril 23, 2016

A España la inventó Cervantes




En Libertad Digital comento mi capítulo favorito del Quijote, muy políticamente incorrecto porque habla de la libertad, España y toros bravos, temas tabú en amplios sectores políticos hoy en día. Invitados especiales: Isaiah Berlin, Walt Whitman, Ernst Jünger, Harold Bloom, Shakespeare, el oscuro Hamlet, al tenebroso Yago, al siniestro Macbeth, al retorcido Ricardo III y el furioso Coriolano, Andrés Trapiello, Carlos I y los dos Felipes, Montaigne, Wittgenstein, Nietzsche, Nabokov, Ortega y Gasset y un tal Cide Hamete Benengeli, John Wayne, Howard Hawks.

Esta tarde, a las 7 en la Fundación Cajasol de Córdoba, presento el último número de la revista de toros El Monosabio


lunes, abril 18, 2016

Évole se toma un cafetito con Otegi (o a más Hayek, menos Gramsci)





La puesta en escena de la entrevista de Évole a Otegi era acogedora.  Un fuego en la chimenea, una luz tenue que entra a través del gran ventanal, un paisaje de verdes prados, un par de cafetitos sobre la mesa de madera.  Las preguntas de Évole son incisivas pero en un tono cordial, como el de dos colegas que discrepan en algún asunto pero que en el fondo tienen un mismo "aire de familia".


Sectores de extrema izquierda, como Antonio Maestre, comentaron la entrevista apoyando la actividad por la que fue condenado Otegi, tratar de reconstruir la ilegalizada Batasuna bajo las órdenes de ETA, como si fuese una "actividad política"

 En Vozpópuli analizo las raíces filosóficas de dicha "actividad política", que comparte Otegi con el otro representante de la extrema izquierda en nuestro país, Pablo Iglesias.  Invitados especiales: Antonio Gramsci, Lenin, Rawls, Hayek.


sábado, abril 16, 2016

"Julieta" Almodóvar. El director que no gustaba a los curas tampoco agrada ahora a las feministas (de género)

"Julieta", el último personaje protagonista de Almodóvar, es una constante del cine del manchego: una mujer al borde de un ataque de nervios sobre unos tacones lejanos que no acaba de encontrarse a sí misma en sus múltiples roles de amante, esposa, madre, profesional, hija y mujer que va enfrentándose a la mutación de la vida y a los misterios que la rodean.




Su puesta en escena cinematográfica también sigue fácilmente reconocible, colorido ostentoso, humor vitriólico, y un melodrama suntuoso en el que la hipérbole ha sido matizada, eso sí, por una contención arrebatada por brillantes fulgores surrealistas.  Como si en lugar de Douglas Sirk y Fassbinder sus referentes fuesen ahora, más bien, Michalengelo Antonioni y Leo McCarey.  Ha ganado en elegancia sin perder en gracia, en profundidad sin ligereza.

En 2011 Pedro Almodóvar mereció ganar la Palma de Oro en el Festival de Cannes con "La piel que habito". Tras la "frivolité" de "Los amantes pasajeros", Almodóvar ha vuelto a ser seleccionado para la sección oficial del certamen francés con "Julieta", tan turbadora y compleja como aquella, llena de eso que decía Juan Benet que le faltaba a la literatura española: estilo. Almodóvar ha sido mucho más apreciado en Francia que en España, sobre todo a medida que ha ido abandonado el "cutrismo", esa dejadez y falta de imaginación que algunos consideran la marca made in Spain. El cartel de esta edición de Cannes es de una de las películas más "estilosas" de la historia del cine: "El desprecio", de Jean Luc Godard. Rodada en Casa Malaparte, una obra maestra de la arquitectura situada en la isla de Capri, pocos como Godard y Almodóvar han sabido filmar la belleza interior y exterior de las mujeres, dueñas de una sexualidad libre y salvaje, contradictoria y estimulante.  No es de extrañar que las feministas de género y los curas decimonónicos, tan lejanos pero tan cercanos en su conservadurismo moral y su resentimiento moral, lo detesten igualmente.




Como en la película de Godard o en Desierto rojo, la atmósfera es de contención ético y estética sobre un fondo mitológico, más elegante que nunca en sus referencias a la moda international style de Vogue.  Como en las películas existencialistas de Woody Allen, los protagonistas de Almodóvar leen libros y decoran sus casas con reproducciones de Freud y esculturas de Miquel Navarro.  En lugar de Dostoievski y Sartre en el caso del norteamericano, Almódovar prefiere a los más chejovianos 'El amor' de Marguerite Duras y 'La tragedia griega' de Albin Lesky (la secuencia clave de la película desde el punto de vista hermenútico es la explicación a sus alumnos por parte de Julieta como profesora de Griego del significado de "pontos" en el contexto de la "Ilíada" de Homero), teniendo en cuenta, además, que el guión es una adaptación de su "relatista" favorita, la canadiense Alice Munro (cuyo libro tenía una de las protagonistas de "La piel que habito").

De hecho, al haberse basado en una novela Almodóvar ha podido concentrarse más en la estructura formal de la película, tan compleja como en el caso de "La piel que habito", también basada en una novela.  Si allí la acción transcurría siguiendo una estructura en hélice, enredándose sobre sí misma, en "Julieta" va enhebrando misterios dentro de enigmas escondidos en acertijos, que se van resolviendo de una forma tan elíptica que pueden pasar desapercibidos en una primera visión.

Usualmente el cine se ha puesto en relación con el teatro, la novela, la pintura o la ópera.  Sin embargo, Almodóvar consigue en "Julieta" un milagro al alcance de muy pocos.  Del mismo modo que Manoel de Oliveira en "Una película hablada", y en gran parte de su filmografía, el cineasta español recuerda en el torrente de diálogos y monólogos que sostienen las imágenes los folletines de la radio que se escuchaban hasta finales de los años 80, con dramas intensos interpretados por actores dotados de voces tan sugerentes como hermosas y matizadas.  Podría verse "Julieta" con las orejas.

El título original era "Silencio", en el sentido de la obra 4`33" de John Cage, en el que el ruido de fondo de nuestras vidas constituyen un muro de sonido invisible que nos afecta sin que nos demos cuenta.  Son muchas las películas que ocurren en "Julieta", la visible y las invisibles.  La maestría de Almodóvar reside en haber rodado varias películas implícitas en la explícita.  Y en haber utilizado tanto el bisturí para la disección de las emociones amorosas como el hacha para un guión en el que predominan los sobreentendidos y se echan en falta las explicaciones. Afortunadamente.  Al Bergman de "Persona" le gustaría.