"Las ideas son menos interesantes que los seres humanos que las inventan" FranÇois Truffaut

jueves, julio 24, 2014

El antisemitismo de izquierdas



"¡Hamás, Hamás, judíos a las cámaras de gas!" Puede ser una casualidad y que simplemente "Hamás" y "gas" riman, lo que resulta tan atractivo para una manifestante habitual como una mezcla de ron y azúcar para las mariposas.  Puede ser también que el espectro del antisemitismo esté detrás de buena parte de la crítica a Israel.  En la revista El Medio me ocupo de las raíces intelectuales del odio hacia los judíos a través de unas declaraciones del filósofo comunista italiano Gianni Vattimo, por casualidad/causalidad "discípulo" del filósofo nazi y antisemita Martin Heidegger.  Los extremos los crían y ellos, aunque en trincheras políticas opuestas, se juntan.



Muy interesante es también el documental del israelí Yoav Shamir, Defamation, sobre el antisemitismo, la "industria del Holocausto", la Asociacion anti Difamación...  ¿Resulta para un negro más apropiado robar a un negro o a un judío en Nueva York?



viernes, julio 18, 2014

Trascendence o el Rousseau cibernético




Un 28 de junio nacía Jean Jacques Rousseau, el filósofo ginebrino que alumbró la “volonté générale”.  También en 28 de junio vi Trascendence, una espantosa película en la que, sin embargo, se plantean dos o tres cuestiones filosóficas trascendentales con aroma roussoniano.

Rousseau fue el más extraño filósofo de la Ilustración porque no compartía con la mayor parte de sus colegas de movimiento la pasión por la razón, la fe en el progreso y cierto talante individualista.  Por el contrario, el algo histérico pensador suizo era muy sentimental, adoraba un pasado utópico y tenía una visión colectivista de la organización social.  Tanto Jacob Talmon, Karl Popper como Isaiah Berlin lo situaron en las raíces de la democracia totalitaria contemporánea (para más información visitar las “repúblicas populares” de Cuba, Venezuela o Corea del Norte. O, más castizo, el programa electoral de Podemos).

En Trascendence se trata de cómo implementar una conciencia humana en una máquina virtual.  La Inteligencia Artificial se ha topado con el problema hasta el momento irresoluble de conseguir que un programa informático consiga pensar como un ser humano.  En 1968 imaginaban, vía Stanley Kubrick, que allá por 2001 se conseguiría fabricar una Inteligencia Artificial tan potente que podría asemejarse a una Inteligencia Natural.  Evidentemente pecaron Kubrick, Marvin Minsky y compañía de optimismo tecnológico.  

Trascendence juega con una interesante idea: en lugar de hacer humana una inteligencia artificial, hagamos artificial una inteligencia humana .  Así que “cargan” un programa informático  con una mente humana creando un híbrido cibermental con la potencia de cálculo de una máquina informática y la competencia de establecer fines ,combinada con la capacidad de tener sentimientos, de un cerebro humano. El Frankenstein electrónico conectado a Internet rápidamente se transforma en una mezcla de Rousseau, Karl Marx y Lenin, dedicado a transformar el mundo buscando el bien común a través del establecimiento de una mente colectiva entre todos los individuos humanos .

Gracias a la nanotecnología nuestro “Jean Jacques Marxnin” (con rostro de avejentado Johnny Depp) incorpora también a la Madre Teresa de Calcuta a su acción revolucionaria, curando no mediante la imposición de las manos sino de un equipo de robotitos nanotecnológicos.  El ejército de lumpemproletariado neurocibernético en Trascendence es una mezcla de trabajadores industriales (muy marxista) y enfermos (muy franciscano). Cuando está a punto de conseguirse el paraíso final en la tierra, un anarquismo amable en el que alegremente los individuos han sacrificado parte de su autonomía individual en aras de la volonté générale, aparece el “capitalista, imperialista y militarista” FBI para acabar con el enésimo sueño de la razón productor de monstruos.  Bendito seas, John Edgar Hoover.

En Trascendence pervive el viejo prejuicio paleolítico de que hace falta un jefe que ordene todo el entramado social.  Esa es la realidad del impulso a la mística “trascendencia” a la que hace referencia el título de la película.  Y es que el peligro no reside en tratar cualquier problema desde una perspectiva científica, como se sugiere en la película cuando se critica el reduccionismo de los sentimientos a “meros” impulsos eléctricos y fisiológicos, sino en convertir la ciencia en un trasunto laico de la religión, con sus dogmas, profecías, inquisiciones y prejuicios).

Otra de las ideas fuerza que atraviesa esta fallida fábula tecnológica es la defensa del tiranicidio.  Vamos, del terrorismo enfocado a destruir al que detente el poder.  Como en V de vendetta, tal defensa del terrorismo es preocupante ya que se desprecia la vids individual en aras de un presunto y abstracto bien común.  En su ambigüedad entre la acción revolucionaria y la actividad terrorista del grupo de neoluditas reside uno de los aciertos, involuntario me temo, de Trascendence que resulta frustrante para el público habitual en cuanto que fracasa a la hora de consolidar uno de los postulados del cine palomitero: que haya al menos un personaje protagonista positivo, una idea políticamente correcta y un sentimiento moralmente consensuado al que agarrarse para que no haya que pensar demasiado.



martes, julio 15, 2014

"Libre e igual" salvo que seas medio español, fracasado político y Premio Nobel

Iniciativa política en clave liberal.  De Federico Jiménez Losantos a Mario Vargas Llosa un grupo de intelectuales promueven el "Manifiesto de los libres e iguales", en resumidas cuentas una defensa de los valores ilustrados enunciados por la Constitución y que hacen de España un país unido en la diversidad y a los españoles, libres a fuer de iguales dentro de un proyecto político que auna la pluralidad autonómica con el federalismo europeo.

La respuesta nacionalista no se ha hecho esperar y donde mejor queda sintetizada -en su pobreza intelectual, su miseria democrática y su talante xenófobo- proviene de un profesor del IESE, Jaume Llopis, que arroja un tuit como si fuese un plátano contra Vargas Llosa.

Posteriormente lo borró, pero no pidió disculpas sino ¡diálogo! Siempre y cuando, sospecho, no "interfieran" en dicho diálogo "españolazos", "sudacas" y otras personas de mal vivir.

Por cierto, el fracaso político de Vargas Llosa a la presidencia de Perú fue contra el corrupto y estatista Alberto Fujimori, supongo que un modelo victorioso para la Cataluña independiente con la que sueñan Jaume Llopis o la monja sudamericana Sor Lucía Caram, a la que por cierto no sólo no le pide que no "interfiera" sino que la retuitea...


Pero es que en el paraíso nacionalista, la homogeneidad de la comunidad lo exige, no todos son "libres e iguales"...  Como nos mostraron, involuntariamente creo, D. W. Griffith o Spielberg "el nacimiento de una nación" es un suceso doloroso por el que hay que pagar un precio






lunes, julio 14, 2014

Podemos y la delgada línea que separa el terrorismo cultural del político



En Libertad Digital me ocupo de Podemos como "obra de arte". Decían en el programa de Pablo Iglesias que hasta 1987 la izquierda radical había simpatizado con ETA: Cientos de muertos después, a los que despreciaban, y tras diez años de democracia, a la que odiaban (como insiste uno de los tertulianos, la "lucha armada" no era contra la dictadura sino contra el "Estado español").

En mi artículo ilustro las raíces de esa connivencia "artística" y "cultural" de la ultraizquierda con la violencia.  "Cuando las pistolas hablaban de política" tituló Pablo Iglesias su programa, título entre machadiano y surrealista, al estilo del "asesinato como una de las bellas artes", parafraseando a De Quincey.  Pero las pistolas nunca hablan sino matan. De esas estúpidas metáforas, estos sucios lodos...

PD.  Paradoja es que Pablo Iglesias denomine a su programa televisivo "Fort Apache" del "fascista" John Ford.  Mucho más apropiado sería que lo llamase "Acorazado Potemkin".


lunes, julio 07, 2014

Burka, el liberalismo entre el multiculturalismo y el etnocentrismo

En Libertad Digital me ocupo de la delgada línea roja de la "imposición de la libertad" a raíz de la sentencia del TSDH sobre la prohibición del gobierno francés a llevar burka en los espacios públicos, incluida la calle.  La justificación del gobierno francés era más sólida, el mantra de la "seguridad" con el que tantos gobiernos democráticos limitan nuestras libertades, que la esgrimida por el TSDH, la ¡"convivencia"!, pero sólo sería justificada en momentos de extrema gravedad.  Por detrás de este tipo de demonización del burka, como en el intento de prohibir la circuncisión ente judíos y musulmanes, late en ocasiones simplemente el antisemitismo y la islamofobia...


Todo esto me recuerda, por cierto, que este blog comenzó homenajeando a Theo van Gogh, el cineasta holandés que denunció el multiculturalismo y la barbarie que significa el burka, por lo que fue asesinado por un fanático islamista (condenado a cadena perpetua sin posibilidad de liberación en la muy civilizada Holanda, por cierto, para vergüenza de los que en España defienden que criminales brutales se paseen por las calles tras unas vacaciones ("rehabilitación" lo llaman) en la cárcel) ya que realizó este corto con una chica vestida con un burka postmoderno y a favor del que me declaro fan total.


miércoles, julio 02, 2014

Monstruo Brando

Era un monstruo.  En más de un sentido.  En la sección de Cultura de Libertad Digital mi homenaje a Marlon Brando en el décimo aniversario de su muerte.


martes, junio 24, 2014

El neocomunismo postmoderno de Pablo Iglesias en el Ritz

Hay que inventar un nuevo verbo para entender a Pablo Iglesias: "comprenficar", dícese del medio camino entre comprender y justificar a ETA. ¡Ah, esas adversativas "comprenficadoras" de los camaradas marxistas-leninistas!

Evidentemente se pueden explicar científicamente las causas que llevaron a Hitler, a Lenin, a Pinochet o a ETA a buscar el poder mediante la violencia como herramienta política. Pero mientras que la derecha tiende a "comprenficar" a Franco o Pinochet, la izquierda adopta un tono "comprenficador" hacia Lenin o ETA. Ese delgada línea roja en el que el conjunto de causas eficientes se convierten en justificaciones morales (o como diría Renoir "todos tienen sus razones", lo que puede pasar de una razonable tolerancia a una complicidad con los verdugos. Lo que, por cierto, es lo que le sucede a Lanzmann en su entrevista bastarda a Murmelstein en El último de los injustos)



En los casos mencionados la explicación pasa por unas ideologías filosóficas que fomentan el asesinato basado en una concepción política de enfrentamiento aniquilador entre grupos. Por el lado de los fascistas, un enfrentamiento racial o cultural; por el de los comunistas, de clase. Por lo que respecta a ETA la explicación no pasa, como parece considerar Pablo Iglesias, por un "conflicto" (algo que es banal: la política es conflicto; o bien falso, si lo que dice es que hay una "tragedia" irresoluble que conduce a la violencia) sino por una mezcla monstruosa de clasista marxismo-leninismo con nacionalismo racista que les lleva a la mística revolucionaria y al crimen justiciero.

Pablo Iglesias,  como el freak filósofo Slavoj Zizek, representa una versión postmoderna del marxismo-leninismo que en las sociedades avanzadas económica y culturalmente no representa más que un divertimento pseudocultural para entretenimiento bufonesco del aburrido establishment que desayuna en el Ritz.  Pero en países como Venezuela o Argentina es la amarga realidad de un populismo que conduce a la represión y a la pobreza, a la alienación y el caos.  Lo que nos puede servir de referencia para no alimentar irresponsablemente al eclosionado huevo de la serpiente...