"Las ideas son menos interesantes que los seres humanos que las inventan" FranÇois Truffaut

viernes, junio 10, 2005

Fobosofía

Los profesores de Filosofía "progresistas" se extrañan periódicamente de que sean los gobiernos del PSOE los que amaguen con el reduccionismo de contenidos y horarios en sus asignaturas. Con la Logse hubo una reducción luego enmendada parcialmente por el PP.

El plan que se adivina ahora consiste en eliminar la asignatura de Ética por otra de "Educación para la ciudadanía". Es decir, sustituir la reflexión crítica a partir del conocimiento, duro y exigente, de las teorías más fundamentadas que se han propuesto sobre la moral (de Platón a Nietzsche, pasando por Kant o Adam Smith), por una especie de adoctrinamiento en lo polìticamente correcto. En este sentido, la Filosofía es muy incómoda, porque no sólo Nietzsche resulta intempestivo. Y, lo que es peor para el pensamiento débil y de talante plano que nos invade, se pueden encontrar razones para el pensamiento autónomo y la incorrección política.




Ante el desafío de convivencia que supone la nueva sociedad pluricultural se intenta crear por parte del gobierno una educaciòn sentimental, dado que se desconfía de la capacidad intelectual de los alumnos (la filosofía sería demasiado díficil por abstracta) y la tendencia social de los profesores (entusiastas del régimen relativista e irracionalista, cuando no nostálgicos de un paleomarxismo no reciclado).

Los gobiernos del PSOE han estado orientados en esta tendencia por tecnócratas que piensan que lo importante es una educación básica fuerte en matemáticas, ciencias y lengua, junto a un adoctrinamiento suave y empático de los asuntos morales. Al fin y al cabo, la mejor filosofía de los últimos cincuenta años se ha producido en los EEUU y su área de influencia, y allí no se enseña Filosofía en la educación secundaria.

Sería a mi modo de ver un error de graves consecuencias. Incluso compartiendo las ambiciones tecnocráticas la Filosofía puede prestar un gran servicio. Porque uno de los problemas culturales de este país es la falta de orientación hacia la ciencia y la tecnología. La inversión privada en I+D+i sigue siendo ridícula, y los sucesivos gobiernos se orientan más hacia la inversión pública, mucho menos eficiente.

En la asignatura de Filosofía se enseña lógica simbólica que, como argumentaba Daniel Rodríguez, es fundamental para una pronta asimiliación de los fundamentos de la programación informática. También una nueva hornada de profesores de Filosofía enseñan según un programa fuerte los fundamentos de la ciencia moderna que apuesta por un pensamiento exigente y realista, alejándose de los paradigmas relativistas y nihilistas que han hecho de la charlatanería la marca de la casa, y ha sumido a la escuela, desde primaria hasta el nivel universitari, en un narcisismo epistemológico y moral que conduce a la indolencia y a la estupidez de la repetición de fórmulas retóricas vacías. En definitiva, Fobosofía: odio por el conocimiento, el pensamiento crítico, la verdad, la objetividad, la imparcialidad.

La filosofía es incómoda porque hace pensar, a la contra. La filosofía es sobre todo pensamiento negativo, en el sentido de que ama los problemas más que las soluciones. Y cuando todos van en un sentido, al filósofo se le revuelven las tripas y se empeña en caminar contra corriente. El filósofo es antes que nada un traidor. Un traidor a su maestro, un traidor a su patria. También un enemigo del pueblo, como mostró Ibsen. Incluso un traidor a sí mismo. En cuanto descubre que sus viejas y queridas ideas están equivocadas es capaz de abandonarlas. Así Frege, así Wittgenstein. Un chaquetero.

¿Por qué entonces habríamos de alimentar la mano que es capaz de mordernos? parece preguntarse el Ministerio de Educación. Precisamente. El filósofo es el único que se atrave a dar puñetazos en la mesa del poderoso. El que le recuerda que es mortal. El que se sonríe ante las manifestaciones de millones, ante las encuestas mayoritarias. El que es capaz de buscar el sentido, encontrarlo y dos páginas más allá desecharlo.

Y la sociedad liberal se basa precisamente en la creación destructora. Sólo los auténticos empresarios, los verdaderos artistas y los más capaces de los filósofos encarnan dicha actitud libertaria.

A propósito del asesinato llevado a cabo por unos adolescentes en su instituto, que fue llevado torticeramente a la pantalla por Moore y sobre el que Gus van Sant hizo una obra maestra, la feminista libertaria Camille Paglia, una de las voces más críticas de la intelectualidad americana contra la debilidad del pensamiento deconstrucionista y postmoderno,advertía refiriéndose a la educación:

Hace poco, hubo en Estados Unidos el caso de un chico que disparó contra sus compañeros en la escuela. En general, cuando suceden estas cosas y todos salen a culpar a los medios de comunicación, usted presenta una visión distinta?

-Tuvimos muchos de esos incidentes. Salvo en este último caso, que tuvo características particulares, por haber ocurrido en una reserva de indios, en general es un tema de la clase media: un síntoma de la falta de raíces culturales y familiares de los chicos que crecen alejados de la comunidad, en suburbios y barrios cerrados, cuyo único contacto con la cultura es en el shopping y en los medios de comunicación. El caso de Columbine es típico: un chico al que no le faltaba nada en lo material, pero que, alienado, armó su propia tribu, un circuito seudomilitar. Ahora, echarles la culpa solamente a los medios de comunicación es dejar escapar con demasiada facilidad a los verdaderos culpables de que estas cosas pasen: los padres y las escuelas temerosos de la disciplina y que no educan a los chicos en las artes para darles una forma positiva de canalizar su imaginación. Hoy la educación se basa en el mínimo denominador común, y la única razón por la que los chicos se dejan influir por los medios de comunicación es el vacío cultural absoluto en el que son criados. Son los padres y los maestros los que tienen que llevarlos a que se interesen por algo que va más allá de ellos, como es el arte. El gran arte nutre la imaginación y da sentido a la vida. A diferencia de la cultura popular, es suficiente para sostenernos a lo largo de la vida.


El gran arte que, en el límite, es gran filosofía.


4 comentarios:

Vicente Torres dijo...

Por supuesto que estoy a favor de la creatividad, de la libertad, y lejos del adoctrinamiento y del pensamiento único.
Creo que habría que enseñar a pensar y a cuestionarlo todo, incluso lo obvio. Sólo así se puede progresar y profundizar en la democracia y en la verdad.

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