"Las ideas son menos interesantes que los seres humanos que las inventan" FranÇois Truffaut

sábado, junio 18, 2005

Treguas a la carta

La ceremonia de la confusión a la que me refería en el anterior post aumenta. ETA anuncia que desde el 1 de junio no atenta "contra cargos electos" (¿no aceptan ornitorrinco como mamífero?)

En su comunicado ETA alude a sus victorias tácticas, que son por tanto nuestras derrotas en cuanto que demócratas:

1. la disolución del Pacto PP-PSOE

2. la claudicación en la ilegalización de organizaciones paramilitares que actúan como si fueran partidos políticos

3. la creación de discusión política con los terroristas, paralela y por encima de las instituciones democráticas.

Con este comunicado ETA intenta ahondar en la brecha entre los principales partidos democráticos, y entre éstos y la ciudadanía. Del mismo modo que sembró la cizaña entre Cataluña y el resto de España, con la colaboración entusiasta de la extrema izquierda catalanista, ahora distingue entre los políticos por un lado, y los empresarios, policías y demás ciudadanos de a pie.

Argumentan que la tregua se inició el 1 de junio y lo hacen público justo antes de las elecciones gallegas, con la sombra de otro gobierno centrifugador en el horizonte y la votación del nuevo gobierno vasco. Y la siniestra amenaza de la liberación de un sanguinario al fondo.

También citan al "conflicto" de Euskal Herria con España y Francia. Seguro que en Francia respiran aliviados al saber que los etarras les perdonan la vida.

1 comentario:

Berlin Smith dijo...

En estos casos, lo más difícil es saber dónde terminan los fuegos artificiales de los hechos. Mirando sosegadamente: mi opinión es que ETA se está preparando para un escenario de negociación ya pactado (la negociación, no el resultado). Prepara a los suyos y prepara a la opinión pública española. El Gobierno le ha pedido que deje las armas. Una concesión inaceptable (al principio, recuerden al IRA), pero se hace un retruécano: no mataré a los cargos electos (es decir, adiós al tiro en la nuca). Pongo bombas para que los míos me crean fuerte y para que tú sepas que puedo hacerlo. Pero no han matado ha nadie en niguno de los últimos atentados y hubieran podido (no, no son santos, siguen siendo criminales). Declaro pomposamente que París y Madrid me sigan. Declaro que tengo una victoria táctica: deben creerlo los míos. Independientemente de los juicios morales que nos hagamos, aquí están pasando cosas bajo cuerda.