"Las ideas son menos interesantes que los seres humanos que las inventan" FranÇois Truffaut

lunes, septiembre 19, 2005

Pues va a tener razón Pío Moa

Antonio Elorza clasifica entre los panfletarios a los que insisten "en el papel desestabilizador de Octubre del 34 desligándolo del contexto europeo y español, y sin más es presentado como inicio de la Guerra Civil." Por ello mismo celebra la traducción del libro de Anthony Beevor sobre la Guerra Civil española. Elorza pertenece a los que comprenden el golpe de Estado implícito en el proceso revolucionario asturiano y en la proclamación de la independencia de Cataluña dentro del contexto europeo. Lo malo es que en Elorza la comprensión suena a justificación, como es cierto que a veces en Moa la denuncia de lo mismo suena a justificación de la respuestas fascista.

Aún no lo he leido, pero acabo de ver una entrevista con el historiador británico en las que está de acuerdo con dos de las tesis fundamentales del revisionismo histórico que ha puesto Pío Moa en el candelero (siento una empatía sospechosa hacia el revisionismo. Por ejemplo G. Reale y su interpretación de Platón o Jaeger sobre Aristóteles, no se me entienda mal):

1. que la guerra era (casi) inevitable.
2. que la raíz de la inevitabilidad se encuentra en el talante revolucionario que la mayor parte de la izquierda había asumido en y desde la Revolución del 34.

Casi literalmente, cito de memoria, ha dicho Beevor que la izquierda hizo todo lo posible para provocar la guerra y luego para perderla.

Siempre he visto con algo de escepticismo los debates sobre la guerra civil española (porque estamos demasiado cerca y porque los análisis políticos siempre se hacen desde una perspectiva emic, sin tener en cuenta los factores institucionales y económicos que intuitivamente me llevan a pensar que la República era un sistema intrínsecamente inestable), pero me parece que le voy a echar un vistazo más detenido al libro de Beevor.


13 comentarios:

Unamuno2 dijo...

Elorza está con la berza. Las elecciones de 1936, el Frente Popular, la primavera trágica, etc., todo estaba montado desde el recuerdo, por parte de la izquierda, de la Revolución de 1934.

Cuando el Frente Popular se hizo con el Poder después de escamotear los resultados en unas 20 provincias, comenzó a Gobernar a golpe de revolución del 34: liberando a los presos de la revolución, encarcelando a los generales que lucharon contra ellos, marxistizando la economía... Todo era la vuelta a 1934 y así lo decía.

Pero Elorza no se quiere enterar. Hay que seguir escribiendo en El País, que Polanco paga bien. Sólo hay que decir lo que él quiere.

Saludos,

Smith

Gul-Pah-go dijo...

Lo curioso es que Moa no defiende a la derecha. La obvia habitualmente.
Lo interesante es su presentación de la verdadera cara de la izquierda.
Y da miedo.
Sobre todo cuando ves que es la misma cara del contubernio que ha llevado y mantiene a zETAp en La Moncloa. Incluida una monarquia claudicante.

Berlin Smith dijo...

Ayer compré el libro de Beevor. Tiene una introducción de síntesis que deja muy claro no que la guerra empezara en el 34 de modo implícito, pero diciendo efectivamente lo que señalas de la entrevista que has leído. Al leerlo, sentí que lo que decía Beevor era opuesto a lo que quiere insinuar Elorza, tipo que me gusta. Se quedan con la represión sanguinaria y vengativa de las tropas de Franco durante y después de la contienda tal y como la señala Beevor, pero no aclaran el proceso revolucionario puesto en marcha de tinte estanilista. En el epílogo, poniendo muchas reservas, hace un ensayo de historia ficción y deja las preguntas en el aire ¿cómo hubiera sido la represión si hubieran ganado los republicanos? Los antecedentes de Stalin y la lucha interna del bando republicano, arrojan muchas dudas acerca de un comportamiento ejemplar... Volvamos al Madrid de Arturo Barea en la Forja de Un Rebelde y recordemos el estupor de un republicano de pro ante la represión en el Madrid del comienzo de la guerra. La Guerra fue Civil. Es decir, civil, no contra Portugal. Y queremos seguir discutiendo hoy quien tenía razón de nuestros abuelos al matarse entre sí basándose en que el que ganó fue muy pillo y muy asesino: como si eso no impidiera que mi abuelo el que perdió también lo fuera.

Los que escribieron cerca de la época nunca se andan con leches: la gente se mató como conejos como los serbios mataron a los bosnios musulmanes y viceversa: atrozmente. En San Camilo (víspera del 18 de julio), de Cela, hay un comienzo en el que describe como un hombre se convierte en asesino. Gerald Brenan en A face of Spain describe como un falangista reconocía como todo el mundo asesinaba a todo el mundo. Eso sí, el falangista venía a decir que mataron con más honor.
¿Por qué la progresía de 60 años que hizo la transición quiere vengarse todavía hoy de la posguerra que padecieron queriendo echar la culpa de todo al tipo que les amargó la juventud, por muy asesino que fuera, como si intentaran limpiar la conciencia de la izquierda?

Vigi dijo...

Aún hoy seguimos discutiendo este trascendental asunto, tengo una compañera que investiga la guerra civil en Córdoba y no da a basto con toda la información que tiene que recopilar e interpretar, pero si la culpa es de unos u otros es algo que sólo incumbe a la historia y que no debe utilizarse en la actualidad para temas políticos; de todas formas tengo muy claro que el personaje más ruinoso y sin vergüenza que ha pasado por España durante el siglo XX fue FRANCISCO FRANCO BAHAMONDE.

Libertariano dijo...

Nº 1 indiscutible.

Cuando el PSOE ha propuesto una condena al regimen franquista los del PP deberían de haberla firmado.

Claro que a continuación se debería de presentar otra para condenar a todos aquellos que mientras Franco y sus secuaces disparaban contra la República de frente, ellos la apuñalaban por la espalda.

Me parece raro pasear por plazas con monumentos a Franco o a José Antonio, por calles dedicadas a la Pasionaria o a Durruti.

Entre todos la mataron...

Aunque hubo una tercera España, infinitesimal, que se mantuvo más o menos a salvo del desastre y la infamia. Josep Pla, Ortega y Gasset, Salvador de Madariaga, Gómez de la Serna.

Pero la gran mayoría, contando a esos fascistas que se congregaban en Congresos antifascistas, detestaba la República, tanto en la derecha como en la izquierda. Por eso me produce cierta indignación cuando veo a tantos herederos de los que destrozaron la República desde dentro (desde mi posición pro-Republicana, todavía peores que los que la atacaron desde fuera) declararse por su "memoria".

Vigi dijo...

Si yo también soy un pro-republicano, aunque decir esto en este país es casi como insultar al rey, la gente no entiende que los tiros no van por ahí; bueno volviendo al tema, esta claro que la extrema izquierda dilapidó el débil régimen republicano, pero nada de eso es comparable con la dictadura franquista, un subnormal que casi se alía con Hitler. De todas formas no entiendo porque en la actualidad se ve a los representantes del PP como herederos directos del regimen franquista (bueno lo entiendo en parte, el fundador fue Fraga, pero Fraga fue uno de los ministros menos cercanos a los ideales dictatoriales), y como el Cabezón que gobierna España fue a Cuba a entablar amistad con un verdadero hijo de puta (perdón por la madre)como es Fidel Castro, parece a los ojos del PSOE y de Izquierda Unida que Castro no es un dictador a la altura de Franco, lo ven más como un ideólogo, algo increíble.
Por cierto, soy casi apolítico.

Vigi dijo...

Perdona no es el cabezón que gobierna España sino el cabezón que gobierna Andalucía, ha sido un lapsus.

Berlin Smith dijo...

Observo que mi generación y las más jóvenes (discúlpenme los comentaristas que tengan más edad) seguimos queriendo hablar con pasión y justificación de algo que no vivimos.

Lo malo de esto, es que condiciona nuestras vidas y nuestra política, a mi juicio, de modo cansino, estúpido y absurdo. Al final, para las personas que se sienten herederas del antifranquismo, aún reconociendo el abuso y la barbarie promovida por los partidos de izquierda, les (nos) gusta tratar de encontrar algo que pueda demostrar, justificar, dejar en menor pena los crímenes de los partidos de izquierda (o del bando republicano, que será más exacto). Bueno, la historia ya demuestra que el bando nacional terminó siendo más sanguinario y que el mismo Franco se lanzó a una orgía de venganza personal.

Pero eso no impide decir que los "excesos" de la izquierda (o del bando republicano) son crímenes inaceptables sin ninguna justificación y que contribuyeron al odio en las mismas dosis que la derecha conservadora, clerical y extremista. Cito a Beevor, nueva entrevista hoy en El País: "Es muy difícil para las generaciones actuales, con un sentido de la vida tan individualista, entender la realidad de aquellos hombres y mujeres que se vieron envueltos en una situación que les exigió tomar partido, y que no pudieron evitar un destino que les impusieron fuerzas que no controlaban"

Así, el proceso social que se efectúa al PP y sus militantes y votantes como culpables de todo lo culpable y herederos intencionados de Franco y el franquismo encierra una gran injusticia: nadie reconoce como heredero de Paracuellos y la checa a Izquierda Unida; nadie recuerda que apoyaban a Stalin, del que ya sabemos hoy que ordenó un exterminio mayor que el de Hitler.

Por eso, los que no vivimos la guerra ni casi el franquismo debemos leer la historia para comprenderla, para obtener conclusiones, pero es un error que queramos restituir una especie de partida moral de nuestros abuelos con los nietos de esos abuelos: sencillamente, los nietos hemos tenido la suerte o el acierto de no empezar a matarnos. Y seguimos pensando distinto.

Un apunte más: los políticos titulares que quedan en activo desde la transición y que están cercanos a su jubilación, parecen empeñados en estos años en querer ganar las partidas morales que no pudieron ganar en su juventud. Una especie de venganza por esos años de juventud que recuerdan frustrante en los últimos años de Franco: de ahí la tergiversación y el afán de reconstruir una memoria histórica en clave de política actual. Y lo malo es que el PP es tan tonto que entra al trapo, en vez de decir, sí señor, el franquismo fue una desgracia. ¿Pueden decirnos ustedes ahora que los crímenes de sus abuelos fueron crímenes?

Durante la transición se habló de "reconcialiación", no olvido el regreso emotivo de los exiliados ancianos, ellos ya no querían fusilar a nadie. Hoy, hay gente que habla de aquello como de una ley de punto final. ¿A quien le interesa desenterrar el hacha de guerra y regenerar el odio en gente que no lo vivió?

Berlin Smith dijo...

Addenda al anterior:

Un buen broche final de lo que quiero expresar, es otra cita de Beevor:

"Era un momento de ideologías muy polarizadas y de una gran actividad propagandística. El centro era muy vulnerable y resultaba imposible establecer un compromiso entre las fuerzas extremas. En ese contexto, tanto la izquierda como la derecha se embarcaron en la tarea de deshumanizar al enemigo a través de intensos mensajes que desacreditaban al rival. De un lado, el triunfo de la revolución bolchevique; de otro, el ascenso del nazismo y del fascismo. Y ese afán de desencadenar el odio para movilizar a los adeptos de cada uno de los bandos."

Libertariano dijo...

Sobre las citas que has puesto de Beevor y lo que tú comentas, sobre la dificultad de ponernos en su pellejo, siempre me he planteado qué hubiese hecho yo en esas circunstancias, y sobre todo qué grado de intensidad hubiese aplicado.

Cuando leo a Pla, a Chaves Nogales, a Gómez de la Serna... tengo la sensación de que había algo que iba mal en la República desde el principio.

Por ejemplo, siempre se suele contrastar la altura retórica de los políticos en la República con los de la democracia actual, de forma positiva para los republicanos. Sin embargo, yo creo que la belleza retórica de los discursos, su enfásis, iba en detrimento del contenido y de la profundidad. Leyendo a Azaña, a Primo de Rivera, a la Pasionaria... me da la impresión que estaban dispuestos a sacrificar la realidad en el altar de sus vuelos dialécticos.

Afortunadamente ya no quedan "grandes parlamentarios".

Berlin Smith dijo...

Pues sí. Basta con leer los diarios de Azaña para percibir con claridad que había algo que no funcionaba, si se me permite la expresión amable. Pla, por supuesto, se cachondeaba finamente con esa distancia tan suya, y no por venir de Pla, que siempre miraba los toros desde la barrera, tiene menos valor: tienes la sensación de que la proclamación de la república y la forma de especie de panacea con que se recibió es el mismo fenómeno que narra también Kapucinski sobre las independencias africanas. Y también terminaron matándose.

Anónimo dijo...

best regards, nice info
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jiang dijo...

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