"Las ideas son menos interesantes que los seres humanos que las inventan" FranÇois Truffaut

miércoles, noviembre 09, 2005

Bienvenidos a Anomia

De Berlín a Sevilla, pasando naturalmente por París, la Anomia puede ser un cáncer en Europa, sobre todo porque hay una gran confusión sobre su terapia. Theo van Gogh, asesinado por un fanático musulmán en Amsterdan, realizó en Cool, ahora estrenada en España, un análisis microsociológico de las bandas juveniles que siembran el terror nocturno en las barriadas europeas.



Mientras que sociólogos como Ramonet desde las páginas de El País intenta desresponsabilizar a la kale borroka nihilista, al fin y al cabo es la juventud-divino-tesoro, y el periódico en general los convierte en rebeldes-¡con-causa!

... la globalización ha otorgado al poder económico la capacidad normativa tanto en lo jurídico como en lo moral... La dejación del Estado ha obligado a los ciudadanos a buscar soluciones biográficas a contradicciones sistémicas (Ulrich Beck) sin que muchos de ellos estén en condiciones de encontrarlas


El batiburrillo marxistoide, del que la izquierda instalada en el mito y la verborrea no acaba de desprenderse, lleva a seguir hablando de "contradicciones" en la realidad para las que habría que buscar irremediablemente (la vieja noción hegeliana de la inevitabilidad histórica) "soluciones biográficas" (la forma socialdemócrata de llamar, por ejemplo, a la quema de coches, equivalente a las "soluciones habitacionales" para hablar de (mini)pisos, o "segmentos de ocio" para referirse a los recreos de colegio)



Van Gogh, más rudo y más lúcido que Bertolucci, tiene la valentía de mirar las cosas de frente y llamarlas por su nombre. Nipho, liberalmente radical, reproducía en su blog el recuerdo emocionada de Hirsi Ali al año de de su asesinato. En Cool muestra descarnadamente como desde dentro y desde fuera se van creando esos semilleros de odio, a partir de un nihilismo autosatisfecho que cuenta con la complacencia de un Estado desorientado, incapaz de realizar sus funciones básicas (las que tienen que ver con el orden público: la defensa del derecho a la vida, a la libertad y a la propiedad) al tiempo que se sobrepasa en el control ideológico de la sociedad.

Frente a la hipocresía de los Ramonet y Gabilondo, prestos a encubrir la kale borroka de victimismo (Gabilondo entrevista a jóvenes vándalos francesamente retóricos que le explican que Sarkozy no les deja hacer otra cosa, mientras Ramonet lo atestigua: "El nihilismo -la destrucción como forma de existir- es una manera de estar en una sociedad que ha preferido no saber de ellos y que sólo les reconoce cuando queman coches."), se trata de creer efectivamente en la capacidad de racionalización de la fuerza de la Ilustración, tanto en el plano político (igualdad republicana), económico (sociedad de mercado) y moral (lucha contra la superstición oscurantista de los que quieren imponer códigos de conducta dogmáticos en su área de influencia)

Esta generación que ha sido la que más oportunidades ha tenido, desaprovechadas por una cultura política, de corte socialista y conservador, que, a través de un intervencionista que axfisia a la sociedad civil, los incita a la barbarie y la ignorancia. En vez de ser (auto)criticada, esta dinámica multiculturalista es aceptada sin reservas, constituyéndose en la única responsable y culpable de lo que está sucediendo, animada además por el precedente siniestro de los pijos intelectuales de mayo del 68. Hoy estarían Marcuse, Foucault, Sartre... fabricando cócteles-molotov.

Y la respuesta del Estado como monopolio legítimo de la violencia es la que se espera de una institución que se supone democrática y liberal, que está de parte de la civilización, sin que la contrapartida socialista de un mayor control e intervención social (el modelo autoritario y paternalista que está precisamente fracasando en Francia) sea más que una ilusión de volver a las raíces tradicionales de una frustración ideológica que son incapaces de reconocer.

9 comentarios:

lmb dijo...

Asumiré con gusto el papel de excepción cultural de este maravilloso (y crecientemente imprescindible en mi vida mental) weblog que supone mi socialdemocracia y trataré de aportar mi punto de vista.

Antes de entrar en harina, una cuestión de precisión; el artículo de El País al que te refieres no era de Ramonet, sino de Josep Ramoneda.

Tratar de explicar no es justificar. En un caso estamos en el mundo de los hechos; en el otro, en el de la moral. Me parece injustificable que en Francia se quiebre el Estado de Derecho y unos vándalos se dediquen a sembrar el terror y a quemar coches todas las noches. No creo que Ramoneda o Gabilondo sean unos hipócritas por aportar su explicación, como no creo que tú seas un racista por aportar la tuya. Propongo que acabemos con los juicios ad hominem; no añaden nada; es como cuando al Madrid (pasión compartida) le pitan un penalti a favor que no lo era (o cuando lo hacía, que últimamente esto sólo le pasa al Barça): no le hace falta ese recurso para ganar.
Es una cuestión de tolerancia: no calificar al que dice algo ni asumir una intención perversa detrás de los que dice.

La cuestión interesante es ¿Por qué pasa en Francia lo que vemos estos días?

Yo creo que hay una componente de rechazo cultural al sistema de la democracia liberal, en los vándalos de hoy como en los del 68. Pero creo que hay una diferencia.

Me parece que unos y otros reivindicaban del "sistema" algo que e sistema no puede dar, o mejor, no debe dar: un sentido a su vida. Pero en el 68 los vándalos que se manifestaban como tales eran los que más oportunidades habían tenido en su sociedad, mientras que ahora lo hacen los que menos oportunidades tienen. Estoy seguro de que existe un abismo entre las oportunidades que realmente tiene a su alcance un chaval de Clichy (mmm, reminiscencias de Henry Miller) y otro del centro de París, y es ahí dónde los socialdemócratas reivindicamos el papel del Estado: todos los ciudadanos tenemos que tener las mismas oportunidades al nacer. Esto, claro está, pasa por la educación y los sistemas sociales de apoyo para asegurar el acceso a esa educación. Educación de contenidos pero también educación de los valores ciudadanos. El Estado hace dejación de su función cuando permite que las propuestas de sistemas de valores "alternativos", sean de corte religioso o étnicista, reemplacen a los de la Ilustración.

Despachar la cuestión recurriendo a que se trata de hordas de fanáticos pervertidos por ideas antisistema de corte islamista es tan pobre como hacerlo diciendo que se trata de víctimas de la opresión del capitalismo desalmado. Está claro que los que queman coches podrían no hacerlo, pero, ¿por qué lo hacen? ¿cómo son esas personas? ¿trabajan? ¿han estudiado? ¿ven en su entorno que sea realmente posible cambiar el guión de su vida?

Las sociedades tienen comportamientos colectivos, y es evidente que ese comportamiento depende de las actitudes y valores de los individuos, pero también de las instituciones. Despreciar una u otra componente nos va a llevar a errar el diagnóstico y, con éste, el tratamiento.

Saludos, liberales.

Aenea dijo...

Bueno, yo solo quería felicitarte por el blog :p Realmente buenos temas para pasar un buen rato y pensar un poco. Gracias!
Por cierto, te he puesto un link en mi página... si quieres que lo suprima solo avísame.

Gracias y sigue así!!!

Ignacio dijo...

Un saludo al razonable socialdemócrata.

Veo un agujero en esa exposición: en pocos sitios más que en Francia existen "educación y los sistemas sociales de apoyo para asegurar el acceso a esa educación".

¿Por qué, si el problema son las oportunidades y el acceso a escalones superiores de prosperidad, las revueltas no se han dado primero en sociedades con menos ayudas y más desigualdad, como Inglaterra, Italia o España?

Libertariano dijo...

Gracias por los comentarios, ¡y por poner un link, Aena!

Tienes razón Lmb en que los argumentos ad hominen no son argumentos estrictamente hablando. Pero a veces me permito licenciosamente pequeños arrebatos de cólera verbal respecto a los que deberían ser lo más objetivos posibles, sin perjuicio de que tengan una posición política sobre el tema. En el caso de Ramoneda (es que el artículo parecía de Ignacio Ramonet, el de Le Monde Diplomatique!) quizás fue cierta desilusión personal, en cuanto que sus artículos, aún no estando de acuerdo con él, me han parecido atinados. Por el contrario, éste me parecía forzado hasta el límite para que los hechos entrasen en a priori teórico.

El caso de Gabilondo viene de lejos, y su complacencia práctica, o su comprensión teórica, al menos yo la percibo así, con la violencia cuando ésta viene de determinado tipo de grupos.

Permíteme que te muestre mi cabreo con los socialdemócratas (salvando las distancias ;-): En Barcelona, reino de la gauche divine, el alcalde socialdemócrata Clos ha establecido una política claramente "represora y fascista" (es decir, multar a los que alteren el espacio público). ¿Cuándo se ha atrevido Clos a cruzar el Rubicón? Después de que Oriol Bohigas, arquitecto exquisito y hedonista de izquierda, publicara un artículo diciendo que Barcelona había llegado al límite de la degradación (sin mencionar que la Plaza de Barcelona que ponía de ejemplo, ¡era dónde él vivía!)

A Gabilondo no le van a quemar el cochazo (en cochera, y vigilado por guardia privada). Pero si se lo quemasen, editorial en El País pidiendo la intervención del Ejército

Con respecto a la igualdad de oportunidades estamos completamente de acuerdo. El problema es que en Francia no tienen tales oportunidades de facto (existe muchas subvenciones y subsidios, pero eso no es igualdad de oportunidades, es anestesiar) porque el Estado, con una política de corte intervencionista (tanto por conservadores como socialistas), impide su acceso al mercado de trabajo que está esclerotizado.

Unos datos:

The French minimum wage is 61 percent of the country´s median wage. That means that if you are only 60 percent as productive as the median Frenchman - because of a lack of education, experience or language skills - it is forbidden to hire you. And then you will probably not get more productive and experienced, and you will not improve the language. You are out in the cold.

In the US the number is 36%, in Canada 43%.

(Numbers from Jennifer Buckingham, ed. State of the Nation, 2004, p 112)

Por otra parte, y por lo que respecta a la cultura, en Francia "cohabitan" un civismo republicano, entre las élites políticas instaladas, y un multiculturalismo relativista, que arranca de la filosofía francesa a la que me refería (leer con guantes), que entroniza los comportamientos terroristas. Esa coalición entre los grupos etnicistas y los grupos izquierdistas (Che Guevara como Libertador; Maradona, Chomsky y Saramago como legítimadores "intelectuales" respecto a diversos públicos) está por todas partes. Por ejemplo, la Consejera de Gobernación en Andalucía, ante el vandalismo en Sevilla, ha declarado que "no hay que demonizar la violencia juvenil". O consultar la web del Sindicato de Estudiantes. Para echarse a temblar.

El problema francés, y esto es típico de las sociedades acostumbradas a modelos conservadores y socialistas, es que los franceses están acostumbrados a que "el sentido" les tenga que venir de fuera de ellos mismos, sea el Estado o la Religión.

Luego está la integración de los musulmanes. Al igual que al catolicismo le costó más que al protestantismo adaptarse a las reglas de la democracia capitalista, al Islám le va a costar Alá y ayuda adaptarse al sistema vigente. Del mismo modo que finalmente la democracia liberal ha roto la resistencia doctrinal del catolicismo respecto a la libertad negativa y positiva, la cuestión es cuánto tiempo se van a adaptar los musulmanes a los parámetros básicos.

En EEUU, de nuevo un modelo a seguir y estudiar, lo están haciendo mediante formas imaginativas, como el establecimiento de Fondos de Inversión en valores que respetan ciertas limitaciones morales islámicas (como los Fondos de Inversión "éticos"). De esta forma, los musulamanes se acostumbran a la ley del intercambio, la competencia y el comercio, permitiendo además que se enriquezcan.

Un saludo

Miguel dijo...

Las "soluciones biográficas" no tienen nada que ver con quemar coches. Y llamar a Beck marxista con extensión despectiva me indica que no lo has leído, puesto que Beck es liberal y de marxista te puedo asegurar, no tiene absolutamente nada. Ahora, que sea un liberal con tendencias de izquierdas es otra cosa. He de suponer o esperar q

Miguel dijo...

que para tí no sea marxista fascistoide y rollos de esos habituales de la derecha española pseudoliberal cualquiera que defienda una política de izquierdas, aunque esta sea digna de tenerse en cuenta aunque sea para rebatir sus argumentos. En cualquier caso, una cuestión importante, de bachillerato: Marx no es igual a Marxismo.

Libertariano dijo...

Respuesta a Miguel,

de Beck únicamente refiero la expresión que cita Ramoneda, que tiene un "aire de familia" si quieres, por lo de contradicciones sistémicas, con la escuela sociológica del conflicto que hunde sus raíces en el marxismo.

Además de lo que tacho de "verborrea" o jerga si quieres, que nos invade tipo "soluciones habitacionales" a la que aludo.

No digo que Beck sea marxista, tampoco digo lo contrario ya que no lo conozco tan en profundidad, pero por citar unc caso que conozco un poco mejor, tampoco diría que Habermas es un autor estrictamente marxista aunque el peso marxista de su formación y tradición se deja ver en su obra.

Una "solución biográfica" puede ser también la quema de coches, y en Andalucía donde vivo, tales actividades, como el botellón en su amplia variedad, son "comprendidas" (mezcla de comprensión y justificación: "comprenficación"?) por ejemplo por la Consejera de Gobernación de la Junta, y la impresión que tuve de lo escrito por Ramoneda y Gabilondo es que ellos no es que estuvieran de acuerdo, faltaría más, PERO... hay que "comprender" las circunstancias...

Un saludo

Ignacio dijo...

La flaqueza y el origen prejuicioso del ¿comprensionismo? queda clara si se intenta aplicar a un ejemplo de vandalismo ideológicamente opuesto al que comprenden los comprensores. Pensemos en el salvaje asesinato de aquel pobre chico Zabaleta que bajó de San Sebastián a Madrid para animar a su equipo. Los asesinos reunían todas las características de los que ahora queman coches en París, menos el origen extranjero. Eran pobres, alienados, faltos de valores, desorientados: un producto de la sociedad actual que no les deja horizontes ni futuro, que no les comprende ni les da un lugar. ¿Recuerda alguien haberlos oído describir en esos términos? ¿tuvo Gabilondo un "sí, pero" para ellos, pidió que se indagara en las causas profundas?

No hay peor prejuicio que el que uno no detecta. A muchos gabilondos les está haciendo falta un espejo.

jiang dijo...

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