"Las ideas son menos interesantes que los seres humanos que las inventan" FranÇois Truffaut

viernes, abril 21, 2006

¡Habla V! (tras la vendetta)

V ha sido durante muchos años más esquivo que Pynchon y Salinger juntos. Pero se le ha localizado como un oscuro profesor de una Universidad americana desde la que emboscadamente predica la subversión a una élite de estudiantes, ¿deberíamos decir "discípulos"? Ante las dudas que ha provocado la ambigüedad y la confusión conceptual de la película sobre sus actividades políticas le solicitamos una entrevista. Accedió ya que el armageddon anarquista está cerca y nada puede pararlo. Se han eliminado las preguntas para hacer más fluido su discurso.

Yo fui atraído por el anarquismo cuando era un joven adolescente, tan pronto como empecé a pensar acerca del mundo mas allá de un pequeño y angosto rango, y no he visto muchas razones para revisar esas actitudes de entonces. Creo que esto tan solo tiene sentido buscando e identificando las estructuras de autoridad, jerarquía, y dominación en todos los aspectos de la vida, y enfrentandolas; a menos que una justificación para ellas puedan ser dadas, ellas son ilegitimas, y deben ser desmanteladas, para aumentar el ámbito de la libertad humana. Esto incluye al poder político, la propiedad y la administración, las relaciones entre el hombre y la mujer, los padres y los hijos, nuestro control sobre el destino de las generaciones futuras (el imperativo moral básico detrás de los movimientos ecologistas, en mi opinión), y mucho más. Naturalmente esto implica un desafío a las monstruosas instituciones de coerción y control: el estado, las inmensas tiranías privadas que controlan la mayor parte de la economía domestica e internacional, y demas. Pero no solo esto. Lo que yo siempre entendí que es la esencia del anarquismo es: la conviccion de que el deber de la prueba debe estar situado en la autoridad, y que esta debe ser desmantelada si ese deber no se encuentra. A veces ese deber, esa carga puede encontrarse. Si yo estoy caminando con mis nietos y ellos se lanzan hacia una avenida transitada, yo usaré no solo autoridad sino tambien coercion psicológica para detenerlos. El acto (cruzar la avenida) debe ser impugnado, pero creo que se puede encontrar fácilmente una responsabilidad, una justificación para la impugnación de este acto. Y hay otros casos; la vida es un asunto complejo, nosotros comprendemos muy poco acerca de los humanos y la sociedad, y los grandes pronunciamientos son generalmente mas una fuente de perjuicio que de beneficio. Pero la perspectiva es válida, creo, y nos puede llevar un largo camino. Pero también detrás de dichas generalidades, comenzamos a mirar los casos, y es de allí de donde surgen las cuestiones y preguntas acerca de los intereses y las preocupaciones humanas.

La cultura intelectual en general asocia 'anarquismo' con caos, violencia, bombas, turbación, y otro tanto. Entonces la gente se ve sorprendida cuando hablo positivamente del anarquismo y me identifico con corrientes dentro de él. Pero mi impresión es que entre el público en general, las ideas básicas les parecen razonables cuando la nube es despejada. Por supuesto, cuando entramos en materias específicas es decir, la naturaleza de las familias, o como una economía podría funcionar en una sociedad mas libre y justa surgen las preguntas y la controversia. Pero así es como debe ser. La Física no puede realmente explicar como el agua fluye desde la llave de tu lavamanos. Cuando entramos en cuestiones enormemente más complejas sobre el significado humano, donde la comprensión es muy delgada, y hay lugar de sobra para el desacuerdo, la experimentación, tanto intelectual como en la exploración de las posibilidades de la vida real, nos ayuda a aprender más

Lo que se llama 'capitalismo' es básicamente un sistema de mercantilismo corporativo, con inmensas y en gran parte inauditas tiranías privadas ejerciendo un vasto control sobre la economía, los sistemas políticos, y la vida social y cultural, operando en cerrada cooperación con estados poderosos que intervienen masivamente en la economía domestica y en la sociedad internacional. Esto es dramáticamente cierto en los Estados Unidos, contrariamente a lo que mucho imaginan. El rico y el privilegiado no se muestran mas deseosos de enfrentarse a las disciplinas del mercado como lo estaban en el pasado, si bien las consideran buenas para la población en general... Los 'conservadores' quienes están demandando por el fin de los comedores escolares para los niños hambrientos están también demandando un aumento en el presupuesto para el Pentágono, el cual fue establecido de la actual forma en los tardíos 1940s porque como la prensa financiera tenía la bondad de decirnos la industria de alta tecnología no podía sobrevivir en una " economía pura, competitiva, sin subsidios, de 'libre empresa'," y el gobierno debió ser su "salvador."... Los anarquistas, de todos los pueblos, no tienen que ser tomados por estos fraudes tradicionales.

Más que nunca, las ideas socialistas libertarias son relevantes, y la población esta mas abierta a ellas. A pesar de la enorme propaganda masiva de las corporaciones, por fuera de los círculos educados, la gente todavía mantiene bastante sus actitudes tradicionales. En EUA, por ejemplo, mas del 80% de la población considera el sistema económico como "inherentemente injusto" y el político como un fraude, el cual sirve a "intereses especiales," no a "el pueblo." La abrumadora mayoría cree que el pueblo trabajador tiene una voz muy pequeña en los asuntos públicos (lo mismo es cierto en Inglaterra), que el gobierno tiene la responsabilidad de asistir a la gente necesitada, que el gasto en educación y salud debería quedar inmune a los recortes de presupuestos e impuestos

Lo más probable es que los defensores de la anarquía o del anarquismo sean partidarios de que no haya policía, pero no de que deba prescindiese de las normas del tráfico. Yo querría empezar diciendo que el término anarquismo abarca una gran cantidad de ideas políticas y que yo prefiero entenderlo como la izquierda de todo movimiento libertario. Desde estas posiciones podríamos concebir el anarquismo como una especie de socialismo voluntario, es decir: como un socialismo libertario, o como un anarcosindicalismo, o como un comunismo libertario o anarquismo comunista, según la tradición de Bakunin, Kropotkin y otros. Estos dos grandes pensadores proponían una forma de sociedad altamente organizada, aunque organizada sobre la base de unidades orgánicas o de comunidades orgánicas. Generalmente, por estas dos expresiones entendían el taller y el barrio, y a partir de este par de unidades orgánicas derivar mediante convenios federales una organización social sumamente integrada que podría tener alcances nacionales e internacionales. Toda decisión, a todo nivel, habría de ser tomada por mayoría sobre el terreno y todos los delegados representantes de cada comunidad orgánica han de formar parte de ésta y han de provenir de la misma, a la cual han de volver y en la cual, de hecho, viven

(La) democracia representativa estadounidense o británica la critica un anarquista por dos razones. Primero porque se ejerce un monopolio del poder centralizado en el Estado y, segundo -críticamente hablando-, porque la democracia representativa está limitada a la esfera política sin extender de un modo consecuente su carácter al terreno económico. Los anarquistas de la tradición a que aludimos siempre han creído que el control sobre la propia vida productiva es la condición sine qua non de toda liberación humana verdadera, de hecho, de toda práctica democrática significativa. Es decir, que mientras haya ciudadanos que estén obligados a alquilarse en el mercado de mano de obra a quienes interese emplearlos para sus negocios, mientras la función del productor esté limitada a ser utensilio subordinado, habrán elementos coercitivos y de opresión francamente escandalosos que no invitan ni mucho menos a hablar en tales condiciones de democracia, si es que tiene sentido hacerlo todavía.

Han existido sociedades cuantitativamente pequeñas que creo han logrado bastante realizar ese ideal, aparte de que da la historia ejemplos de revolución libertaria a gran escala de estructura principalmente anarquista. Pero volviendo a lo primero, personalmente creo que el ejemplo tal vez más dramático es el de los kibbutzim israelíes, los cuales durante un largo periodo estuvieron realmente regidos por principios anarquistas, es decir: autogestión, control directo de los trabajadores en toda la gestión de la empresa, integración de la agricultura, la industria y los servicios, así como la participación y prestación personales en el autogobierno. Me atrevo a afirmar que tuvieron un éxito extraordinario en casi todas las medidas que tuvieron que imponerse

Un buen ejemplo de revolución anarquista realmente a gran escala -de hecho el mejor ejemplo que conozco- es el de la revolución española de 1936, durante la cual, y en la mayor parte de España republicana, se llevó a cabo una revolución anarquista (o eminentemente inspirada en el anarquismo) que comprendía tanto la organización de la agricultura como de la industria en extensiones considerables, habiéndose desarrollado además de una manera que, al menos visto desde fuera, da toda la impresión de la espontaneidad. Pero si buscamos las raíces más hondas y sus orígenes, caemos en la cuenta de que ese resultado es debido a unas tres generaciones de abnegados militantes organizando sin cesar, experimentando, pensando y trabajando por difundir las ideas anarquistas entre vastas capas de la población en aquella sociedad eminentemente preindustrial, aunque no preindustrial del todo. También esta experiencia tuvo gran éxito, tanto desde el punto de vista de las condiciones humanas como de las medidas económicas. Quiere decirse que la producción continuó su curso con más eficiencia si cabe; los trabajadores del campo y de la fábrica demostraron ser perfectamente capaces de administrar las cosas y administrarse sin presión alguna desde arriba, contrariamente a lo que habían imaginado muchos socialistas, comunistas, liberales y demás ciudadanos de la España republicana (¡por no hablar de la otra!) y, francamente, quién sabe el juego que esta experiencia habría podido dar para el bienestar y la libertad del mundo. Por desgracia, aquella revolución anarquista fue destruida por la fuerza bruta, a pesar de que mientras estuvo vigente tuvo un éxito sin precedentes y de haber sido, repito, un testimonio muy inspirador en muchos aspectos sobre la capacidad de la gente trabajadora pobre de organizar y administrar sus asuntos de un modo plenamente acertado sin opresión ni controles externos o superiores.

Siempre se han expresado los pensadores anarquistas muy favorablemente respecto a la experiencia estadounidense y al ideal de la democracia jeffersoniana. Ya sabe que para Jefferson el mejor gobierno es el que gobierna menos, o la apostilla a este aforismo de Thoreau según la cual el mejor gobierno es el que no gobierna nada en absoluto. Ambas frases fórmulas las han repetido los pensadores anarquistas en toda ocasión y a través de los tiempos desde que existe la doctrina anarquizante.

Pero el ideal de la democracia jeffersoniana -dejando aparte el hecho de que fuese todavía una sociedad con esclavos- se desarrolló dentro de un sistema precapitalista, o sea: en una sociedad en la cual no ejercía el control ningún monopolio ni habían focos importantes de poder privado. Es realmente sorprendente leer hoy algunos textos libertarios clásicos. Leyendo, por ejemplo, La crítica del Estado (1791) de Wilhelm von Humboldt, obra muy significativa que de seguro inspiró a Mill, se da uno cuenta que no se habla en ella para nada de la necesidad de oponerse a la concentración del poder privado y más bien se trata de la necesidad de contrarrestar la usurpación del poder coercitivo del Estado. Lo mismo ocurre en los principios de la tradición estadounidense. ¿Por qué? Sencillamente, porque era ésa la única clase de poder que existía. Quiero decir que Von Humboldt daba por supuesto que todo individuo poseía más o menos un grado de poder similar, pero de poder privado, y que el único desequilibrio real se producía en el seno del Estado centralizado y autoritario, y que la libertad debía ser protegida contra toda intervención del Estado y la Iglesia. Esto es lo que él creía que había que combatir.

Ahora bien; cuando nos habla, por ejemplo, de la necesidad de ejercer control sobre la propia vida creadora, cuando impreca contra la alienación por el trabajo, resultante de la coacción o tan sólo de las instrucciones o dirigismo en el trabajo de cada uno, en vez de actuar por autogestión, entonces revela su ideología antiestatal y antiteocrática. Pero los mismos principios sirven para la sociedad industrial capitalista que se formó más tarde. Estoy inclinado a creer que Von Humboldt, de haber persistido en su búsqueda ideológica, habría acabado por ser un socialista libertario

Creo que la industrialización y el avance de la tecnología han cerrado consigo posibilidades de autogestión sobre un terreno vasto como jamás anteriormente se habían presentado. Creo, en efecto, que el anarcosindicalismo nos brinda precisamente el modelo más racional de una sociedad industrial avanzada y compleja en la que los trabajadores pueden perfectamente tomar a su cargo sus propios asuntos de un modo directo e inmediato, o sea, dirigirlos y controlarlos, sin que por eso no sean capaces al mismo tiempo de ocupar puestos clave a fin de tomar las decisiones más sustanciales sobre la estructura económica, instituciones sociales, planeamiento regional y suprarregional, etc. Actualmente, las instituciones rectoras no les permiten a los trabajadores ejercer control ninguno sobre la información necesaria en el proceso de la producción ni tampoco poseen por lo demás el entrenamiento requerido para entender en esos asuntos de dirección. Por otra parte, en una sociedad sin intereses creados ni monopolios, gran parte de ese trabajo -administrativo incluido- podría hacerse ya automatizado. Es del dominio público que las máquinas pueden cumplir con un gran porcentaje de las tareas laborales que hoy corren a cargo de los trabajadores y que, por lo tanto, éstos -una vez asegurado mecánicamente un alto nivel de vida- podrían emprender libremente cualquier labor de creación que antes objetivamente les habría sido imposible imaginar siquiera, sobre todo en la fase primeriza de la revolución industrial

La idea anarquista propicia que la delegación de autoridad sea la mínima expresión posible y que los participantes, a cualquiera de los niveles, del gobierno deben ser directamente controlados por la comunidad orgánica en la que viven. La situación óptima sería, pues, que la participación a cualquier nivel del gobierno sea solamente parcial, es decir: que los miembros de un consejo de trabajadores que, de hecho, ejercen sus funciones tomando decisiones que los demás trabajadores no tienen tiempo de tomar, sigan haciendo al mismo tiempo su trabajo en el tajo, taller o fábrica en que se empleen, o su labor o misión en la comunidad, barrio o grupo social al que pertenecen.

Y respecto a los partidos políticos, mi opinión es que una sociedad anarquista no tiene forzosamente por qué prohibirlos. Puesto que, de hecho, el anarquismo siempre se ha basado en la idea de que cualquier lecho de Procusto, cualquier sistema normativo impuesto en la vida social ha de restringir y menoscaba notablemente su energía y vitalidad y que, más bien, toda clase de nuevas posibilidades de organización voluntaria pueden ir apareciendo a un nivel superior de cultura material e intelectual. Pero yo creo, sinceramente, que si llega el caso de que se crea necesaria la existencia de partidos políticos habrá fallado la sociedad anarquista. Quiero decir que, a mi modo de ver, en una situación con participación directa en el autogobierno y en la autogestión de los asuntos económicos y sociales, las disensiones, los conflictos, las diferencias de intereses, de ideas y de opiniones tendían que ser no sólo bien acogidas, sino cultivadas incluso, para ser expresadas debidamente a cada uno de los distintos niveles. No veo por qué habrían de coincidir esas diferencias con unos partidos que no se crean a partir de las diferencias, sino para crearlas precisamente. No creo que la complejidad del interés humano y de la vida venga mejor servida dividiéndola de ese modo. En realidad, los partidos representan fundamentalmente intereses de clase, y las clases tendrían que haber sido eliminadas o superadas en una sociedad como la que nos ocupa

Es condición de primera importancia en toda sociedad libertaria prevenir semejante rumbo en los asuntos públicos de carácter nacional e internacional y a ese fin hay que crear las instituciones necesarias. Lo que creo que es perfectamente factible. Personalmente, estoy convencido de que la participación en el gobierno no es un trabajo full-time. Puede serlo en una sociedad irracionalmente regida en la que se provocan toda clase de problemas por la misma irracionalidad de las instituciones. Pero en una sociedad industrial avanzada funcionando como es debido por cauces libertarios, me imagino que la puesta en ejecución de las decisiones tomadas por los cuerpos representativos, es una ocupación part-time que tendría que ser llevada a cabo por turno en el seno de cada comunidad y que debería además exigir como condición a los que la ejerzan el no dejar sus propias actividades profesionales, siquiera en parte. Supongamos que fuese posible entender el gobierno como una función de empresa equivalente a la producción de acero, pongo por caso. Si eso fuese factible -y yo creo que es una cuestión de hechos empíricos que tiene que obedecer a sus propias determinaciones y que no puede proyectarse como pura teoría-, si eso fuese factible, digo, la consecuencia natural sería organizar el gobierno industrialmente, como si fuera una rama más de la industria, con su propio consejo de trabajadores y su propia disciplina autogestionaria y su propia participación en las asambleas de mayor extensión o alcance.

Podría añadir aquí que así sucedió en los consejos de los trabajadores formados espontáneamente en algunas partes, como por ejemplo en la revolución húngara de 1956. Había en efecto, si no me equivoco, un consejo de empleados del Estado que se habían organizado sencillamente a la manera industrial o empresarial como otras ramas de la industria de tipo tradicional. Cosa semejante es perfectamente posible y tendría que ser -o podría ser- una barrera que impidiese la formación de esa especie de remota burocracia represiva que los anarquistas temen tanto, como es natural

Un poco bajo el supuesto con que esencialmente había concebido Orwell el Estado moderno y su naturaleza. Y éste es exactamente el caso. Quiero decir que el Pentágono no es de ningún modo el instrumento del Ministerio de la Defensa. Jamás ha defendido a los Estados Unidos contra nadie y lo único que ha producido ha sido agresión; por eso creo que el pueblo norteamericano estaría mucho mejor sin Pentágono que con él. Pero en todo caso no lo necesita para su defensa. Su intervención en los asuntos internacionales nunca ha sido -bueno, nunca es mucho decir, pero costaría trabajo encontrar una excepción- su posición o actitud característica la de apoyar la libertad o la de defender al pueblo. No es éste el papel que desempeña la organización militar tan vasta que controla el Departamento de la Defensa. Sus tareas son más bien dos bien distintas y ambas bastante antisociales.

La primera es la de salvaguardar un sistema internacional en el que los llamados intereses estadounidenses -con lo que se quiere significar principalmente intereses comerciales sigan floreciendo. La segunda tarea cumple una misión económica internacional. De ahí que el Pentágono haya sido el más importante mecanismo keinesiano por el cual el gobierno interviene para mantener lo que cómicamente se llama la salud de la economía mediante la incitación a producir, es decir, llevando a la producción del despilfarro.

Ahora bien, ambas funciones sirven a ciertos intereses, a intereses dominantes de hecho, intereses dominantes de clase en la sociedad estadounidense. Pero no creo que sirvan ni poco ni mucho al interés del público y un semejante sistema de producción de despilfarro y de destrucción sería desmantelado en lo esencial en una sociedad libertaria. Pero no hay que hablar demasiado de estas cosas. Si nos imaginamos, por ejemplo, una revolución social en los Estados Unidos es difícil imaginar que hubiese un enemigo real de fuerza capaz de amenazar la revolución social del país; no iban a atacarnos Méjico o Cuba pongamos por caso. No creo, pues, que una revolución en Estados Unidos necesitase defenderse contra un agresión exterior. Mientras que si se proclamase una revolución social en Europa occidental, creo que en tal caso el problema de la defensa adquiriría caracteres críticos

Si la revolución social libertaria se declara en Europa, creo que entonces los problemas que surgirían serían muy serios, ya que se plantearía de inmediato un gran problema de defensa. Porque supongo que si en la Europa occidental se consiguiese un socialismo libertario de cierta envergadura, se ceñiría sobre ella una amenaza militar inminente por la de Estados Unidos. Luego, el primer problema sería cómo defenderse. Con este problema tuvo que enfrentarse la revolución española. Porque no sólo estaba amenazada in situ por la intervención militar fascista, sino también por las unidades armadas comunistas y por los enemigos liberales de la retaguardia y de las naciones vecinas. Ante semejante magnitud y número de ataques, el problema de la defensa era el más grave, por ser de vida o muerte.
A pesar de todo esto, creo que hay que plantearse la cuestión de si la mejor manera de hacerlo es a base de ejércitos centralizados con toda su tecnología disuasiva; la verdad, no creo que la cosa sea tan de cajón. Por ejemplo, no creo que un ejército europeo-occidental centralizado impediría un ataque ruso o estadounidense con el fin de acabar con un socialismo libertario, porque la suerte de ataque que esperaría, francamente, no sería quizá militar, sino económico por lo menos

No sólo creo que depende de un cambio fundamental en la naturaleza humana, sino que todo el propósito del socialismo libertario contribuye a lo mismo, efectivamente. Se trata de contribuir a una transformación de la mentalidad, exactamente la transformación que el hombre es capaz de concebir en cuanto concierne a su habilidad en la acción, su potestad de decidir en conciencia, de crear, de producir y de investigar, exactamente aquella transformación espiritual a que los pensadores de la tradición marxista izquierdista, desde Rosa Luxemburgo, por ejemplo, pasando por los anarquistas, siempre han dado tanta importancia. De modo que por un lado hace falta esa transformación espiritual. Y por otro, el anarquismo tiende a crear instituciones que contribuyan a esa transformación en la naturaleza del trabajo y de la actividad creadora, en los lazos sociales interpersonales simplemente, y a través de esa interacción, crear instituciones que propicien el florecimiento o eclosión de nuevos aspectos en la humana condición. En fin, la puesta en marcha de instituciones libertarias siempre más amplias a las que pueden contribuir las personas ya liberadas

Hay tendencias obvias dentro del capitalismo industrial hacia una concentración de poder en estrechos imperios económicos dentro de un marco que se está convirtiendo cada vez más en un Estado totalitario. Estas tendencias vienen desarrollándose desde hace bastante tiempo y, francamente, no veo nada que pueda contenerlas. Creo, pues, que estas tendencias seguirán su curso formando parte del anquilosamiento y la decadencia de las instituciones capitalistas.

Ahora bien; creo que este recurso hacia un totalitarismo de Estado y hacia una concentración económica exasperada -ambas cosas en conexión, por supuesto irán engendrando reacciones, tentativas de liberación personal, de liberación social, que adoptarán toda clase de formas. Por toda Europa se levanta un clamor reclamando la participación obrera o la codeterminación y hasta el control de los trabajadores. Por ahora todas esas tentativas son mínimas. Más bien creo que son engañosas y que, de hecho, pueden minar los serios esfuerzos de la clase obrera por liberarse. Pero en parte constituyen también una respuesta pertinente por representar una intuición y un entendimiento robustos de que la coerción y la opresión, ya sean hechas poder económico privado o burocracia estatal, no forman parte necesariamente de la vida humana, ni muchísimo menos. Cuanto más concentración de poder y autoridad, más rebelión y mayores esfuerzos para organizarse a fin de destruirlas. Tarde o temprano esos esfuerzos serán coronados por el éxito. Así lo espero



Muchas gracias, Mr. V



Nota. No es una palomita, tampoco una flor de jara. Es una rosa.

3 comentarios:

V de otro dijo...

Creo es un resumen acertado de las tendencias libertarias, aunque escaso, siempre escaso. Tratar de superar dos mil años derivados del derecho romano ( más bien un experimento de justicia, quiza fracasado) dos siglos de evolucion económica desde el liberalismo, no es tarea de uno solo, esta claro.
Pero hay cosas que es dificil negar:
uno que a pesar de la evolucion tecnológica los limites evolutivos del hombre en cuanto a potencia y posibilidad, andan bien lejos, es decir, ¿ hasta donde podemos ser capaces de llegar en cuanto a la perfeccion organizativa socialmente en terminaos reales que no formales de igualdad, justicia y libertad?
Parece ser que tu libertiniano si los conoces, yo no. El hombre puede ser un santo y un monstruo, tenemos heroes y villanos, pero ¿quien no quiere vivir más en paz y mejor? ¿Acaso sabes tu hasta donde podemos llegar y hasta cuando?. ¿Es una sociedad perfeccionada y eticamente autocomplaciente aquella que permite miles de muertos de hambre todos los dias? o ¿No se trata mas bien de una injusticia gratuita y cruel?
y en segundo lugar, el anarquismo teórico tanto clásico como moderno, se ha basado sin saberlo en una categoria que ahora formulo y que no es nueva "el pensamiento cuantitativo". No es nueva, porque el cristianismo ( no el primitivo) nació enfrentado con el helenismo y de hay que sus edificios doctrinales fueran los más firmes que se habian conocido, no a traves de la fe sino del pensamiento, cuarenta mil tios pensando en un mismo tema, eran dificiles de batir.
Bien, vayamos al presente, ¿acaso microsoft no tiene los mejores expertos en seguridad informatica? podrian ser los representates por ejemplo formales y mejor formados en sentido tecnico de una sociedad democratica formal o representativa (porque no olvidemos que el término democracia viene de grecia y salvando la exclavitud y el menosprecio a las mujeres era directa, esta es formal o representativa no es "solo" democracia, sino una forma de democracia), bien pues tenemos a microsoft y los mejores expertos y que le pasa a microsoft (pongo este ejemplo porque es con mucho la industria informatica mas importante del mundo) pues que al dia siguiente o a los dos días tienes ese mismo sistema que tanto esfuerzo y dinero se han molestado en proteger, por los mejores, libre y gratuito, para que cualquier chaval de catorce años pueda tener su copia sin restriccion de ningun tipo.
Cinco mil hackers pensando qen como parchear la licencia del sistema operativo pueden más que los mejores expertos del mundo.
Entonces, ¿es el hombre capaz de aunar esfuerzos creativos en alas de una mejor comprension y libertad y justicia? y si lo es ¿no tiene potencialidad sobrada para lograr o incluso superar el más rocambolesco de los sueños libertarios? y si no lo es ¿ no son tan altas las aspiraciones que mereceria la pena solo intentarlo?
Antes, un gran slogan sindical decia la union hace la fuerza, añadiendole el imprescindible alcance intelectual, ¿hasta donde se puede negar?
Y por otro lado, los liberales radicales abogan por la evolucion del estado de igual forma, solo que con finalidades economicas y no sociales, el anarquismo auna por lo social y lo economico a partes desiguales.
En fin, un saludo.

V tambien se equivoca dijo...

abolicion del estado, no evolucion

jiang dijo...

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