Estando a punto de comenzar una guerra civil, tan divertida como la anterior, nada mejor que el estreno de una película neoconservadora, hiperbelicista, homofóbica, homoerótica, imperialista, machista, violenta y salvaje para seguir calentando el ambiente cinepolítico.
Choque de civilizaciones en estado puro. Pacifistas y buenistas, abstenerse. A su derecha, 300 espartanos, junto a Aquiles y Ulises los primeros superhéroes de la historia, modelo político para los utópicos de la derecha y la izquierda, admirados por Platón, Carl Schmitt y David Mamet (¡qué gran película!) A su izquierda, 250.000 mercenarios del ejército persa dispuestos a dominar el mundo. Los griegos, tan amantes de su libertad (de los antiguos, pero libertad), se plantaron en un estrecho desfiladero y lucharon la madre de todas las batallas. Después vinieron Waterloo, Gettysburgh, Normandía, Iwo Jima...
A la crítica norteamericana (en general, hay excepciones gamberras) no le ha gustado mucho (neocon, etc.) pero a las manadas de adolescentes que se van a abalanzar sobre ella con la PS3 calentita bajo el brazo les va a encantar esta mezcla frankmilleriana entre Herodoto (Libro VI), la Marvel y el Señor de los Anillos.
Entre tanto nuestros 300 atenienses resisten con la sóla fuerza de la razón los embates del Jerjes de la lógica dialećtica. ¿Quién será el próximo?
Graduación 2008-2009 IES Blas Infante
Hace 3 semanas
