"Las ideas son menos interesantes que los seres humanos que las inventan" FranÇois Truffaut

miércoles, abril 16, 2008

Mayo del 68 en Abril del 08

Como Abril (08) es el más cruel los de Cahiers du Cinema (spain) le han dedicado monográficamente su último número a Mayo (68), el mes más revolucionario, y sus ocurrentes lemas, debajo de los cuales no es que no hubiese arena de playa es que había una hiperinflación ideológica que queriendo ser sublime llevó al patetismo de la impotencia, que pretendiendo ser libertaria se comportó dogmáticamente.



La franquicia francesa de mayo del 68, en la revista obvian el original americano, dejó buen cine pero en un callejón sin salida. A bout de soufflé. Como dice Manuel Vidal

Su representación más elocuente es La Chinoise (1967). Con ella, Godard no sólo efectúa una evolución política que no tendría vuelta atrás, sino que contribuye como nadie a propagar esa gran fantasmagoría del siglo XX denominada maoísmo.


Fantasmagoría de extrema izquierda que le costaría el puesto a Rohmer en la dirección de los Cahiers du Cinema, asaltada en una toma de la Bastilla estructuralista, pedante y vacía, en la que

… se convierten las humanidades en mero patrimonio cultural o en algo kitsch… frívolo… (en la que ) la retórica de urgencia política sólo representaba las intrigas de café de los exiliados del verdadero poder, los agentes secretos de los departamentos de letras, que son despreciados tanto por los que se toman en serio el liberalismo como los que no


en la lapidaria máxima con la que los enterró Bernard Williams.

Por cierto, el maoísmo sigue vivo y rampante… en las cárceles peruanas y el gobierno nepalí.

En un buen número aunque demasiado condescendiente en general, arremeten diversos articulistas, con razón, contra los Soñadores de Bertolucci, cuya incompetencia cursi resulta más reveladora de lo que se quisiera. Plantea Ángel Quintana una pregunta

¿Puede el cine actual repensar el 68 a partir de una revisión de sus contradicciones, sin caer en la melancolía y el desconcierto generacional?


Y la respuesta es que evidentemente no, dado que aunque los responsables de esa posible revisión hayan llevado su colección de obras completas de Lenin y Althusser, o de Mao y Foucault, a las librerías de segunda mano, donde no las quiere nadie ya que están profusamente subrayados y anotados con letra pequeña e ininteligible, han sido incapaces de sustituir su pensamiento por otro, quedándose presos de la nostalgia y condenados a condenar elevados a un púlpito savoranalesco. Por ejemplo, Nicole Brénez titula grandilocuentemente su artículo “Las voces claras de una razón insurgente”, donde no hay una sola palabra verdadera salvo “Las” y “de”. O Asier Aranzubia que se muestra convencido de que

La paulatina incorporación al ámbito de la crítica cinematográfica de ese novedoso arsenal conceptual que los estructuralistas (Barthes, Lévi-Strauss, Lacan, Althusser y compañía) ensayan en otras disciplinas permitirá que la revista comience a poner en pie un andamiaje teórico de envergadura que redudandará en una mayor operatividad de su trabajo crítico.

Más bien fue lo contrario. John Searle, uno de de esos filósofos analíticos que sólo les suena a los afrancesados porque calificó a Jaques Derrida de bocazas y estafador cuando el deconstructor pretendió arrimar su sardina a los análisis lingüísticos, vivió el mayo del 68 californiano en primera línea, primero en las barricadas y luego desde los cargos universitarios, y sentenció tras su contacto con la retórica revolucionaria

La derecha es tan estúpida que ni siquiera vale la pena discutir acerca de ella. Pero la izquierda es malvada


No sólo hacia el pasado vaporoso sino al presente líquido, según la caracterización de moda de Baumant, mira Cahiers con una exhaustiva entrevista de Carlos Heredero a Christopher Doyle, el cámara-fotógrafo y co-autor de las más importantes películas de Wong Kar Wai o algunas de las últimas de Gus van Sant, que es una refutación de las premisas mayores de mayo-del-68-cinematográfico

Creo que es inmoral masturbarse. Si quieres autoafirmarte hazlo en la cama, en una pelea de bar o en política, pero no en un set de rodaje. Si nos atrevemos a pedir libertad de creación, también debemos asumir ciertas obligaciones: o utilizamos nuestro dinero, nuestro tiempo y nuestras amistades para intentar hacer algo muy especial, y personal, y único… o somos responsables de la confianza que otros han depositado en nosotros, de manera que intentamos asegurarnos de que el dinero invertido encontrará (pronto) su camino que regresa a aquellos que lo merecen. Esto significa para mí que la libertad “no es sólo otra palabra para expresar que no tienes nada que perder”. La libertad es una obligación que debemos asumir para ser realmente libres.


PD. Paranoid Park, director: Gus van Sant, cámara: Christopher Doyle. 1 de 8:

15 comentarios:

Alvy Singer dijo...

Hombre, pero es que Foucault está en contra de Derriad y Derrida dedicada la última parte de su vida a corregirlos a todos. Meterlos en el mismo grupo es una osadía, más allá del 68.

Alvy Singer dijo...

Y Searle lo dice, fíjese bien.

Libertariano dijo...

No seré quien los meta, Alvy. De hecho, no lo hago. Foucault siempre me ha parecido más importante e interesante que Derrida porque el primero era, por lo menos, refutable.

Y Barthes me parece prodigioso, sobre todo cuando abandona la tendencia francesa "a la Escuela" y escribe como si fuese Montaigne. Por no hablar por mi pasión por Todorov.

Sin embargo, lo que critico en general de la "actitud afrancesada" es el instito gregario y la oscuridad terminológica como encubridora de la falta de ideas. Por eso Camus es preferible a Sartre, por ejemplo.

Como resulta ser refutado en toda la extensión de la palabra en el penúltimo número de Revista de Libros, donde es sometido a un tercer grado del que no sale muy bien parado.

Ese desprecio por la realidad, la sinceridad, la precisión y, en general, la honestidad y su sustitución por la frivolidad es algo que creo es mejor no imitar.

Sin embargo, en el Cahiers español aprecio una actitud proclive a la claridad anglosajona, a pesar de ese afecto por lo afrancesado, muy de agradecer.

En cualquier caso, la compra de la revista se me antoja fundamental

Saludos cahieristas

Alvy Singer dijo...

Estamos de acuerdo en CASI TODO. De Derrida no me pronuncio porque no me considero lo suficiente conaisseur para hacerlo pero de los otros sí. Y si, Camus no tiene nada que ver con el nauseeabundo, si me permite el chiste.

Anónimo dijo...

Sartre presidió el comité de epuración para las letras en 1944 (por cierto que no fué resistente). Ello le permiti&ocaute; llenar de compañeros de viaje de los comunistas y de sus "vasallos" a los comites de lectura de las editoriales y los jurados de premios literaria.

La frase "Mas vale equivocarse con Sartre que tener razon con Aron" da verguenza ajena por lo que supone de cobardia intelectual y de servilismo hacia un pensador tan mediocre.

JFM

Revertiano dijo...

Sí, es preferible Camus a Sartre. Sin duda, al menos Camus n se vestía de negro para disimular los lamparones, y seguroque se levaba más, ago indispensable para filosofar.

En cuanto a la validez de determiados postulados y a la traición al pensamiento primigenio, dos ejemplos:
el socialista Gaspar Zarrías votando democráticamente a dos pies y a dos manos en el Parlamento Andaluz.
La penosa ("pénible" dicen los franceses") visión de Daniel Cohn Bendit (Dany el Rojo), ideólogo del mayo 68, muchos años después en su despacho de la Unión Europea, con tripa, los pies sobre la mesa, hecho un funcionario.
P.D.: Es gracioso el nombre de Daniel Cohn Bendit. Fonéticamente sus apellidos pueden intrepetarse de cuatro formas, combinando las palabras "coño" / "gilipollas" / "bendito" / "bandido".

Libertariano dijo...

Desgraciamente ha sido mucho mayor la presencia mediática de Sartre que la de Camus (¡viendo un partido de futbol y olé!

http://es.youtube.com/watch?v=RqIKsaFm3Vo


Sartre, tan narcisista como siempre:

http://es.youtube.com/watch?v=85vEXo7Wntk

http://es.youtube.com/watch?v=J6F7xjKNY5U

Libertariano dijo...

Por cierto, Revertiano, tienes un email pidiendo help!!!

Saludos

mamapi dijo...

Me gusta tu estilo! Te recomiendo, dos peliculas que creo se pueden catalogar como de buen cine:
la vida de los otros
4 minutos
hard candy
Hasta pronto

Don Lindyhomer dijo...

A ver como se lo puedo explicar.

Usted por ejemplo, hace poco, dijo...
"En una sociedad de mercado la multiplicidad de factores involucrados es demasiado compleja para poderla anticipar y mucho menos planificar", CORRECTO

por lo que el resultado óptimo-posible se alcanza dejando la mayor libertad de elección a los individuos implicados en la acción colectiva". MUY DISCUTIBLE

¿Por qué? Porque para que la segunda parte de su proposición sea cierta, el mercado debe cumplir unas condiciones que Hayek señaló y que no se dan ni se pueden dar. ¿Y por qué no se dan ni se pueden dar? Pues porque precisamente en una sociedad la multiplicidad de factores involucrados es demasiado compleja como para poder establecer un verdadero mercado que permita alcanzar un óptimo-posible.Y si usted necesita que ponga ejemplos, es que me estoy equivocando de foro. Hayek, mal que le pese a usted, no es un holista.

Nos hace eso despreciar a Hayek? En absoluto. Su obra no solo es brillante e inspiradora: es que además es bellísima. Pero incompleta, como cualquier otra que conozca. He estudiado el liberalismo desde sus fuentes, y es una perspectiva que siempre tengo presente. Usted no puede ignorar que Milton Friedman escribió en su Libertad de Elegir que su posicionamiento por el mercado no tenía una teoría científica que la sustentara, sino que era una convicción moral. Usted no puede ignorar que a Adam Smith le horrorizaban las Sociedades Anónimas. Usted no puede ignorar que Popper estableció las limitaciones de su propio programa.

Y finalmente, y por poner su ejemplo, usted sabe lo que Esperanza Aguirre y muchos otros que se hacen llamar liberales han hecho y dicho en nombre del liberalismo. Pues piense lo mismo de Derrida y Foucault.

Por lo tanto, usted no puede ahora condenar el 68 por su deriva, y por los terroríficamente malsanos efectos que todavía estamos arrastrando.

Porque ni el cine que usted alaba, ni las críticas de Alvy Singer, ni, atención, sus posts, se podrían entender sin la influencia de los pensadores que usted tan alegremente denosta. Para tirar los pañales cagados, no hace falta tirar al bebé.

Es más: citar a John Searle para criticar el postestructuralismo es como citar al Papa para condenar el relativismo. Para criticar a Derrida o Foucault, (o mejor aún, señalar sus defectos), hay que dar un paso adelante, ¡no uno hacia atrás! Virgen santa, reivindicar la ilustración o la falsabilidad como "silver bullet"... Ni Kant, ni Popper ni Hayek me han dicho lo que me resulta más relevante de la obra de Van Gogh. Ni de Tarantino, ya que estamos en un blog de cine.

Para terminar, decir que prefiere Foucault a Derrida solo porque el primero es falsable es impropio de su inteligencia. Yo también lo prefiero, pero por el sugerente recorrido que todavía veo a su línea de pensamiento. En cuanto a Derrida, pasó sus últimos años de su vida combatiendo la caricatura de la deconstrucción que defendían muchos de sus seguidores. Y la dificultad en la que incurre en sus textos no tiene que ver con la narcisísta y vacua cháchara que usted denuncia de estos falsos derridianos, sino que es inevitable (y veo que no puede imaginar la titanada que supuso) para que la deconstrucción pudiera sobrevivir a la propia lógica de la deconstrucción. Por último, el que Derrida, al final de dar tantas vueltas, diga que hay que juzgar las interpretaciones por su "felicidad" o efectos, nos lleva a una ética de la responsabilidad a la que el liberalismo le iría bien echar mano de vez en cuando. Foucault y Derrida ayudan a identificar contradicciones en la que incurre el liberalismo y otros pensamientos, y las razones por las que suponen para ellos mismos "puntos ciegos". Se puede tener en cuenta para hacer del liberalismo algo todavía más sólido. O por supuesto, lo puede ignorar.

En cualquier caso, felicidades por el post.

Libertariano dijo...

Muchas gracias por su comentario, don, muy interesante.

Comienzo la respuesta sobre un detalle de su exposición, y es que me gustan mucho los ejemplos. La tradición en la que me formado, la “analítica” resumamos, sobre todo en filosofía, pero también en economía, hace de los ejemplos un sello distintivo. Y eso vale para Carnap, Popper, Wittgenstein, Moore, Russell, Quine, Goodman, Kuhn, Feyerabend, Giere, Laudan… No recuerdo a qué filósofo del Derecho norteamericano le he leído últimamente su sopresa por el hecho de que Habermas nunca se haya “dignado” modelizar su popuesta de “comunicación ideal” en un ejemplo moliente (un modelo estilizado)
Por ejemplo, valga la redundancia, si consulta los últimos números de British Journal of Aesthetics vera la que tienen montada Carroll et alii sobre la relación entre moral y arte, ética y estética, a propósito de si “El triunfo de la voluntad” es un buen ejemplo o no para esclarecer la cuestión. Posteriormente también discute la oportunidad del ejemplo de la “Iliada” que pone otro crítico. Y es que, como diría Wittgenstein, mostrar puede ser tan importante, o más, que una demostración. Y lo mejor es mostrar y demostrar dialécticamente.


Otra característica emblemática de esa tradición a la que me refiero es la cuestión de la falibilidad, lo que se conecta con el planteamiento de experimentos, tanto empíricos como “mentales”. En el célebre, y a estas alturas cuasimitológico, encuentro, que fue encontronazo, entre Popper y Witt (abreviatura a la que le tengo cariño), éste le pidió un ejemplo… y el otro se lo dio. Y voló el atizador… ¿o no?
No vivo en Madrid así que se me escapa mucho de lo que hacen Aguirre y los suyos, pero lo que me llega con mucho ruido, sobre la liberalización de horarios o gestión privada de los servicios estatales me parece la correcta (y en menor grado pero en la misma dirección hace también el gobierno socialista de Andalucía, que conozco mejor. No olvide que González hizo abjurar al Psoe de Marx y, más tarde, Boyer, en una seminario famoso en la UIMP, les hizo tragar a Popper y, últimamente, Miguel Sebastián les va a hacer comulgar ¡con el tipo único!)

Dada mi querencia analítica por los ejemplos, ¿Cómo se come la mayor libertad de elección de los individuos para alcanzar un resultado óptimo-posible (no el paraíso, ni la sociedad de los santos, of course, seguirán los problemas? Pues por ejemplo, despenalizando el consumo y el tráfico de drogas (diferentes al alcohol o al tabaco, se entiende)
Sobre Foucault siempre me parecieron muy interesantes sus tesis sociológicas y muy poco su filosofía, un posnietzscheanismo superficial, o su “talante”, de una irresponsabilidad cósmica, por ejemplo (lo siento), en el caso del sida. Pero esas tesis sociológicas, sobre la locura fundamentalmente, se han visto denunciadas desde el punto científico por su impericia, en el mejor de los casos. Y soy bastante escéptico sobre el hecho de que de una teoría falsa, por muy atractiva ideológicamente que pueda ser, se puedan extraer consecuencias prácticas positivas.

Lo que plantea sobre el conflicto Derrida-derridianos, como también se ha realizado sobre Marx-marxistas, Heidegger-heideggerianos, etc. creo que apunta al núcleo del problema. Estos movimientos, aunque se pretenden filosóficos, son en gran parte movimientos religiosos, rituales, místicos, ideológicos (en el peor sentido) Dentro del modo de pensar analítico a veces también se han dado estos casos, como con el último Wittgenstein, tan críptico, con sus “discípulos” vistiéndose como él, adoptando sus poses, sus giros lingüísticos y demás morralla sectaria. Pero la propia estructura de la discusión cortocircuita cualquier intento de introducir mercancía averiada en lo que debe ser un honesta competición de ideas.

Siempre me ha parecido reveladora la deriva religiosa que en sus últimos años siguieron pensadores tan “radicales” y diferentes como Heidegger, Horkheimer o Althusser, hacia la calidez del templo y el sentido trascendente… (con Ortega intentaron hacer lo mismo el establishment nacional-católico pero el pensador de la claridad como cortesía no se dejó intimidar tan fácilmente… Por cierto, Ortega siempre me ha parecido tan valioso como singularmente despreciado precisamente porque combinaba la profundidad conceptual con la claridad expositiva)

No todos, por supuesto, ni en la misma proporción. Como ya he comentado, filósofos como Batjin, Todorov, Levi Strauss, Barthes, la Escuela de Frankfurt (salvo Marcuse) me han parecido valiosos aunque no comparta gran parte de sus tesis. Heidegger me parece sobrevaloradísimo, y gran parte de ello viene de su oscuridad congénita. Compárelo con Gadamer, Jaspers o Arendt.

Yendo hacia atrás podríamos situar el “origen del mal” en Hegel, Fichte, etc. porque hasta Kant podías ser empirista, racionalista o lo que fuese pero las tesis. Más tarde, Nietzsche complicó aún más las cosas aunque con el dinamitero mi posición es mucho más matizable porque, en cierta forma, me considero nietzscheano (compaginar a Nietzsche con Kant es, de hecho, podría ser considerado el origen de la tradición analítica, mientras que la combinación de Nietzsche con Hegel produce esos trullos heideggerianos, derridianos, etc.)
Creo que el problema lo apunta implícitamente: no hay austinianos, putnamianos, quineanos… al menos no en bloque. Puedes estar de acuerdo con algunas ideas de Goodman, Neurath o Lakatos, y a pesar de eso discutirlas, refinarlas, simplificarlas o hacerlas aún más complejas (ignoro como se puede hacer sin plantear ejemplos, experimentos, etc.) Así no tiene sentido rechazar a Searle porque “eso sería ir para atrás”. Fíjese, Martha Nussbaum es neoaristotélica… ¡Si no hemos salido de la Academia de Platón (algunos de la Caverna de Platón)!

Pero los lacanianos, derridianos e cosí via discuten sobre si el Maestro quiso “realmente” decir lo que dijo. Para eso, como un profesor mío que althusseriano hasta que se dio un golpe en la cabeza y vio a la Virgen María, es ser tomista. Al menos el de Aquino era claro como el agua.

Una última consideración sobre estilos de crítica artística. Como he dicho en el post la incoporación de la jerga pseudofilosófica no solo no contribuyó a hacerla más acertada, compleja, rica, etc. sino que la empobreció. No hay más que comparar los análisis pegados al fotograma y las emociones que realizaban Godard o antes que él Bazin para darse cuenta de la hermosa depuración de un estilo claro y distinto que podríamos hacer llegar a Diderot. Sin embargo, en el escrito antediluviano publicado por Cahiers en este número, no recuerdo el autor, se explica que ante la aparente paradoja de que una revista pretendidamente antisistema como Cahiers-68 de hecho abrace los típicos mecanismos de producción capitalistas, como si fuera una mercancía más, es que su opción ha sido situarse en la “disyunción de lo finito”. En fin, hegelianos somos, en el camino nos deconstruiremos y a buen entendedor… (traducción para los iniciados en los vericuetos de la dialéctica de la finitud: “en misa estaremos. Y repicando”)

Saludos

Don Lindyhomer dijo...

Celebro su respuesta, creo que nos hemos entendido perféctamente. Solo apuntaré dos cosas, más para nuestro regocijo intelectual que otra cosa.

La llamada a ejemplos la he realizado yo, pero le he solicitado que los pusiera usted, de manera que ya fueran aceptados por los dos a priori. Hay una clase de polemismo muy fastidioso en internet que trato siempre de evitar, y no quería desviar del tema (Foucault y Derrida).

Lo segundo es que los pensadores que juegan con fuego, a menudo se queman. El trabajo analítico sea probablemente el más seguro para el que lo practica, y esa es desde luego una de sus mayores virtudes. Mayor fiabilidad, pero menor versatilidad. De ahí que mis favoritos sean precísamentelos más problemáticos, como Wittgenstein.

Oh, y relacionado con lo que hablábamos, Hegel también tuvo que combatir en algún prólogo esa formulación de tesis-antítesis-síntesis que le atribuían (y se le sigue atribuyendo).

De Foucault le sugiero que lea la aproximación a su obra que Wilhelm Schmid. La objeción que alguien haya realizado a su aproximación a la locura (que habría que ver en cuanto afecta al corpus) seguro que no afecta en lo fundamental a la validez de sus intuiciones fundamentales.

Para Derrida, aprovecho que menciona a Feyerabend para que le de una oportunidad.

Alvy Singer dijo...

Por cierto, Libertariano discrepo en lo de la jerga pseudofilosófica. Usted lo hace cuando extrae su lectura, muy válida, de su reseña de Death Proof, muy de acuerdo ¿eh?. Lo que no hace es ser pedante, pero pedante se puede ser hasta con el lenguaje cinematográfico mismo o hasta con las convenciones bobas mismas (argumento, historia, personajes, etc.). Creo que muchas veces esas claves pueden ayudar, porque son herramientas, a desentrañar algunos aspectos de las obras desconocidos. Pienso en Zizek, claro, y su análisis de Lynch, que a mi me parece muy válido, o alguna que otra observación al Psycho de Van Sant.

Y hay más ejemplos: Mark T. Conrad en Metaphilm.com o hasta Jordi Costa con Jean Baudrillard. O su amado Jonathan Rosenbaum, solo que de un modo más sutil. El problema es cuando estas tesis no nos ayudan en absolutamente nada.

Alvy Singer dijo...

Ah, Nuestro Amado mr. Rosenbaum. Lástima de retiro.

Libertariano dijo...

Respecto a la jerga me estoy refiriendo a los que imitan a un maestro creyendo que con imitar cierto estilo polisábico ya tiene ideas pluscuamperfectas.

Sucede mucho entre los borgeanos, los joyceanos, los nietzscheanos. Resultaba especialmente patético en Sartre, tratando de imitar a Heidegger.

Respecto al estilo resulta aleccionador lo que cuenta Popper en su autobiografía intelectual sobre el esfuerzo que tuvo que hacer del estilo alemán de escritura al anglosajón, que le exigía esos criterios de claridad.

Me refiero a la jerga que trata de ocultar la idea que hay detrás, como cuando en el último Cahiers hay un artículo de los años 60 en el que los autores emplean la expresión, de aroma hegeliana, "la disyunción de lo finito" (¡oh!) simplemente para una torpe justificiación de su conducta hipócrita.

Saludos