"Las ideas son menos interesantes que los seres humanos que las inventan" FranÇois Truffaut

jueves, septiembre 25, 2008

Estoy en mi cerebro pero no soy mi cerebro

Uno de los neurólogos presentes en el Congreso Cuerpo y mente, Francisco Rubia, en la línea eliminativista de Churchland, nos advierte de que no sólo nos espera una revolución del lenguaje -que va a hacer tabla rasa con los sesgos y lastres mentalistas que ahora nos ahogan (en la frase “mi cerebro soy yo” vayan borrando “mi”, “soy” y “yo”, y practiquen) - sino que, tiemblen, el Derecho Penal habrá que reformularlo de pé a pá porque, de forma trivial, se podrá detener a los criminales ¡antes de que cometan sus crímenes!. De la medicina preventiva a la neurojusticia preventiva.

Por ahora el margen no es muy grande, apenas entre veinte milisegundos y tres cuartos de segundo (Libet mediante), pero todo se andará porque las ciencias avanzan una barbaridad y el futuro que imagino Philip K. Dick en Minority Report está a la vuelta de la esquina. Por cierto, la película de Spielberg fue explícitamente despreciada por F. de la Rubia (sin haberla visto más que unos minutos, en plan Carlos Boyero) porque 1. se dió cuenta de que era una americanada y 2. estaba interpretada por Tom Cruise (sin duda, egregio indocumentado, uno de los mejores actores norteamericanos, véase Tropic Thunder, que se estrena mañana, donde da un recital interpretativo)



Se me ocurren dos corolarios:

Primero, la moda neurotodo (neuroeconomía, neuroarte, neuroneurología…) va a durar por lo que sería recomendable que los científicos antes de hablar de lo que no saben, en este caso la filosofía de la mente (F. Rubia parecía incapaz de comprender la diferencia entre el dualismo cartesiano y el monismo emergentista, por ejemplo), hicieran un esfuerzo por hacerse con la complejidad conceptual necesaria, muy diferente a los usos metodológicos habituales para estudiar el reflejo motor en la contracción del párpado. La filosofía sin ciencia está vacía, cierto, pero la ciencia sin filosofía está ciega. No hay lugar a la subordinación (durante muchos siglos lo intentó la filosofía respecto de la ciencia; ahora parece que se vuelven las tornas) y sí a la complementariedad.

Segundo, el reduccionismo como metodología, básico en la ciencia, no es sinónimo de simplismo. Por el contrario, la extrapolación ilegítima desde específicos y muy concretos resultados científicos (que significan lo que significan, ni menos pero tampoco más) hacia macrovisiones filosóficas combina de forma patética el materialismo vulgar con pretensiones quasihegelianas en su afán totalizador de la explicación de lo divino y lo humano . Especialmente cuando se trata de decidir políticamente sobre lo qué y quién es humano.

El momento más terrorífico de la historia de la literatura es seguramente cuando en 1984 el científico-político logra con su instrumental técnológico de modificación de la conducta y el pensamiento que admita que 2+2=5.

PD. Estimado lector, si aún no está agotado por la extensión del post pasen y lean el último de Vicente Luis Mora, con el que comparto congojas ante la emergencia de la neurojusticia preventiva, esa mezcla de ciencia avanzada y filosofía atrasada.







PD. A Luis I. Gómez, que como buen español (de Goya a Juan Ramón) está exiliado. Con agradecimiento esférico.

14 comentarios:

Germánico dijo...

¿Francisco de la Rubia?...¿no te referirás a Francisco Rubia.

Sí, en ese punto es bastante endeble. Sostiene, junto con muchos otros, la Falacia Ad (Libet)um.

Francisco dijo...

¿Filosofía sin ciencia? Yo pensaba que la filosofía ES una ciencia. Con sus objetos formales, materiales y su método.

Tan complementaria con las demás ciencias como la física con la química y ambas con la biología.

Si no partimos de eso, tendremos (como hemos tenido y tenemos) folósofos que sólo sirven para argumentar en charlas de café y físicos que hacen el ridículo cuando tratan de salirse de su área.


Saludos.

Libertariano dijo...

Rectificado Germánico, gracias. Da la casualidad que la mejor ponencia del Congreso la impartió el filósofo José A. de la Rubia, "Contra el naturalismo" Muy johnsearleana.

Lo relevante del experimento de Libet es la confusión filosófica que ha provocado, con megaextrapolaciones ilegítimas al terreno de la ética y la identidad humana.

Por otro lado, Rubia (ahora sí) insistía en que la ciencia ha de ser determinista, evidenciando una vez más el peligroso enclaustramiento de los científicos en su piccola área de actividad.

Un saludo

Libertariano dijo...

Respecto a lo que plantea Francisco, no la calificaría como una ciencia estrictamente. Su estatuto como disciplina es demasiado peculiar respecto al conjunto de las ciencias.

Pero a la matemática le pasa tres cuartos de lo mismo... Serían más bien, y sin comprometerme demasiado, "metaciencias"

Ismael dijo...

Es la segunda reseña que veo que dice que Tom Cruise está magnífico en Tropic Thunder. Y de un sitio muy distinto de este.

Aunque creo que me quedo con Downey Jr. haciendo de negro.

Luis I. Gómez dijo...

Gracias...

Un amigo mío, físico a jornada completa, se dedica a "teorizarteoría sobre la teoría de la física" (en el Max-Planck pagan este tipo de cosas, menos mal). Su obra más vendida es un libro de cocina molecular, lo cual, según sus propias palabras, sólo significa una cosa: "a la gente le gusta leer sobre lo material, pero no sobre lo que yo pienso que es material, y menos sobre lo que ellos no piensan acerca de la materia"
La neurociencia, a pesar de lo que creemos saber, está en mantillas. De ahí la prudencia debida a la hora de hacer "neurociencia aplicada".

Un saludo. La próxima que vengas a Berlín, avisa.

Maestro dijo...

La neurociencia está en mantillas, cierto, pero la filosofía, con la de siglos de existencia que tiene, aún no ha conseguido más que opiniones "opinables" y pérdidas por los cerros de Úbeda. Del cerebro y la mente se sabe poco porque es cuasiinfinito, pero lo que se sabe, se sabe, y no se discute. ¿Puede afirmarse con la misma rotundidad eso de la filosofía? Ponedme unos ejemplos que no sean objetables.

Da la impresión de que os molesta eso de que no exista realmente el libre albedrío, cosas de la juventud. La neurociencia no es ninguna moda, es el culmen de la psicología, la neurología y la psiquiatría que se ha manifestado gracias a la tecnología (¿O Internet es también una moda?).

No hay que tenerle ningún miedo, filósofos, porque precisamente podrá juzgar con la precisión de un tomógrafo PET si una premisa filosófica, psicológica, pedagógica, política, etc., es cierta o es una "brizna de hierba seca".

El no-libre albedrío es muy sencillo de entender, creo que escribiré algo al respecto. Os avisaré por si os apetece entenderlo, dicho sea con todo el respecto para todos los participantes de este blog.

Maestro dijo...

"brizna de hierba seca" mental; quise decir.

Bandini dijo...

no te has olvidado el neuroliberalimso? muy en boga hoy en día jaja

Libertariano dijo...

Ismael, quizás te refieres a Manola Dhargis en el NYY? A la chica tb. le ha parecido que Cruise es, de largo, lo mejor en su sátira del productor judío. Manola recalca lo de específicamente judío, que a mí se me había pasado, aunque la referencia a los Weinstein es clara, y también a su propia actividad como productor.

Maestro, espero ansioso la meridiana explicación sobre el no-libre albedrío. Lo mejor que conozco al respecto es lo que han escrito Daniel Dennett y Roger Penrose, y es de lo que más dificil que he leído jamás.

Insisto, porque parece por tu comentario que no ha quedado claro, que no se plantea un rechazo de la ciencia, sino de como soffisticados profesionales de la ciencia se convierten en vulgares aficionadillos a la filosofía. Una muestra más de lo que comenté sobre los buenos artistas que sin embargo intelectualmente eran un desastre.

Me temo que cuando exiges a la filosofía los mismos resultados de "no discusión" que en la ciencia caes en un extendido error categorial (algo así como pedirle a la matemática pruebas fácticas sobre si es verdadera la geometría de Euclides o la de Riemann)

Saludos

Germánico dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Germánico dijo...

Maestro,

La Neurociencia no es una moda, y ayuda a explicar quienes y qué somos, pero a partir de ciertos experimentos no se pueden sacar conclusiones filosóficas de tan amplio calado sin entrar, al hacerlo, en la filosofía. Lo que pasa en el experimento de Libet no es objetable; sí lo es concluir que no hay libre albedrío a partir del mismo. No se sostiene.

Ahora, igual que filosofar y pretender que uno no ha dejado con ello de hacer ciencia es una impostura, no hay duda de que también lo es filosofar, hoy por hoy y a la luz de lo que ha descubierto la ciencia, sin apoyarse en esta.

Maestro dijo...

ya lo tengo listo, es un poco largo, pero lo corrijo y lo pego esta tarde. Espero que tengamos un buen debate.

Maestro dijo...

Las dificultades para entender estos asuntos derivan del mito según el cual las ideas son algo evanescente, etéreo, gaseoso. Pero no es así. Me voy explicando:


Siembra un pensamiento y cultivarás una acción;
Siembra una acción y cultivarás un hábito;
Siembra un hábito y cultivarás un carácter;
Siembra un carácter y cultivarás un destino.


... Y ahora el poema traducido en lenguaje neurocientífico:

Antes de que empezaras a pensar, ya habías recibido una estructura neural por vía genética a través del óvulo y el espermatozoide del que surgiste, y congénita a través de las experiencias que viviste en el interior de tu madre y las que ella vivió y tú compartiste.
Luego cuando empezaste a pensar, en realidad no estabas haciéndolo por ti mismo, sino que tu pensamiento era producto de esa estructura que se había creado en ti sin tu participación al principio.
Esa misma estructura que ha seguido evolucionando, modelándose y creciendo con las experiencias de tu vida, esa es la que produce ahora tus propios pensamientos −y no otros− cuando interacciona con el entorno concreto con el que se relaciona, y por tanto es la que desencadena tus actos coherentes de adaptación al medio. La repetición de los actos configura finalmente tus hábitos, las rígidas estructuras neurales que (casi) te obligan a pensar de un modo concreto en las sucesivas y diferentes etapas de tu vida, de más niño a más adulto, de menos a más background, de más animal a más humano. Así que igual que podemos decir que somos más bacteria que ser humano porque tenemos diez veces más células bacterianas que corporales, podemos decir que es el mundo el que te piensa a ti, no tú al mundo. Es el mundo el que crea tus estructuras neurales sobre la base de las precedentes hasta llegar al ADN. Tú eres el sujeto que está concebido para ser el encaje concreto con la realidad que sólo a ti te ha tocado, y que el sistema social necesita para funcionar y evolucionar.

Creo que visto así queda más claro. Discrepo de mi admirado Francisco Rubia en las consecuencias legales de la realidad del no-libre albedrío, pero coincido con su frase que resume en La Nueva Ilustración Evolucionista mi "poema" de más arriba: "La impresión subjetiva de voluntad no es la causa de la activación cerebral, sino una consecuencia, al igual que la propia decisión." Aunque para precisar yo hubiese dicho “de la activación neocortical” en lugar de “cerebral”.

Es muy sencillo ¿verdad? Es la estructura soporte de las ideas (esto es en realidad una tautología, porque no hay ideas sin soporte; las ideas son inseparables de la estructura, como ocurre con el “yo”) la que posibilita, permite y obliga a activar-producir determinados matices de la realidad e ideas grabadas en forma de ladrillos del inmenso edificio neural mientras excluye otras (*) y por tanto el pensamiento como conjunto de todas las activaciones realizadas. Porque el pensamiento es su estructura material, neural; todas las redes neurales de cada persona contribuyen a hacer su pensamiento diferente de los demás, porque la interacción y el feedback que le proporciona el entorno es recibida de diferente forma en función de la previa estructura neural de cada cual, de las conexiones que su interacción con el entorno han creado previamente. Porque cada matiz de la realidad percibido un número suficiente de veces crea una nueva sinapsis que no es igual en ninguna otra persona, dado que una sola neurona puede tener millones de sinapsis con otras aportando sutiles matices diferentes en función de sus propias experiencias de interacción con el contexto de su vida.

Así, cuando tú crees que estás tomando una decisión, lo que ocurre en realidad es que hay un gran rumor procedente del sistema límbico (el "disco duro") porque se han activando todos los sistemas requeridos para comparar-evaluar-procesar un evento dado; todos los almacenes de datos visuales, auditivos, somatosensoriales producto del background de cada cual, con todos sus infinitos matices, son selectivamente activados en función de similitudes y diferencias dándote la impresión de que la opción adecuada es esta −un “ruido” más fuerte− y no otra −más débil−. Así pues, la decisión es una cuestión de magnitud de ruido.

Como demostró Damasio estudiando al célebre barrenero al que una pica atravesó la cabeza destrozándole el cortex prefrontal, es justo éste el lugar en el que se filtra el "ruido" límbico, donde se ubica la conciencia moral (bien-mal, adaptativo-recesivo), el último filtro de la conducta emergente ya organizada que viene pidiendo paso a "bocinazos" como una caravana de hinchas de fútbol celebrando una victoria. Sin el cortex prefrontal no se puede decidir, porque el atasco de todo el ruido límbico quiere salir por la misma vía y no hay ni guardia urbano, ni semáforos, ni nada que lo regule; sin él no existe un interruptor digital bien/mal que corte una vía y permita el flujo de vehículos cargados de ideas y acciones por la otra. Esto es así hasta el punto de que, sin filtro cortical, como le ocurría al barrenero te sería imposible decidir entre dos simples corbatas cual te pondrás hoy.

Así, y aquí va lo realmente importante, en ese momento de emergencia de la conducta ya preparada se abre una ventana de oportunidad para que seamos verdaderamente libres (no hay verdadera libertad si sólo existe libertad de hacer y no existe libertad de no hacer) y podamos cortar por medio de los filtros morales neocorticales acciones recesivas por más ruido límbico que produzcan, sembrar otros pensamientos que arrojen nuevas acciones como cosecha, y éstas cosechen hábitos, y estos carácter; y éste carácter, nuestro destino.

Estamos caminando y construyendo el camino a la vez ¿Os suena? Otros simplemente se dejan llevar por donde les resulta más cómodo, y luego pasa lo que pasa.



* (socialista = idealista, frustrado, amargado, resentido, envidioso, insatisfecho, inadaptado, ignorante... luego con tendencias totalitarias, al latrocinio, corrupción, inutilidad, vanidad, pereza, servilismo, gregarismo, mentira, manipulación, violencia... para lograr lo que su inadaptación a la realidad le ha impedido conseguir por su propia valía. Son los del talante en lugar de talento)

(Creo que lo voy a colgar también en mi Blog.)