"Las ideas son menos interesantes que los seres humanos que las inventan" FranÇois Truffaut

domingo, diciembre 28, 2008

Miseria del zapaterismo: el teólogo progresista se casa con el hermano Islam

La palabra teólogo debería escribirse siempre entre comillas o en cursiva. "Teólogo progresista", además, es una expresión digna de ser confinada al rincón de las paradojas maliciosas, como "música militar" o "bombas inteligentes".

El teólogo progresista de cámara de Zapatero es Juan José Tamayo, uno de los tantos monaguillos de la Laica Alianza de Civilizaciones que impulsa el presidente , uno de los pilares fundamentales de su mandato junto al fracasado plan de negociación con los terroristas y la ofensiva adoctrinadora en el socialismo radical a través de la educación estatal ("educación para la ciudadanía", "memoria histórica". Más cursiva, más comillas)

El teólogo progresista se despachó ayer con un artículo en El País con la prosa meliflua y fofa propia de su condición de sacerdote (al menos en el sentido nietzscheano) En "Hermano Islam" con la excusa de presentar una cara limpia y reluciente de la religión islámica realizaba uno de los ejercicios intelectuales más miserables y sucios que he tenido la ocasión de leer en mucho tiempo. Adalid de la mencionada Alianza de Civilizaciones ponía en evidencia como el zapaterismo consiste básicamente en la compra de los postulados esenciales del adversario antidemocrático y fundamentalista, todo ello en aras de la típica política de apaciguamiento.

Por ejemplo, hace referencia el teólogo progresista a las viñetas satíricas sobre los islamistas

Se acusa al Profeta de mujeriego, obseso sexual, iluminado, violento, despiadado, guerrillero, e incluso terrorista y de otros vicios incalificables. Es el caso de las caricaturas, de muy mal gusto y peor calidad, publicadas por el diario danés Jyllands-Postern, en septiembre de 2005, y reproducidas, con ánimo de atizar la polémica, por la revista cristiana noruega Magazinet y por varios medios de comunicación europeos unos meses después, que vienen a confirmar los estereotipos peyorativos de Occidente sobre el islam y que constituyen, en mi opinión, un uso irresponsable de la libertad de expresión, al tiempo que una provocación para el mundo islámico.



Silencia el teólogo progresista que la polémica y la violencia vino del lado de los islámicos que se encargaron de manipular dichas viñetas, cuya publicación original no había suscitado ninguna reacción, añadiendo algunas de su propia cosecha, mezclándolas con las publicadas. Y que fueron las añadidas el origen de la ola de terrorismo internacional provocada por los musulmanes. Es decir, necesita el teólogo mentir para poner en el mismo nivel la publicación de unas viñetas con la violencia suscitada en forma de represión y asesinatos. Y no sólo eso, sino que siendo consecuente con la ideología subyacente a la Alianza de Civilizaciones, que iguala a los civilizados con los bárbaros, se pliega a un control de la prensa y a una censura de los contenidos en función de la moralina de los teólogos de turno, que por muy cristianos progresistas que se digan no abandonan el instinto adquirido a la hoguera inquisitorial. Para lo cual, además, transforma la solidaridad de diversos medios de comunicación con el periódico danés amenazado en nombre de la libertad de prensa en un presunto ánimo de ofender. Cree el sectario que todos son de su condición.

Pero es un poco después donde el teólogo progresista se gana un lugar de honor en el paraíso de los infames. Este blog nacía hace cuatro años, en parte inspirado por la indignación que suscitó en gran parte del mundo el asesinato del cineasta Theo van Gogh cuando éste se atrevió a criticar en un corto el brutal machismo y la intolerancia fanática de la sociedad musulmana. Pues bien, para el teólogo progresista

En los últimos años se han desarrollado campañas terribles acusando indiscriminadamente al islam de machista. Un ejemplo es la película Sumisión, del director de cine holandés Theo van Ghog, asesinado el 2 de mayo de 2002. Otro es la política somalí Ayaan Iris Ali, residente en Holanda y miembro del Parlamento de ese país, quien considera la misoginia inherente al islam, relaciona directamente el maltrato a las mujeres con el Corán y, en una ocasión, llegó a proponer que se sondeara la ideología de los musulmanes cuando fueran a solicitar un empleo.




"Campaña terrible", escribe. "Asesinado", aclara al tiempo que oculta quién lo asesinó. Como en el caso de los asesinatos por los hermanos euskaldunes se cuela entre los palabros del teólogo progresista la nube gris del "algo habrá hecho". Un corto de once minutos. "Campaña terrible", subrayo. Tampoco se molesta en explicar por qué y por quién está amenazada de muerte y de exilio en exilio Ayaan Hirsi Ali, que no ha encontrado director que se atreva a rodar el guión de Sumisión 2. ¿Por qué será, teólogo progresista?

En el artículo del teólogo progresista destila el resentimiento hacia la Ilustración y su pretensión de universalidad de la razón. Es por eso que postula diversas racionalidades, de la que la occidental sería una entre otras muchas. En el fondo, implícitamente, el aroma irracionalista de la teología, sea conservadora o progresista. Agárrense, que llegan curvas y risas.

Lo que no tengo tan claro es que la adaptación tenga que llevarse a cabo miméticamente conforme a los parámetros de la modernidad europea.

Ya hace años Henry Kamen advertía contra la sumisión (que es lo que significa "Islam") de los postulados zapateriles de la Alianza de Civilizaciones a los imperativos dogmáticos y represores de los más fanáticos entre los islámicos. Y más recientemente, hace apenas un mes, en ese lado de "campaña terrible", Antonio Elorza relataba que en una reunión celebrada en loor de la Alianza de Civilizaciones alzó la voz para preguntar por Robert Redeker, otro de la "campaña terrible" y que vive sin vivir perseguido por el hermano Islam del teólogo progresista.

Hay que preguntarse entonces si la Alianza de Civilizaciones, versión Moratinos, va más allá de una operación de propaganda, muy costosa además, según acaba de probar el episodio de la decoración pictórica de un edificio en Ginebra, con unos 20 millones de euros gastados con tal de que el nombre de la sala lleve "y de la Alianza de Civilizaciones". El arte no tendrá precio, pero la publicidad sí lo tiene. Es más, por el discurso del portavoz en Granada, su acción concreta se ajusta a un peligroso síndrome de culpa ya visible en las reacciones ante el 11-M. En vez de centrarse en un análisis de las causas y de los modos del atentado megaterrorista, seguido de una actuación en profundidad respecto de la cultura de la violencia en medios musulmanes, lo políticamente correcto fue descalificar a quien se preguntara por las bases doctrinales del terror. La acertada pretensión de cerrar el paso a toda deriva hacia la xenofobia y la discriminación religiosa se convirtió así en la condena de toda expresión crítica, aplicándola el calificativo de "islamófoba". Para cerrar el círculo, nuestro Gobierno aprovechó la ocasión convirtiéndose en paladín de una Alianza -no de un necesario diálogo-, que con el pretexto de acercar a las religiones se dedica a fomentar esa actitud reverencial hacia el islam (de hecho hacia el islamismo), donde no cabe aproximación alguna a la realidad y sí el visto bueno al anti-occidentalismo. Por eso, a Moratinos le sobran los asuntos incómodos, tales como el caso Redeker, el antisemitismo, o la indeseada visita a España de Ayaan Hirshi Ali.












PD. Jorge Luis Borges después de explicar las razones por las que Cristo no le caía muy simpático, o al menos no tanto como Sócrates o Buda, terminaba diciendo

Pero no hablemos más de esto, por favor, alguien podría ofenderse. Los católicos son muy susceptibles.

Como los musulmanes lo son todavía más, si cabe, quiero aclarar que no tengo nada ni contra los musulmanes, ni contra el Islam, ni contra Mohammed. Y que ni siquiera leo libros de Salman Rushdie. Mi único objetivo, mal que bien, es desmontar las trampas conceptuales y la bastardía moral de Juan José Tamayo, teólogo progresista, entre comillas y cursiva.

PD.  No es descartable que la puntilla a Samuel Huntington le haya venido de un ataque de risa espontáneo y, a simple vista, sin causa ni motivo.

6 comentarios:

Sergio dijo...

Yo solo llegué a leer hasta el párrafo del uso irresponsable de la libertad de expresión. Tengo la tensión alta y hay ciertas cosas que prefiero ahorrarme.

Pascual González dijo...

Pues... acojonáos, malditos, porque a algunos les ha faltado tiempo para elevar el texto de Tamayo a material pedagógico (sin ironía, distanciamiento, cautela o enmienda que valga). Y, por supuesto, de Filosofía tenían que ser, ay.

Loboestep dijo...

Todas las religiones son fundamentalistas, dogmáticas y excluyentes sin ninguna virtud per se (quizás algún individuo que las milite sea virtuoso pero no las instituciones).

Las sociedades islámicas adolecen de la división de poderes y religión / Estado, todo esto se traduce en una falta de derechos en cadena (cuando una sociedad proclama un derecho empieza la lucha por el siguiente y asi sucesivamente). La intolerancia de las sociedades musulmanas les lleva a exigir respeto para su “cultura” pero no respetan la ajena, cuando viajan a occidente quieren todos nuestros derechos (que han costado sangre, sudor y lágrimas) pero no nuestras obligaciones. No tienen ninguna intención de integrarse ni de socializarse en la sociedad occidental pues rigen todas las facetas de su vida por la Fe, con lo cual no pueden razonar ni ponerse en el lugar del otro, solo siguen ciegamente sus dogmas esperando el paraíso y creando peligrosos guetos físicos y culturales que corrompen la sociedad de acogida.

Esto está clarísimo y Juan José Tamayo hace flaco favor a los logros conseguidos por occidente (incluido el de libertad de expresión)

No me gusta el termino “Zapaterismo” y por extensión ningun “ismo” pero he de reconocer que lo esta haciendo francamente mal, pues una sociedad superior en valores no puede amparar ni acoger culturas que no respetan esos valores ya que terminarían siendo mermados. Con lo que Joselito debe exigir que esos valores superiores sean respetados por todos los ciudadanos (sean de la nacionalidad, etnia o credo que sean) sin excepción. Es el invitado quien debe respetar las costumbres del anfitrión y no al revés: Donde fueres haz lo que vieres.

judas dijo...

Más que progresista, es un teólogo progre en su acepción más común, esto es: regre camuflado. De los que dan mal nombre al progresismo, vamos, porque ya no recuerdan lo que es salvo la oposición a lo que quieren percibir como derecha. Un sinsentido vacío, pero bien envuelto.

«Donde fueres haz lo que vieres.»

Mmmm, yo soy más de hacer lo correcto en todos lados, no sé si me explico... ¿O si me voy de vacaciones a Argelia le puedo dar una paliza a mi mujer?

Loboestep dijo...

¿O si me voy de vacaciones a Argelia le puedo dar una paliza a mi mujer?
Desgraciadamente par contemplar algo tan lamentable no hace falta salir de España.

Anónimo dijo...

Juan José Tamayo, el teólogo de "lo que está mandao".