"Las ideas son menos interesantes que los seres humanos que las inventan" FranÇois Truffaut

lunes, marzo 16, 2009

Matar a un rey

Hoy y mañana emitirá Antena 3 una miniserie, Una bala para el rey, sobre el frustrado atentado de un francotirador de ETA contra don Juan Carlos. Es de mala educación matar a un rey. Pero a veces no queda más remedio. Eso es al menos lo que pensó Oliver Cromwell, uno de los personajes más endiabladamente retorcidos y con aristas de la historia. De él han dicho

"valiente mal hombre", "maquiavélico", "dictador regicida", "héroe de la libertad", "tirano militar", "líder proletario", "gran luchador inconformista", "protofascista", siendo comparado con los nazis y con Lenin


Y seguramente todos los calificativos le cuadran. El interesante problema filosófico al que se enfrentaba el puritano inglés era: ¿se puede hacer una tortilla sin romper huevos?




En 2003 Mike Barker realizó Matar a un rey una más que digna recreación del triángulo formado por Carlos I, Cromwell y, entre ambos, Sir Thomas Fairfax. Sin los excesos y acartonamientos de la versión más famosa, el Cromwell de Richard Harris, el ménage à trois entre el rey absolutista, el revolucionario imbuido de la furia divina y el moderado reformista experto jugador a varias bandas está resuelto con una discreta elegancia. Es magnífico el contrapicado circular con el que envuelve a Cromwell mientras el puritano se prueba el aristocrático traje con el que habrá de juzgar al tirano (y que nos advierte que el destino de los cortacabezas es calzarse los zapatos del finado) O las miradas de filia erótica que se dedican Cromwell y Fairfax, a medio camino entre el amor y el asesinato.




Es la película de Barker una magnífica introducción al sentimiento antimonárquico que todavía prospera en España a pesar de que una monarquía constitucional es, como explica el padre del republicanismo Petit, una república coronada. (La Vanguardia, Suplementos Culturas, Barcelona, 4 de agosto de 2004)

"¿Tiene sentido el republicanismo en una monarquía parlamentaria como la española?". Y el filósofo político de moda respondió: "Es importante señalar que el republicanismo no es antimonárquico. Tomemos el caso de Inglaterra, en donde no era así. Para comprender el sentido profundo del republicanismo vale la pena saber por qué está conectado con el sentimiento antimonárquico. El concepto central del republicanismo es de la libertad como no-dominación, es decir, la oposición al amo. Y el amo más obvio es el monarca absoluto. De ahí la vinculación entre republicanismo y oposición a la monarquía. Pero el caso de la democracia constitucional es otro, ya que en él el monarca no es una amenaza semejante. No obstante, el otro día cuando hablé con Zapatero le sugerí que para evitar ese matiz antimonárquico podía utilizar también el término “civicism”, en español “ciudadanismo”, un término que señala el aspecto básico del republicanismo: que no debe haber dominación."


PD. Entre la república chavizta-cromwelliana y la monarquía juancarlista-petitiana elige

6 comentarios:

Pascual González dijo...

Acabo de saber que Richard Harris era irlandés. No deja de ser irónico que acabara interpeetando a Cromwell.

Libertariano dijo...

A Harris, un actor-tipo hasta el infinito y más allá, el desafío le ponía, seguro.

También a Morrisey que hizo uno de sus mejores trabajos aprovechando a Cromwell para disparar contra torys y laboritas

http://www.youtube.com/watch?v=KKoS5X4SMrY

Revertiano dijo...

Este invierno volvieron a poner Cromwell. Imapagables escenas bélicas de la toma de las ciudades.
Puestos a elegir los reyes mataban con más naturalidad, con empaque y savoir-faire. La cosa se resolvía con un medio arrepentimiento o un "conmigo no va la cosa" mientras en el patio de la Torre resuenan los tambores de acualquier ejecución.
Te recomiendo ir a la Torre y ponerte en el lugar donde estaba el tocón de las decapitaciones... mágicas vibraciones, sobre todo cuando, como a mí me pasó, te pasas una estación de metro (¿o eran dos?) y te plantas en ... ¡White Chapel! donde el querido Jack desventraba ex vírgenes.
Los republicanos son más horteras en esto de darle a la pena capital. El monólogo del afónico Depardieu defendiéndose en Dantón es impagable. Aguantó lo que pudo, pero madame Guillotine acabó quitándole los dolores de cabeza mientras las tricoteuses levantaban ligeramente la mirada en el instante supremo.

Libertariano dijo...

Bien visto lo del afónico Danton, Rever. Se la pasé a Berlin hace poco. Magnífico también cuando Robespierre se hace con el control del estrado y del Estado con un discurso encendido.

Lo grande de Cromwell es que el tipo era Robespierre y Napoleón en una sola persona.

Revertiano dijo...

hmmmm... A mí me da más que Cromwell era un Zapatero pero con el poder y la valentía necesarios para hacer lo que éste no es capaz o no osa llevar a cabo.
Cromwell sí es posible que fuese Robespierre, pero le sobraba sinceridad en comparación y le faltaba maldad (tanta maldad) y cierto cinismo.
Quizás un poco Napoleón, sí. Tenía bastante altura de miras y sentido del Estado, o sea que lo tenía bastante claro en su psicopatología, igual que el otro. ¿Megalomanía se llama?
Claro que uno daría una década con Cromwell que esta actual mediocridad.

Anónimo dijo...

No más megalómano que el rey que hizo decapitar. Carlos creía que su autoridad era un designio divino. Aunque le educaron para creer tal cosa, no deja de ser una creencia muy conveniente cuando uno es rey.