"Las ideas son menos interesantes que los seres humanos que las inventan" FranÇois Truffaut

miércoles, noviembre 25, 2009

¿Qué tienen en común feministas, neoconservadores, apologistas religiosos, contraculturalistas y, ay, anarcocapitalistas?

Repitan conmigo: No todas las creencias son respetables. La frasecita se las trae, de acuerdo. En el límite apunta al totalitarismo platónico, en el que una casta de mandarines del conocimiento perfecto y absoluto decidirían qué debe enseñarse al resto de la sociedad. Albert Esplugas, en el otro límite, propone que ancha es Castilla, que cada cual de su capa un sayo y que si, por ejemplo, los indios americanos, creacionistas ellos, dicen que han estado en América desde el origen del mundo mientras que los arqueólogos dicen que llevan apenas unos 10.000 años pues que se respeten todos los puntos de vista en un "compromiso" político-epistemológico. Política anarquista, epistemología relativista.

¿Qué hace que una creencia sea respetable? Los filósofos tradicionalmente han puesto el listón de la respetabilidad muy alto. Platón aducía la existencia de una mística facultad de intuición intelectual. Una, quizás la primera, de las muchas variantes del cuento del traje del Emperador. Descartes exigía que las creencias fuesen claras y evidentes. Pero al treintaytantos por ciento de los españoles les parece claro y evidente que el Sol es el que gira alrededor de la Tierra (no hay más que mirar el cielo en un día despejado para darse cuenta de que lo más claro y distinto puede resultar, ay, falso)

Pero desde Galileo tenemos un método mucho más fiable para alcanzar creencias respetables. Se llama método hipotético-deductivo-experimental y aunque tiene limitaciones (según Wittgenstein y la Escuela de Frankfurt es un método incapaz de decirnos nada relevante sobre los asuntos más importantes de la vida. Pero el vienés era otro místico y los frankfurtianos...) es la mejor manera de aproximarnos a la verdad. Además de sus limitaciones intrínsecas, tiene una dificultad añadida: choca con el sentido común, ese conjunto de prejuicios y modos de pensar innatos que conforman la sabiduría cotidiana (fíjense lo fácil que es comprender la validez del modus ponens mientras que con el modus tollens nuestro cerebro patina).

En su respuesta a Eduardo Robredo, Albert plantea dos temas peliagudos. En primer lugar, la cuestión sobre la necesidad vital de la verdad. Es decir, plantea la pragmática cuestión de si es más importante la verdad o la vida. O, dicho de otro modo, si a la hora de elegir entre una verdad o una falsedad debemos elegir una u otra por su propio valor (en cuyo caso, claro, elegiríamos la verdad. Salvo que usted, como los Rolling en su buena, por malvada, época estén de parte de Satán) o bien deberíamos preguntarnos nietzscheanamente por su valor vital (en cuyo caso la mentira ganaría en muchas situaciones).

Sobre esta cuestión no hay forma de decidir racionalmente y sólo cabe el recurso a la voluntad, al carácter. Como sostuvo Popper, no hay forma de argumentar racionalmente a favor de la razón. Lo que cabe es dar un golpe en la mesa. Mi carácter, como el de Robredo, me lleva a apostar por la verdad... y pereat mundus. Los científicos del cambio climático, sin embargo, se decidieron según parece, por las mentirijillas convenientes. En este aspecto, soy pesimista. Creo que sí existe una diferencia entre la epistemología científica y la epistemología de la vida cotidiana, y que es duro, difícil y duele aproximarse a la primera alejándose de la segunda. Platón lo mostró magistralmente en su relato de la caverna:



La otra cuestión peliaguda es la instrumentalización de la ciencia por el Estado. Por ejemplo, es patético como bajo la cobertura institucional del sistema educativo estatal español se enseña de forma dogmática lo que tiene que ver con el cambio climático (ver supra) o con los modelos pedagógicos y económicos, haciendo pasar por ciencia lo que no es más que ideología. Pero de ello no se sigue, como pretende Albert, que debamos apuntarnos a una epistemología relativista y "libertina", que pone a un mismo nivel el creacionismo y la selección natural, sino como apunta Jorge Wagensberg refinar el sistema democrático para que funcione con criterios parecidos al sistema científico:

  • objetividad
  • inteligibilidad
  • refutabilidad


Una encarnación de esta combinación metodológica la encontramos en el juez británico que le paró los pies al gurú Gore. En la práctica, por tanto, tenemos que conseguir un sistema lo más fléxible y tolerante posible con las creencias respetables de los individuos. Y creo que tanto el posicionamiento de Esplugas como el de Robledo tiene un punto de fuga liberal: un marco pedagógico lo más plural y diversificado posible, en el que por supuesto las familias tengan el derecho a educar a sus hijos en circuitos educativos ajenos a los establecidos (en España el duopolio educativo entre el Estado y la Iglesia católica resulta axfisiante) pero con unas pruebas universales de ámbito estatal que garanticen que por cualquier sistema elegido se garantice el derecho de los estudiantes a una metodología científica y a unos conocimientos básicos.



PD. La respuesta a la pregunta es: que todos ellos atacan la ciudadela de la racionalidad en nombre del relativismo.


El camino del relativismo está pavimentado con la mejor de las intenciones y la peor de las argumentaciones


Philip Kitcher

14 comentarios:

Anónimo dijo...

Claro que no eres respetable, lo llevo diciendo años, y por eso te insulto, porque no eres respetable, y porque en tu caso el insulto es definición. Ya estas citando a la familia Pinker para tu particular ingeniería social, o biológica, o donde te gusten las metáforas.
Eres un fascista. Sencillamente. ¡Y en tiempos de izquierdismo informático!

POLIDORI dijo...

Menuda faena, hasta te has "adornao por navarras".

Me ha recordado este post a aquello de los tiempos del toreo según Belmonte: "Parar, Templar y Mandar".




John W.

Fonseca dijo...

Confieso que hacía tiempo que no entraba en tu blog así que mi sorpresa con tu nueva cabecera ha sido mayúscula. ¡Es genial!

Siento disentir con lo que dices en tu artículo. Las ideas no delinquen y coincido con Popper en que la ciencia también puede fallar. Más aún, coincido con Feyerabend en que en una sociedad libre, todas las formas de conocimiento tienen derecho a existir.

Eso no significa que haya que creer todo lo que nos cuentan y que "todo valga". Más bien diría que "todo puede valer (siempre y cuando su vigencia no implique la desaparición de otras formas de saber)".

Un saludo.



Fonseca


PD Dios, que pedante me ha quedado este comentario...

patafisico dijo...

no te cansas de citar? no puedes argumentar sin basarte en grandes pensadores? no piensas por ti mismo?.....

Marzo dijo...

> ...me lleva a apostar por la verdad... y pereat mundus. Los científicos del cambio climático, sin embargo, se decidieron según parece, por las mentirijillas convenientes.

No. Creo que se decidieron por la Verdad, tal como creen que es; y pereat methodus. Con lo cual son más bien los "científicos" del cambio climático, claro.


Patafísico: yo creo que pensar bien es mayor, y mejor, ambición que pensar originalmente.

uncadaverenmiblog dijo...

O sea que si no eres materialista y ateo eres como los indios americanos o como los creacionistas (los de verdad, los que dicen que la tierra tiene 6000 años) y no eres respetable.

Y digo yo, ¿basta con creese del lado de la ciencia para estarlo realmente?

Cosas veredes ...

Alfredo dijo...

Mucho fascismo es lo que he visto aquí hoy. Qué pena de "liberal", ¡qué pobreza de ideología poco desarrollada tiene usted señor!

Es cierto que hay ideas más respetables que otras: creer en Dios y ser creacionista para mí es más respetable que ser un ateo como usted.

La diferencia entre usted y yo es que, como creo en la libertad, defiendo su derecho a ser de lo más tonto.

Si me dejaran a mis instintos bárbaros y nada liberales, usted estaría en prisión por ser un ateo y por poner fotografías pornográficas en su página. Menos mal que yo no soy como usted ni la mayoría de los liberales españoles.

Usted es un socialista científico y ya todos conocemos lo que eso ha implicado en la Historia de las ideas: asesinatos masivos de millones de personas.

Pablo dijo...

El problema radica en confundir "respetar" con "tolerar".

Yo por supuesto que no respeto todas las ideas. Es más, respeto muy poquitas ideas.

Eso sí, tolero la mayoría.

Pablo J. Vayón dijo...

Coño, Libertariano, tiene usted psicópatas en la nave. Eso es que se ha ganado un respeto...

Por cierto, yendo al meollo, a mí me pone del lado de los de la Verdad (esto es, de la realidad que, por mucho que se empeñen, siempre es una) y contra la metafísica, la patafisica y todas las distorsiones físicas del pensamiento que se hayan imaginado o puedan imaginarse en el futuro...

Libertariano dijo...

Tolero, como dice Pablo acertadamente, que se me llame "tonto" pero... ¡"socialista científico!" Es demasiado, señor. Le enviaré a mis padrinos para un duelo al amanecer con tartas. Usted, naturalmente, elige el sabor (¿fresa?)

Fonseca cita a una parte de la Santísima Trinidad Relativista: Feyerabend (el Espíritu Santo) También están Kuhn, con su invento de los paradigmas, y Quine por lo de la subdeterminación de las teorías. Luego también estarían los ángeles Wittgenstein, Whorf, toda la panda del programa fuerte de Sociología...

Si uno los lee hasta el final de sus días, todos ellos renegaron de sus interpretaciones relativistas más fuertes y matizaron sus propuestas hasta hacerlas razonables.

Por cierto, ni soy "socialista científico" ni tampoco "materialista y ateo" (al menos como se entiende usualmente. Vamos, que no soy Lenin...)

Te apunto, Pablo, te apunto. Un elfo más contras los orcos...

A. Chena dijo...

¿Qué tienes en común tú con fascistas, progres, comunistas, ultracatólicos?

Que también tú crees que solo una determinada educación debe ser impartida.

Yo no veo "tercera vía". O cualquiera puede enseñar lo que le venga en gana, y, por tanto, tendremos que aceptar que existan toda clase de teorías absurdas, o bien unos elegidos (¿por quién?) determinan lo que es aceptable.

Prefiero la primera opción.

Por cierto, en mi opinión se abusa del término relativismo. Yo no pienso que todas las ideas valgan igual ni que todas sean correctas pero todas tienen derecho a ser expresadas, difundidas y por supuesto criticadas.

Anónimo dijo...

Jesus- A. Chena lo que diferencia a santiago de todos los que citas es que el esta obligado por el metodo a demostrar la verdad con las pruebas en la mano, si le pides lo mismo a los facistas te mandadn al paredon, los progres te acusan de reaccionario,rascista y lo que se acumule, los comunistas te mandan al gulag y los ultracatolicos a la hoguera.
Lo chistoso del asunto es que santiago no le hace daño a nadie con el metodo.
Santiago soy ancap asi que me debes una.
En lo ultimo que comentas A. Chena si estoy totalmente de acuerdo.
Mas liberal que eso no puede ser.

Libertariano dijo...

Gracias Jesús, apúntame una cerveza en el debe!!!!

Anónimo dijo...

Jesus- A. Chena lo que diferencia a santiago de todos los que citas es que el aparenta estar obligado por el método a demostrar la verdad con las pruebas en la mano, si le pides lo mismo a otras corporaciones, como los facistas, te mandadn al paredon, los progres te acusan de reaccionario,rascista y lo que se acumule, los comunistas te mandan al gulag y los ultracatolicos a la hoguera, pero los liberales como Santiago no pueden estar en contra de la libertad. Es, como dice Baudrillard, la invisibilidad de la maldad, cuanto más aparente estar limpio, más cerdo y ultraderechista se puede permitir ser.

Por otro lado, su blog da puta pena, como siempre, y en posts como éste, que demuestran lo intrínsecamente violento que es, o su descalabro en el hilo Pinker, que ya no sabe si habla de genes o de sectarismo amiguista, the joke's on him, aunque le esté pagando la revista más ultraderechista de España.