En
España, en
Suecia, en
Dinamarca, en
Francia, al parecer en toda Europa, la izquierda de todo pelaje se encuentra a gusto al calor del fundamentalismo islámico. Estas relaciones aparentemente contranatura se explican por la falaz y rancia pero insistente máxima que reza que
los enemigos de mis enemigos son mis amigos. Si el socialismo catalán se echó en brazos del nacionalismo catalanista en virtud -en vicio- de la torticera identificación que hacía entre España y la derecha, ahora la izquierda europea se está convirtiendo en la gran defensora de la incursión del fundamentalismo islámico en Europa como un reflejo, conjeturo, de su alergia al cristianismo y su odio al judaísmo (¿qué es el socialismo sino cristianismo para gafapastas, judaísmo de kibbutz?).

Dice el alcalde izquierdoide de Malmö que las agresiones a los judíos están muy mal pero las relaciona con la cuestión israelí-palestina. Algo habrán hecho...
Me suena.
Malmo's Jews, however, do not just point the finger at bigoted Muslims and their fellow racists in the country's Neo-Nazi fringe. They also accuse Ilmar Reepalu, the Left-wing mayor who has been in power for 15 years, of failing to protect them.
Mr Reepalu, who is blamed for lax policing, is at the centre of a growing controversy for saying that what the Jews perceive as naked anti-Semitism is in fact just a sad, but understandable consequence of Israeli policy in the Middle East.
Siempre me ha sorprendido la animadversión íntima y personal que tanta gente, de derechas e izquierdas, le tiene a los judíos. Incluso entre los españoles y sus "perros judíos" cuando usualmente lo más cerca que han visto a un hijo de Isaac ha sido
cuando Woody Allen se ha dejado caer en concierto jazzístico. En forma parecida a
Lorca y su atracción por el duende artístico de los gitanos siempre he sentido una especial simpatía por los judíos, sobre todo su oblicuo sentido del humor y su apreciación del trabajo intelectual. Al ser, como los gitanos, una comunidad con una personalidad tan fuerte, definida y cerrada, normalmente exitosa, también comprendo que susciten recelos en las sociedades donde tienen cierta visibilidad. Pero eso, como ocurre con los gitanos, no es su problema sino el de aquellos que se niegan a comprender su especifidad cultural, por otra parte tan universal al basarse en el
logos (palabra y razón).
Para los antisemitas accidentales les recomiendo una incursión cinematográfica en el ambiente judío, del
barbro musical Yentl a la tremenda y apasionante
The believer pasando por la sutil y profunda
Homicidio de David Mamet hasta llegar al último estreno de los judíos
Coen,
Un tipo serio (nominada a 2 Oscar), las desventuras de un judío, profesor de mecánica cuántica tenía que ser, que como
el gato de Schrödinger no termina de saber durante toda la película si está más muerto que vivo (o viceversa)