
Una morena,
Ana Pastor, periodista, y una rubia,
Esperanza Aguirre, política, hijas del pueblo de Madrid
se enfrentaron con mucha gracia mientras desayunaban. La periodista cumplió su papel, directa a la mandíbula e incisiva, mientras que la política no sólo se fajó con soltura y desparpajo sino que terminó con Pastor y sus acompañantes,
como el nuevo director de Público, noqueados. Por cierto, lástima que la agresividad de Pastor se limite a los que están más allá de su cordón sanitario porque con
Rubalcaba estuvo pastueña y domesticada. Un mal que es endémico en la clase periodística española.
El
casus belli venía a cuenta de la
rebelión liderada por Esperanza Aguirre contra la anunciada subida del IVA por parte del Gobierno de
Zapatero, después secundada por el resto del partido liberal-conservador. En Libertad Digital
Alberto Recarte ha explicado que la subida del IVA es la menos mala de las medidas impositivas posibles y necesarias. Y tiene razón. Pero la
movilización, como le sugirió el propio Presidente del Gobierno que la denominara, que promueve Esperanza Aguirre se incardina en el plano simbólico. Del mismo modo que el dirigente socialista remarca ante su audiencia que no se tocará el gasto "social", para así apuntalar en el imaginario colectivo la dimensión socialista de la política, lo que la líder liberal defiende en el campo de las ideas es que la reducción del déficit público es sobre todo una cuestión de la racionalización y disminución del gasto por parte del Estado.
En el ágora de la discusión democrática saben tanto Aguirre como Zapatero que hay que estilizar los modelos alternativos hasta su mínima expresión mediática.
Como hizo Ronald Reagan, a quien tan bien conoce Esperanza Aguirre, cuando triunfó contra viento y marea económica en su primer mandato.
Reagan did not try to divert the electorate’s attention away from the economy. Foreign policy and national security played almost no role in the election. Nor did abortion or school prayer. The election was very much a referendum on Reagan and his economic policies. Many Republican candidates wanted to run on local issues, but Reagan knew that he and his economic policies were going to be more important--in the final tally 70 percent of the voters told pollsters that they were voting “for or against Ronald Reagan”--and he wanted to confront his critics.
Early in the year, Reagan’s chief of staff James Baker assembled a strategy group that included Lee Atwater and Ed Rollins. Baker and Atwater were the premier campaign strategists of their time, as they would demonstrate again in the 1984 and 1988 presidential elections. They devised a strategy for Reagan around the theme of “staying the course.” Reagan would urge voters to have patience with his economic policies and to “vote your hopes, not your fears.”
Reagan blamed the Democrats for leaving him with “the worst economic mess in half a century.” ''Slowly, but surely, we are lifting the economy out of the mess created over the past several decades,'' he said. ''We are on the road back.'' The Democrats, he charged, had caused the recession through profligate spending, which had caused inflation, which had caused unemployment. By cutting spending and taxes, Reagan claimed that he was showing the way toward a recovery. “If we stick to our plan, if we keep the Congress from going back to its runaway spending, the recovery will take hold, strengthen and endure," he said.
Y es que lo que está en juego es efectivamente una rebelión contra la economía socialistoide ("social de mercado" lo llaman) y contra la concepción de los impuestos como una aportación al bienestar general cuando a lo que realmente se aproximan es a una expropiación en toda regla. El filósofo
Peter Sloterdijk lo explica (
gracias, Pascual) en su artículo
The Grasping Hand When this levy is combined with a long list of other fees and taxes, which target consumers most of all, this is the surprising result: each year, modern states claim half the economic proceeds of their productive classes and pass them on to tax collectors, and yet these productive classes do not attempt to remedy their situation with the most obvious reaction: an antitax civil rebellion. This submissiveness is a political tour de force that would have made a king’s finance minister swoon.En la serie de la HBO sobre John Adams una de las mejores secuencias registra el motín de los todavía subditos americanos de la corona inglesa cuando
ésta gravó el té proveniente de las colonias. El motín de Esperanza no creo que conduzca a la independencia de Madrid pero sí es un buen movimiento estratégico y simbólico contra el ogro filantrópico de la Moncloa que haría bien en seguir la recomendación de mi maestro griego (quién los ha visto...) Epicuro de Samos
¿Quieres ser rico? Pues no te afanes en aumentar tus bienes sino en disminuir tu codicia