"Las ideas son menos interesantes que los seres humanos que las inventan" FranÇois Truffaut

miércoles, septiembre 29, 2010

Cine y huelga. Y fotos del sabotaje mafio-sindical (actualizado con un vídeo trágico-gracioso)

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Mi pequeña contribución a la iniciativa de Libertad Digital "Grábelo todo, ¡yo no voy a la huelga!": la serie de fotos sobre la cerradura saboteada en el IES Trassierra de Córdoba que, son incompetentes hasta para esto, se ha conseguido abrir en cinco minutos.





Se me ocurren cinco películas para ilustrar este día de convocatoria de huelga:

1.  La huelga de Eisenstein.  Una obra maestra del montaje dialéctico y didáctico del ruso.  Vibrante.  Le entran a uno ganas de hacer la Revolución, puño en alto, fusil con la bayoneta calada y a destripar capitalistas y curas (no necesariamente en este orden)

2.  Recursos humanos (descargar), de Laurent Cantet.  Un chico procedente de la clase trabajadora pero convertido en un universitario burgués sufre en sus carnes el dilema entre lo que le han enseñado en la Facultad de Empresariales y lo que le dicta la fidelidad familiar y obrera de sus raíces.  Como le sucedía al Charlie Sheen de Wall Street (cuya segunda parte se estrena pronto).

3.  Los lunes al sol, de Fernando León.  La película de León es plúmbea, previsible, sentimentaloide y con esa tendencia a la moralina y las tesis masticadas para los ya convencidos.  Dos trabajadores gallegos (muy bien Bardem y, sobre todo, Tosar) van al paro...

4. La segunda temporada de The Wire.  Sobre los líos mafiosos del sindicato del puerto de Baltimore.  Todo lo contrario de Los lunes al sol.  Si con León nos encontramos maniqueísmo y superficialidad en la trama diseñada por Simons & Burn hallamos una fascinante y compleja descripción de los problemas laborales de los que están menos formados en el contexto de la globalización económica.  Hay que ver la primera, claro, para apreciar la profundidad psicológica de unos polícias que en su humildad e inteligencia son héroes absolutos, idealistas a fuer de pragmáticos, de la televisión contemporánea.

 5.  Todo va bien, de Godard.  El cineasta franco-suizo anticipó el lema más optimista y simplón de Aznar, aquel "España va bien" mientras se cebaba la burbuja inmobiliaria, la cultura del pelotazo urbanístico, la desintegración del Estado...  Godard es radicalmente de izquierdas pero Stalin lo hubiese mandado a Siberia en calzoncillos por películas como ésta, refractarias al gran público.  Ya sabéis el dogma culturalista:  todo para el pueblo pero sin el pueblo.  Luego se quejan cuando el pueblo va a ver películas hollywoodenses.  Alienados están, claro.


PD. También hay mafia-empresarial. Un sms enviado a una tertulia televisiva decía: "Soy empresario y al que vaya mañana a la huelga no le renuevo el contrato" Puede ser que sea el más eficiente, el más valioso de los trabajadores, pero... estos son los empresarios que tenemos.

PD. Un vídeo de algunos destrozos piqueteros. Los sindicatos contra los trabajadores ("les suda la polla los trabajadores").  Ah, ese acento granaíno, lavín, ni pollas...

martes, septiembre 28, 2010

No compres sexo, no compres tabaco, no compres alcohol. ¡No compres!

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Tras ocho años de paternalismo socialdemócrata se adivina en el horizonte una temporada de paternalismo conservador.  Rajoy invitó a los liberales que hubiera en el Partido Popular a largarse y es que tras su defensa de un vaporoso y vago "sentido común" se esconde la ideología de la democracia cristiana: moral y socialmente de derechas, económicamente de izquierdas, siempre intervencionista, recelosa del mercado.  El sempiterno batiburrillo entre falangistas engominados y opusdeístas de flequillo  ostentoso.

Paseando por Granada me encontré con este spot propagandístico de la Concejelía de Igualdad de Oportunidades del Ayuntamiento de Granada, en manos del Partido Popular.  La falacia de la composición estriba en la relación entre la explotación sexual y el mercado del sexo.  Del mismo modo, y dado que existe sin duda explotación laboral, también habría que exhortar a acabar con el mercado del trabajo en general (por cierto, ¿vas a ir a la huelga?).  En el límite, el Ayuntamiento de Granada y el Gobierno cubano están de acuerdo: la política y la economía regidas según particulares criterios morales.


Esta pinza entre la izquierda radical y la derecha reaccionaria, esta inflación moralista, se está llevando a cabo, por ejemplo, en el Parlamento para prohibir en los periódicos la publicidad de oferta sexual.   Y no es que lo diga yo sino nada menos que Juan Luis Cebrián. No se persigue el crimen sino el sexo fuera de los parámetros de respetabilidad "progre-facha", en esa curiosa alianza entre el Ejército de Salvación y su  equivalente feministoide.

Lo que se esconde tras esta ofensiva moralista es una concepción liberticida, tanto por la derecha religiosa como denuncia el autor católico aunque capitalista Thomas E. Woods en "La Iglesia y la economía.  Una defensa católica de la economía libre", como por la izquierda nostálgicamente maoísta de la que se burla Carlos Rodríguez Braun en la reseña sobre la última nadería intelectual producida por el capitalismo chic aquel que afirma que

"La felicidad puede alcanzarse sólo fuera de la lógica de mercado"

Por cierto, no busquen el libro del utópico autor descargable gratuitamente de la web porque tendrá que ir a una capitalista librería para comprarlo con dinero capitalista con el que aumentar su capitalista cuenta corriente.  Si no queréis comprar (¡no compres!) el libro aquí tenéis un documental sobre el movimiento "decrecimientonista" con la crème de la crème de la última intelectualidad soviética viva: la francesa.


Simplicidad Voluntaria y Decrecimiento (documental) from Décroissance on Vimeo.

sábado, septiembre 18, 2010

Películas que pudieron haber sido y no fueron; que podrían ser pero no serán

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En Libertad Digital hago un ejercicio de cinefilia-ficción imaginando películas que no se hicieron, como Clint Eastwood haciendo de James Bond o Superman.  También películas que podrían ser pero no serán probablemente como Mel Gibson haciendo de Capitan Ahab siendo dirigido por Terrence Malick.

jueves, septiembre 16, 2010

Sarkozy no es racista, es ordenado

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Convivir con gitanos rumanos es todavía más difícil que hacerlo con payos españoles.  Lo digo por experiencia.  Hace unos años los de la etnia de los dientes de oro y las faldas de largo vuelo hasta los tobillos vinieron a instalarse en mi barrio y casi provocaron que los autóctonos los linchasen.  Arrojar la basura a la calle a cualquier hora y de cualquier forma o parasitar las líneas de teléfono y electricidad de los vecinos eran algunas de sus indómitas y peculiares costumbres.  Otra era andar por la noche con sospechosas barras de hierro rondando los coches aparcados.  Sin embargo...  a una de las más jóvenes, una chica de unos doce o trece años que se ocupaba de la patulea infantil mientras el resto de la tropa estaba mendigando con los bebés en brazos, en una ocasión la vi acarrear una bolsa de basura hasta el contenedor preceptivo.  ¡Incluso lo abrió para depositarla dentro!  Hay esperanza, pensé.  ¿Qué habrá sido de aquella chica?  Luego nos enteramos de que las familias rumanas habían sido contratadas por una constructora española para hacer mobbing inmobiliario en una operación para construir un hotel de lujo.  Aquí, el que no corre, vuela.

Los españoles no se distinguen precisamente por su amor a la limpieza y a la convivencia cívica.  Si me dieron ganas de llorar viendo como la rumanilla parecía haber comprendido el concepto "cubo de basura", cuando veo a una señora española recogiendo la caca de su bull dog francés me dan ganas de aplaudir.  En sentido contrario, cada vez que me topo a las manadas de adolescentes patrios en una plaza con bolsas del Mercadona llenas de cocacolas y güisquis, entorno los ojos imaginándolos entrando en una cámara de gas.  Por no hablar de cuando se recorre la costa mediterránea viendo las aberraciones urbanísticas que han cometido los indígenas con su territorio... uno participa de la indignación de Charlton Heston al final de El planeta de los simios: ¡Malditos!

Como sucede con los gitanos rumanos a un español le puedes explicar un millón de veces que orinar en la calle está muy feo o que hablar por el móvil  con la novia durante una hora (maldita cobertura) en un vagón de tren puede ser muy molesto para los que le rodean que le importa un bledo.  Me diréis que no todos los españoles son iguales... Lo mismo se podría aplicar a los gitanos.

Después de siglos de expulsiones, asimilaciones forzadas y un par de genocidios las naciones europeas han conseguido ser aceptablemente homogéneas, razonablemente parecidas a sí mismas.  A veces fantasean los narcisistas de la diferencia con peculiaridades intraducibles, como los catalanes que presumen de no españoles, pero no hay más que ver a alguno de sus más egregios representantes, de Joan Laporta a Salvador Sostres pasando por Carod Rovira, para darse cuenta que a los ojos de un francés, pongamos por caso y sin irnos muy lejos, son indiscernibles de un extremeño tipo Rodríguez Ibarra: tan simpáticos y festivos como cerriles y cejijuntos.  Sin embargo, la construcción europea lleva lógicamente a la ruptura de dichas identidades para crear un crisol de divergencias sólo limitadas por los derechos fundamentales.  Muchas sensibilidades se van a sentir heridas ante la emergencia de modos de vida alternativos hasta ahora condenados a los "armarios" de la marginalidad y el silencio.  Por ejemplo, cada vez que veo un capítulo de Big Love siento temblar un pilar de la tradicional monogamia occidental



Sarkozy está revelando su auténtico fondo conservador a despecho de ese liberal que decía ser.  No es de extrañar que The Economist haya pensado en El increíble hombre menguante a la hora de calificar su política económica o de anti-inmigración, selectivamente anti-gitana.  Pero no creo que el judío Sarkozy sea racista.  Simplemente es ordenado, como en el chiste.  Y este instinto por el orden es algo transversal a las opciones políticas.  En España la comunista-ahora-socialista-siempre-en-poltrona Rosa Aguilar también echó a los gitanos rumanos de Córdoba porque al parecer en la ciudad de las Tres Culturas no cabía una cultureta más...  En Alemania el socialista Sarrazin clama contra la perdida de germanidad de Alemania a manos de los prolíficos vientres de las turcas.  De nuevo en Francia, jacobinos de todo pelaje están de acuerdo en prohibir el burka en nombre del paternalismo benefactor.  En Nueva York, el movimiento cristiano conservador del Tea Party se siente tan ofendido en su sensibilidad como progres neoyorquinos de toda la vida al estilo de Barbra Probst Salomon porque unos musulmanes pretenden edificar un centro cultural islámico cerca de la zona Cero...  Probst califica la construcción del Córdoba Center como algo de "mal gusto y falta de sensibilidad" y pretende que sus subjetivas valoraciones de pija judía con ínfulas de intelectual valgan más que los derechos civiles de libertad de culto, de asociación, de expresión, de vivienda, etc.  Eso sí, que no le toquen a Garzón porque aunque quizás haya vulnerado la ley el Juez Campeador resultaría un juicio de "mal gusto y falta de sensibilidad".

No es, insisto, un problema de racismo sino de capacidad de resistir la fuerza de la intolerancia hacia lo que nos desagrada.   Hay que desconfiar del "instinto de rebaño" que nos hace sobrevalorar lo que se considera "normal". Y, por otro lado, de paciencia para ganar tiempo y que las normas cívicas se vayan negociando y asimilando.  El populismo de Sarkozy y Berlusconi, esa forma de satisfacer los bajos instintos del hombre-masa, es una muestra de su irresponsabilidad como respuesta a su baja popularidad y las dificultades políticas de reelección con las que se encuentran.  El alcalde republicano de Nueva York, Bloomberg, es un ejemplo en sentido contrario.  En todo caso, si lo único que puede hacer Francia con los gitanos es expulsarlos -con buenas maneras, eso sí, no vayan a comparar a los jacobinos de derecha con los Reyes Católicos o con gente aún peor- y si Nueva York no es capaz de hacer respetar la legalidad y los derechos de ciudadanos que pagan sus impuestos por la sensibilidad torcida de unos paranoicos, mal vamos, porque a diferencia de lo que pensaba el buen burgués Goethe en una sociedad liberal no es preferible la injusticia al desorden.

miércoles, septiembre 15, 2010

Cannes Publicidad 2010

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Algunos de los anuncios que han destacado en el Festival de la Publicidad de Cannes 2010.  Gracias a Mad Men podemos visualizar, o al menos esa es la impresión, los procesos creativos que están detrás de tanto ingenio al servicio de un gel de ducha o de la reducción de accidentes en la carretera.

Por cierto, cincuenta años después de la época que retrata Mad Men me da la impresión que este mundillo sigue siendo muy masculino...















Más en Metrópolis de La2

PD. Este es el primer post que escribo desde que tengo el iMac

viernes, septiembre 10, 2010

De Hitchcock y los toreros como torturadores natos

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Los dos últimos artículos para Libertad Digital versan sobre cuerpos.  El cuerpo de la ducha de Psicosis que Hitchcock acuchilló con la cámara y que más tarde un asesino en serie buscaría destripar con un instrumento más contundente   De la chica de la ducha a la tortura como una de las bellas artes.  Es decir, sobre el cuerpo de los toreros y los toros que realizan un happening de cuernos y espadas, de sudor y sangre, de habilidad y trascendencia.  Y es que del mismo modo que Duchamp transformó el arte cuando llevó un urinario a una exposición artística, mostrando que las cualidades estéticas son independientes de la presunta "dignidad" del objeto y que hay que liberar la mirada de prejuicios, también hay que sacudir el mundo del toreo de mucha interpretación simbólica desfasada (Pitt Rivers y su visión de la corrida como una transformación del torero "femenino" en torero "masculino" que acaba matando al toro como un "superhéroe" que quebranta el tabú de violar a una mujer menstruante) y tanta caspa que inunda un mundillo endogámico y brutote.   En fin, más Sánchez Mejías y menos Paquirrines.

Aunque la secuencia más terrorífica que he visto con un objeto afilado es (a la pobre Shelley Winters, !qué gran actriz!, siempre le tocaba bailar con el más chiflado)