En el dvd de Submarino, el dramón de Thomas Vinterberg, no hay ningún anuncio del Ministerio de Cultura incitando a que no te descarges material protegido por derechos intelectuales sino de Filmin, la empresa online de de visionado de películas en streaming.
Spotify, Filmin o Mubi han cambiando el panorama de la industria audiovisual, por fin volcada a las nuevas tecnologías y a Internet. El "pirateo", las descargas de música y de películas fueron durante mucho tiempo no sólo la única forma de poder disfrutar de muchas obras cuya distribución en España resultaba problemática por la obsoleta industria cultural sino un acto de desobediencia civil precisamente contra un oligopolio en el mercado de la cultura. Un oligopolio caracterizado por la ignorancia más supina, la incultura más chabacana y una estupidez empresarial a prueba de caspa. Entonces estaba en cuestión la libertad de expresión como una forma de la libertad de acceso a la cultura.
El pirateo mostró lo que podía y debía ser un mercado cultural dinámico y vanguardista. Sin embargo, tanto por lo que a la música como al cine se refiere dicha actividad pirata se está convirtiendo, al cambiar las circunstancias de mercado, en un fenómeno reaccionario y parasitario, donde antes era vanguardista y rompedor, porque socava el suelo clientelar de iniciativas empresariales como Spotify, Mubi o Filmin y la destacable y meritoria de compañías de DVD como Intermedio o Cameo.
Estas empresas de la industria cultural más pujante son las que ahora están amenazadas por la actividad de los piratas que se ponen las botas: las webs de descarga con ánimo de lucro. Por ello, la ley Sinde no sería el demonio iraní con el que algunos se han adornado. Por el contario, vendría a beneficiar al mercado incipiente de la industria audiovisual en Internet logrando el menos malo de los equilibrios entre los intereses de los creadores, que ven así protegidos satisfactoriamente sus legítimos derechos a la propiedad intelectual, como de los clientes de dicha industria que tienen a su disposición una oferta cultural variada que abarca desde Harry Potter a Apichatpong Weerasethakul pasando por la pareja Straub/Huillet.
Quedan todavía, sin embargo, industrias obsoletas que se resisten a cambiar sus hábitos decimonónicos, como la del libro. Sin embargo, también aquí se aprecian movimientos en la dirección adecuada. Además, que se acabe con las webs con ánimo de lucro que proliferan por la red española no significa que se acabe con el intercambio de archivos en ese margen de auténtica relevancia cultural, es decir, volveremos a usar el mulo y el pando.
Naturalmente habrá quién se siga descargando mp3 en los tiempos de Spotify y series y películas que podrían disfrutar mucho mejor pagando por verla en los multicines de su ciudad, en los magníficos videoclubes que han resistido la avalancha pirata o comprándolas en las que más ediciones decentes. Pero si algo me ha quedado claro en esta revuelta tweetada contra la Ley Sinde es que además de las razonables críticas a la acción legislativa - sobre todo, la cuestión de la seguridad jurídica del cierre de las webs afectadas que, en mi opinión, fue enmendado adecuadamente en el desarrollo legislativo - también hay un resentimiento de ciertos sectores contra el mundo de la cultura en sí y bastante parásito suelto que quisiera ser Sir Francis Drake (o al menos tenerla como Errol Flynn)
En definitiva, creo que la Ley Sinde se aproxima mejor que otras muchas a una solución que garantice los derechos a la propiedad intelectual y el adecuado funcionamiento de la competencia en el mercado. Que la actividad pirata haya sido el catalizador de la acción empresarial ha sido una experiencia muy interesante pero creo que estamos en el momento en que hay que cambiar de paradigma e institucionalizar la propiedad intelectual adecuadamente dentro de los mecanismos de la mano invisible, no de la mano negra.
PD. Mi amigo David Ballota lídera desde Nación Red la oposición a cualquier tipo de Ley Sinde.
PD. El punto de vista del PP a través de José María Lassalle. Dice lo mismo que yo pero adornándolo. Me da la impresión de que la Ley Sinde va a ser tuneada discretamente en el Senado entre el PSOE Y el PP para que se apruebe finalmente.
martes, diciembre 28, 2010
viernes, diciembre 24, 2010
Defensa de lo privado, de Wolfang Sofsky
En Libertad Digital reseño el último libro publicado en España de uno de los pensadores más interesantes del panorama europeo, Wolfang Sofsky. Defensa de lo privado es un panfleto agudo y estupendamente escrito, de vez en cuando salpicado con aforismos de una gran belleza lírica, a favor del espíritu libre, la incorrección política y la grandeza moral en estos tiempos de sometimiento voluntario a la hipervigilancia y el hipercontrol.
PD. Y en Los mejores libros del año para Libertad Digital también mi listita de recomendaciones en ensayo, poesía, novela... Por supuesto, me vendrían muy bien vuestras recomendaciones. Gracias!
PD. Y en Los mejores libros del año para Libertad Digital también mi listita de recomendaciones en ensayo, poesía, novela... Por supuesto, me vendrían muy bien vuestras recomendaciones. Gracias!
sábado, diciembre 18, 2010
Lope de Vega, "the special one", violador de versos
Uno de las rivalidades más enconadas de nuestra historia nacional fue la que enfrentó a Cervantes con Lope de Vega. Un Guardiola-Mourinho por quítame allá unos versos. Me refiero a ella en Libertad Digital a propósito de los nuevos estrenos teatrales que se están haciendo de Lope de Vega.
PD. Lope, Quevedo, Góngora y toda esa pandilla de golfos geniales y malhablados, violadores del verso,
hoy estarían rapeándose a base de bien. De Lo fingido verdadero
PD. Lope, Quevedo, Góngora y toda esa pandilla de golfos geniales y malhablados, violadores del verso,
hoy estarían rapeándose a base de bien. De Lo fingido verdadero
sábado, diciembre 11, 2010
El fascista que Rubalcaba lleva dentro
Sólo Durán i Lleida puede competir en buenas maneras y tono sosegado con el superVicepresidente Pérez Rubalcaba. Con la diferencia que Durán i Lleida es un caballero siempre y en todas circunstancias mientras que bajo la piel de cordero progresista del político socialista se esconde un lobo fascista.
Esta semana se ha definido por el encarcelamiento de Julian Assange, la silla vacía de Liu Xiaobo Nobel de la Paz y por la declaración del "estado de alarma" por primera vez en la historia de la democracia. Dichos sucesos revelan, en distintas circunstancias, el método del Estado como institución que tiende a la acción totalitaria si no está perpetuamente acotada, criticada y puesta en cuestión por parte de los ciudadanos. En defensa de la Sociedad Abierta como la denominaba Popper o la Gran Sociedad en terminología de Hayek.
En Estados Unidos no han tenido reparos en pedir el asesinato de Assange aunque sin duda resulta un poco más sutil orquestar una campaña de acoso judicial. Por otro lado, a las autoridades chinas no les importaría sin duda ajusticiar a Xiabo si no fuera por el escándalo mundial que suscitaría. Y al gobierno de Zapatero no le ha importado perpetrar una campaña de difamación, linchamiento moral y acoso laboral contra los controladores para elevar una cortina de humo que no dejase ver lo que está significando el mayor recorte de derechos laborales y civiles de la historia de la España contemporánea (otra cuestión es la reivindicación y la protesta de los trabajadores de AENA que, como diría el presidente del ex-talante, es "discutida y discutible").
Sin duda, un hombre sin atributos como Zapatero (el "tigre de León" como lo ha bautizado Santiago González, es decir, un ligre) o un "inutil total" como el ministro de Fomento (estuvo hábil Rajoy al descalificarlo por boca de nuestro negativo héroe de hoy) no se hubieran atrevido jamás a establecer un "estado de alarma" en un desafío directo a la conciencia democrática y liberal de nuestra Constitución. Pero sí, sin embargo, un hombre que muestraque la genética cultural del PSOE rechina bastante, capaz de usar las más gruesas descalificaciones contra los extraños pero también para tratar de hundir a "los suyos". Sí Rubalcaba, cuya inteligencia está a la altura de su desparpajo moral. Los casos más sangrantes de nuestra democracia moderna, desde la Ley Corcuera hasta el actual alarmicidio pasando por los GAL, han tenido en común la presencia cercana y ominosa de esta versión castiza del coronel nazi Hans Landa de los Malditos Bastardos de Tarantino (ojo, spoilers¡): ni una mala palabra, ni una buena acción, sin duda encantador, siempre un tipo peligroso.
El caso de los controladores contra el Estado lo que ha puesto de manifiesto es la astucia y la malicia del Leviatán hobbesiano a la hora de servirse de todo el poder a su servicio, tanto intelectual, para forzar la interpretación de lo que constituye un estado excepcional, como estrictamente de fuerza bruta, bajo la amenaza de la metáfora militar.
El que se atreva a enfrentarse al Estado perderá: es momento de recordar que Rubalcaba amenazó a Tomás Gómez cuando éste osó "chantajear" a los poderes fácticos de su Partido, es decir a Zapatero y al mismísimo, y que definió al líder madrileño como "el que dijo que no". Lo que es una buena definición tanto del mal ángel (Luzbel y su lema "Non serviam") como del buen liberal (Montesquieu y su regla sobre la separación de poderes; al que quiso enterrar, por cierto, uno de los colegas de Rubalcaba que comparte con él su pasión por la extorsión política como táctica y el apoltronamiento en el poder como estrategia política). Seamos también nosotros los que digamos "no", con calma y con contundencia, y así merecernos, como una vez sentenció el Jano del Gobierno -demócrata ante las cámaras, fascista de espaldas a ellas-, "un Gobierno que no nos mienta". No por un graciosa concesión de los poderosos sino porque, Wikileaks mediante, les hemos obligado a ser transparentes, honestos y rigurosos.
PD.Del discurso de Vargas Llosa en Suecia, Elogio de la lectura y de la ficción
No debemos dejarnos intimidar por quienes quisieran arrebatarnos la libertad que hemos ido conquistando en la larga hazaña de la civilización. Defendamos la democracia liberal, que, con todas sus limitaciones, sigue significando el pluralismo político, la convivencia, la tolerancia, los derechos humanos, el respeto a la crítica, la legalidad, las elecciones libres, la alternancia en el poder, todo aquello que nos ha ido sacando de la vida feral y acercándonos –aunque nunca llegaremos a alcanzarla– a la hermosa y perfecta vida que finge la literatura, aquella que sólo inventándola, escribiéndola y leyéndola podemos merecer.
miércoles, diciembre 01, 2010
¿La libertad del deseo ampara la pedofilia y el incesto?
El affaire Dragó y el escándalo Sostres revelaron la emergencia de un neopuritanismo de signo "progresista" (a diferencia del conservadurismo, tan diáfano, al progresismo hay que ponerlo siempre en la cuarentena de las comillas) En El País Manuel Cruz hace un buen análisis de este fiscalización del deseo aunque creo que no se da cuenta de la naturaleza de izquierda de este movimiento inquisitorial, de raíz robespierreana en el Comité de Salvación Pública:
...no es la protección real de los menores lo que en muchas discusiones parece hallarse en juego, sino el establecimiento de una auténtica política de los deseos, política que parece estar derivando hacia una criminalización de algunos de ellos que sin duda debiera mover a inquietud, en la medida en que puede desembocar en un recorte de derechos de quienes pudieran ser considerados sospechosos de alguna perversión. Sin entrar a discutir que es posible "hacer cosas con palabras", tiendo a creer que habría que ser más cuidadoso -o garantista, si se prefiere- a la hora de intervenir desde el espacio público sobre los deseos.
Aquí podéis ver la que es seguramente la escena más escandalosa jamás rodada para los paleo y neo puritanos (afortunadamente unos y otros no son precisamente muy "leídos", tienen demasido cosas todos los días con las que escandalizarse para dedicarse al cine clásico. En "Un soplo en el corazón" Louis Malle (estos franceses...) plantea un tabú dentro de un tabú, eso sí, de una manera tan discreta y elegante que casi pasa desapercibido
...no es la protección real de los menores lo que en muchas discusiones parece hallarse en juego, sino el establecimiento de una auténtica política de los deseos, política que parece estar derivando hacia una criminalización de algunos de ellos que sin duda debiera mover a inquietud, en la medida en que puede desembocar en un recorte de derechos de quienes pudieran ser considerados sospechosos de alguna perversión. Sin entrar a discutir que es posible "hacer cosas con palabras", tiendo a creer que habría que ser más cuidadoso -o garantista, si se prefiere- a la hora de intervenir desde el espacio público sobre los deseos.
Aquí podéis ver la que es seguramente la escena más escandalosa jamás rodada para los paleo y neo puritanos (afortunadamente unos y otros no son precisamente muy "leídos", tienen demasido cosas todos los días con las que escandalizarse para dedicarse al cine clásico. En "Un soplo en el corazón" Louis Malle (estos franceses...) plantea un tabú dentro de un tabú, eso sí, de una manera tan discreta y elegante que casi pasa desapercibido
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