"Las ideas son menos interesantes que los seres humanos que las inventan" FranÇois Truffaut

viernes, julio 13, 2012

Rajoy Poppins



 En Mary Poppins, el señor Banks (¡Banks!) lleva a sus hijos de visita al banco donde trabaja. Les explica antes de entrar que un banco es un lugar donde reina el silencio y el orden. Como si fuera un templo. En tiempos victorianos, así parecía. El Banco, el Parlamento, la Iglesia... lugares sagrados donde había que guardar la circunspección propia de los asuntos realmente importantes: Dinero, Dios y Poder (la canción inmediatamente anterior a la visita ha sido una nana cantada por la niñera Poppins dedicada a una... catedral).

Los niños están un poco decepcionados porque pensaba que papi era el dueño del banco pero resulta que "sólo" es un alto funcionario del mismo. Más o menos como los españoles que pensaban hasta hace poco que elegían al jefe de todo esto y se han encontrado con que (desde mayo de 2010, siendo optimistas) sólo eligen a un alto funcionario (bueno, funcionario medio, no nos sigamos pasando con el optimismo) de la UE en una de las provincias, esa cosa llamada "Spanien".

 Delante del banco hay una viejecita que vende comida para las palomas. A dos peniques el cucurucho de migas de pan. Los niños le proponen a su papi-banquero gastar dos peniques en alimentar a las palomas pero horrorizado les dice que será mucho mejor invertir el dinero en una cuenta corriente en el banco. El niño no muy convencido, accede. Entonces, aparece un viejo decrépito, el señor Dawes, director del banco y "un gigante del mundo financiero" que exclama que con dos peniques precisamente empezó él también (su imperio financiero se supone):

 "Cuánto más dinero tengamos, más dinero produciremos"

 Y al niño le hablan de que con sus dos peniques será propietario de barcos, trenes y minas en Potosí. Prosperidad y seguridad, dos palabras por dos peniques. El señor Banks, el señor Dawes y cuatro banqueros más tratan de que el niño les de sus dos peniques ("el momento es el oportuno, aprovecha la facilidad... pronto comprarás bonos, títulos y obligaciones (¿y preferentes?)") pero el pequeño se emperra en gastarlo en miga de pan para las palomas. Al final, los dos niños son puestos, literalmente, entre la pared y el aliento fétido de los banqueros que exclaman:

"¡Mientras resista la banca inglesa, Inglaterra resistirá! Pero cuando caiga la banca inglesa... ¡Inglaterra caerá!"

 A lo que el padre comenta: "¿Has visto Michael? ¡y todo eso por sólo dos peniques!" En ese momento al ávido señor Dawes, al que se le hace la boca agua con los dos peniques, se los arrebata al muchacho al grito de "¡Bienvenido a nuestra familia de "inversionistas!" pero el muchacha contraataca al grito de "¡Quiero mi dinero, devuélvame mi dinero"! y se produce una melé entre banqueros viejunos y niños, disputando todos ellos por los dos peniques.

 Mientras, en una de las ventanillas del banco un par de señoras ante el tumulto interpretan que a alguien el banco no le quiere devolver su dinero y rápidamente sacan de su cuenta todo el dinero "hasta el último penique". El pánico se extiende entre los clientes allí presentes y el rumor corre más allá de las oficinas haciendo que una multitud de clientes se congregue rápidamente ante las puertas del banco exigiendo la devolución de su dinero allí depositado. Pero, cómo sabemos, desde mitad del siglo XVIII los bancos sólo tienen guardada una fracción de lo que los clientes allí tienen depositado, destinando el resto a inversión y crédito a otros clientes, por lo que la bancarrota del banco del señor Dawes es inminente...

   Me he acordado de Mary Poppins al ver el último "discurso" de Rajoy el Recortador en el Parlamento. Porque toda la sociedad capitalista se fundamenta en un intangible como la "confianza". No es por casualidad que la palabra "crédito" venga del latín "credere". En este caso, España -como Italia, Grecia, Portugal e Irlanda- no inspira confianza y por eso no creen en nosotros. Hay que recuperar la confianza y la creencia en nuestras capacidades. Lamentablemente, desde el primero de nuestros gobernantes, enfangado en la demagogia y la miseria intelectual, hasta el último de nuestros parados, engolfado en la economía sumergida, pasando por toda la oligarquía plutocrática que gobierna de facto este país, ningún español inspira mucha confianza ni dentro ni fuera de nuestras fronteras. Hubo un tiempo en que vendimos el humo de que eramos la Suiza del sur cuando nunca dejamos de ser los argentinos del norte.

 Los niños huyen del banco, y de su padre, y se dan de bruces con su amigo el deshollinador, un honesto y real trabajador de la economía "productiva" en contraposición a los virtuales y un tanto mágicos representantes de la economía "financiera". Y es como espetó en su momento Ortega y Gasset a otros que se habían acostumbrado a vivir del cuento: "¡Españoles, a las cosas, a las cosas!"

4 comentarios:

Asnef dijo...

Me ha encantado este post. La verdad es que tienes toda la razón cuando comentas que los recortes lejos de generar confianza, generan miedo y pánico, tanto dentro como fuera de nuestras fronteras. La clase media, cada vez más ahogada, llegará un momento en que no pueda hacer frente a sus necesidades y ese será el principio de la debacle.

Anónimo dijo...

Pues eso, un comentario de lo más jugoso. No obstante, afirmar que "Feed the Birds" es una canción dedicada a una catedral me parece forzar bastante la interpretación...

J.C.Alonso dijo...

Santiago, la verdad es que Maquiavelo lo interpretó con una precisión de ingenio creado en Alto Palo, pero en S.XVI. Es nauseabundo, redundante y agotador el discurso—del impenitente homo antecessor—mentiroso, corrupto y desgraciado; políticos, jueces y los mediocres ejecutores de turno a lo largo de miles de años en eso que llamamos la piel de toro. Tenemos lo que nos merecemos, nada más. Es así, buen verano y un abrazo.

Santiago Navajas dijo...

Gracias! Está siendo un verano "de la prima de riesgo" quiero creer que algún día nos reíremos...