"Las ideas son menos interesantes que los seres humanos que las inventan" FranÇois Truffaut

miércoles, julio 25, 2012

#porlacultura y el espíritu empresarial

La reacción del mundillo de la cultura ante la subida del IVA "cultural" ha sido cuando menos extemporánea.  Javier Mariscal ha acusado al gobierno de "franquista" y en el diario El País, defensor de un modelo controlado y subvencionado por el Estado, se incurría en la falacia:

"Pero el consumidor, ya ahogado de por sí por la crisis económica, tiene cada vez más complicado el acceso a la cultura. Por poner dos ejemplos, las salas de cine han perdido 40 millones de espectadores entre 2004 y 2011 y la venta de discos lleva 11 años consecutivos cayendo."


Como si la pérdida de espectadores en los cines y de compradores de discos no tuviera otras causas (la distribución (legal y no) por Internet o la falta de calidad de la oferta cinematográfica y musical, por ejemplo).  De hecho, nunca jamás en la historia ha habido tal acceso a la cultura, de una manera más simple y gratuita (sólo con las obras con derechos de autor caducados a un click de ratón podría uno estar leyendo durante tres o cuatro vidas)


En mitad de este apocalipsis en forma de crisis en la que todos estamos enfangados hemos de contribuir trabajando más y mejor, proponiendo alternativas creativas tanto desde el punto de vista cultural como industrial.  Y el mundo de la farándula en su inmensa mayoría no se ha caracterizado hasta ahora sino por todo lo contrario, siendo más conocidos muchos ellos por sus posicionamientos políticos (superficiales y sesgados) que por su excelencia artística.


Tampoco me parece, digámoslo todo,  que el pueblo español sea especialmente proclive a la cultura.  A menos que se la ofrezcan subvencionada o gratis.  En ese caso llenan los iPod y ordenadores de películas y canciones pero si se trata de pagar veinte euros por una obra de teatro (que en realidad cuesta cien, pero ochenta lo sufraga el ayuntamiento de turno) entonces le parece caro (lo que en una ocasión memorable me justificó un profesor de ¡Literatura! para no ir a una representación).  De ahí el desprecio a los derechos de "propiedad (ay) intelectual (argh)".  Antiliberal y antiintelectual, en el ADN español sigue figurando - transversal a conservadores, socialistas y "liberales" - el "¡Vivan las "caenas!"


Además la mentalidad reaccionaria y estatista de los que dominan el entramado cultural español (desde la época franquista como recordaba Luis G. Berlanga, que tuvo que soportar la doble censura de franquistas y comunistas, y mal que le pese a Javier Mariscal, "progre" hasta para insultar) se pone de manifiesto no sólo en sus actuaciones políticas (como las protestas sobre el "No a la guerra" que no volvieron a escucharse durante las guerras que promovió Zapatero, su mecenas particular con dinero de todos) sino también, que es lo que me interesa tratar ahora, en su actividad artística.


Y es que de "Los lunes al sol" de Fernado León al "También la lluvia" de Iciar Bollaín, un par de gotas en un océano "brain dead" progre que diría Mamet, el discurso artístico español es profundamente antiempresarial, anticapitalista, proestatista y prointervencionista.  Y ese discurso machaconamente repetido, aunque sin mucha gracia y menos arte (para un ejemplo aún más patético en lo político aunque formalmente interesante, La cuestión humana) contribuye a que no haya en España ningún espíritu empresarial, al presentarse sintomáticamente en el cine, en la televisión, en la prensa, etc. al empresario no como un creador de valor schumpeteriano (económico, social, cultural, tecnológico... véase Mark Zuckerberg) sino como un explotador clasista en la visión marxista.


En Brasil fue una serie de televisión y no la habitual campaña del Estado con cargo a los presupuestos públicos la que cambió por completo la visión que tenían los brasileños sobre cómo debía ser la familia.  Una mujer brasileña tenía de media casi seis hijos en 1970 pero en uno de los canales principales, Rede Globo, las mujeres de sus seguidísimas telenovelas no tenían hijos o sólo uno.  Justo después de que las telenovelas se emitieran en una zona determinada del país, el número de nacimientos caía drásticamente (además de que a los hijos que nacían les ponían los nombres de los protagonistas de las mismas).  Como concluyen Banarjee y Duflo en su imprescindible "Repensar la pobreza.  Un giro radical en la lucha contra la desigualdad global":


"Las series acabaron proyectando una visión de la buena vida muy distinta de aquella a la que estaban acostumbrados los brasileños, con consecuencias históricas.  Y no fue totalmente accidental, pues en la sociedad mojigata de Brasil la telenovela acabó siendo la vía de escape para muchos artistas creativos y progresistas"


El caso es que en España "progresistas" y "liberales" están enfrentados porque en realidad los primeros no son sino "progres", su versión edulcorada, y los segundos parecen muchas veces falangistas reciclados.  Ha llegado el momento de un progresismo liberal o un liberalismo progresista, en cualquier caso, de liberales abiertos al espíritu del progreso y de progresistas dentro de un marco político liberal


Necesitamos más artistas rebeldes de corte randiano contra el status quo intelectual y el establishment artístico.  Más Rebelión de Atlas (de la que pronto habrá segunda parte) lo que no es óbice para que se sigan denunciando casos de corrupción empresarial, como la muy estimable "Crematorio".  Porque la defensa del espíritu empresarial también es la crítica a los pseudoempresarios que proliferan al calor del pesebre estatal, aquellos que al final consiguen indultos...

3 comentarios:

Mara Miniver dijo...

Lamentablemente la acusación de Mariscal no es nada original. De hecho, hay mucha gente que se siente a diario rodeada de "fachas" y nazis. El día que se encuentren con alguno de verdad dudo que puedan reconocerlo.

Lo del artista randiano yo por aquí lo encuentro difícil. Sólo hay que ver los argumentos de la mayoría de nuestras películas, en las que sus protagonistas tienen muchas desgracias y ninguna responsabilidad. Los dilemas en el cine español son escasísimos. Y no es que yo esté de acuerdo con la subida del IVA (a nadie le gusta pagar más impuestos) pero quién sabe si este negro panorama puede cambiar las cosas y traernos un "manantial" a la española ;)

Un saludo

Antonio dijo...

Hayek: "Por mi parte, estoy totalmente a favor del desarrollo y de los experimentos."
http://radikaleslibres.blogspot.com.es/2009/12/recordando-hayek.html

Es verdaderamente lamentable que las palabras "progreso" o "progresista" hayan sido secuestradas de tal forma por los radicales, progres o anti-tradicionales metodológicos.

Frente a ellos tanto como frente a su contraparte -conservadora cuando no retrógrada- resulta muy difícil plantear un progresismo circunspecto como el de Hayek -que entiende que en algunas cosas hemos progresado para mejor en los últimos miles o cientos de años-, o aun temeroso como el de Oakeshott.

Santiago Navajas dijo...

Es interesante que el "espíritu empresarial" también se da incluso en Los Simpson, una serie que a la vez que critica a los empresarios "depredadores" fomenta dicho espíritu como en el capítulo que se homenajea a El Manantial, con Maggie Roark. Seguro que lo has visto, Mara.

La cita de Hayek, crucial, Antonio. En general, soy mucho más hayekeano que randiano