"Las ideas son menos interesantes que los seres humanos que las inventan" FranÇois Truffaut

jueves, agosto 16, 2012

Rafael Sánchez Ferlosio: mentiras, falacias y otros desplantes toreros

Isabel la Católica, el papa Pío V (adoro esta bula), Heinrich Himmler (que amaba a los perros tanto como detestaba a los judíos, a los que no llamaba "perros judíos", por no ofender a los perros sino "ratas". Ya se sabe, las ratas, como los escarabajos, no tiene ecologista que las defienda) y Rafael Sánchez Ferlosio (RSF) son algunos de la eminente lista de antitaurinos que durante siglos se han escandalizado por eso que algunos nos empeñamos en llamar "Fiesta" (otros además se adornan con un "Nacional". Líbreme la tentación nacionalista y, además, terminaremos viendo torear en Francia o Méjico porque aquí lo llevamos crudo como nos advirtió Belmonte).

El último ha sido precisamente RSF, el Faraón de El País.  El intelectual se ha puesto de rodillas y a puerta gayola ha recibido a la tauromaquia con una mentira envolvente que habrá puesto en pie al tendido 7 de lo sentimental y demagógico en pleno.  Argumenta RSF que fueron los ingleses los que suscitaron el debate sobre las muertes en la plaza, destripados, de los caballos en el tercio de varas y finalmente, tras un incidente con una damita francesa, llegó la imposición de los petos vía ordeno y mando del dictador pero caballeroso Primo de Rivera.  Sugiere RSF que si fuera por los españoles a estas alturas del siglo XXI habríamos acabado con la cabaña equina del planeta.

Lo que es falso.  Porque lo que sucedió en la plaza de Aranjuez en 1928 fue en realidad la gota que colmó el vaso de una indignación popular creciente contra una matanza de caballos en la plaza y no el detonante de nada como torticeramente sugiere el Niño del Coliseo.  Dicha indignación tomó forma escrita en un artículo de 1911 de J. Daimiel ("Por la civilización, las corridas de toros y el ganado caballar") en el que planteaba la supresión del tercio de varas (100 años después suprimido de facto, por cierto) y a la experimentación con diversos tipos de peto desde 1917 tanto en España como en Francia.  Por tanto, la imposición "dictatorial" del peto no fue una ocurrencia de Primo de Rivera, ni mucho menos originada por una anécdota digna de la revista Hola o del programa Sálvame pero no de un intelectual con tantas ínfulas de rigor como RSF, sino la lógica consecuencia de un movimiento civilizatorio hacia el trato con los animales que no sólo se reflejó en las corridas de toros sino también en los mataderos o las granjas de animales.

En cuanto a las falacias es sintomática la relación que hace RSF entre los toros con el fútbol como herramientas de una conspiración gubernamental para tener controladas a las masas que ¿qué podrían hacer menos gregario, enajenante y homogeneizador con su tiempo libre?.  Por ejemplo, leer su gran obra El Jarama, sin duda, una de las más elevadas, aburridas, brillantes e insoportables novelas con que me he topado jamás.  Una banderilla de fuego literaria en toda regla.  En De Nietzsche a Mourinho  dedico un capítulo a estos intelectuales de sofá y casino, que desprecian el espíritu competitivo y la pulsión dionisiaca que está detrás de espectáculos populares como las corridas o el fútbol.  RSF es uno de esos espíritus del resentimiento de los que hablaba Nietzsche, flácidos, pálidos, descuidados, ojerosos y barrigones, que desprecian la cultura de la vida y del cuerpo como unos nuevos Savonarolas laicos.

RSF representa mejor que nadie a las feas almas bellas, aquellas que se elevan a un púlpito de indignación moral desde el que vomitar bilis y mala follá.  Si no se ahogase con sus propias invectivas, esas ferlosiadas a medio camino entre la ocurrencia y la infamia, hubiese podido reconocer en la figura del Inspector General de Sanidad Veterinaria del Ministerio de Gobernación, José García Armendáriz, el movimiento de civismo que llevó a que no sólo en las corridas sino en general el trato hacia los animales fuera mucho más compasivo, sin por ello caer en el jacobinismo pseudo racionalista que, presto, guillotina y prohíbe todo lo que es humano en nombre, acabáramos, de la "vergüenza de los hombres".  No hay más que comparar cómo eran las corridas respecto del tercio de varas antes y ahora.





Resuena en ese elitismo rancio de RSF los ecos de los utópicos proyectos comunistas y fascistas de un "hombre nuevo" que acabara con esta presunta abyección que somos los hombres reales, esos que vamos a los toros, al fútbol y, cuando nos equivocamos, leemos algún libro o visitamos alguna exposición artística, mientras mezclamos a Shostakovich con un par de estrellas Michelín.

Pero lo mejor de todo es cuando el tipo que practica los desplantes intelectuales como principal herramienta argumentiva, de Fernando Savater a Stephen Jay Gould, se ponga estupendo (y haga el ridículo más espantoso rebajándose al nivel de Almudena Grandes pero encima con ínfulas de Roger Penrose), de perfil podríamos decir taurinamente, con los toreros porque requiebran a los toros y a veces los chulean.  No todos lo hacen, claro.  No recuerdo haberlo visto a El Viti o a Castella, por mencionar a dos toreros serios de ayer y de hoy.  Y no me gustan dichos desplantes porque al toro hay que respetarlo siempre.  Lo mismo que a los lectores y a los adversarios intelectuales.  Y por eso que no me gustan los toreros "desplanteros" no es RSF escribidor de mi devoción.


6 comentarios:

Marzo dijo...

Ves, en la cuestión del "año cero" estoy con RSF, y con este otro lector de El País ( http://elpais.com/diario/1998/09/03/opinion/904773607_850215.html ) (y no he mirado su nombre hasta después de decidir poner el enlace). Y yo sí leí "Milenio" de Gould, que me decepcionó. Su libro más decepcionante desde "La falsa medida del hombre"; pero cuando leí este último (¡mucho antes!) era yo más ingenuo y maś ignorante y no vi los engaños.

(Este "captcha" seguramente detendra a muchos robots y a no pocos humanos...)

Periodico Paraguay dijo...

Muy bueno

Antonio dijo...

Falacia modificada de Flaubert:
“Si la expresión es buena, el pensamiento también es bueno”

Es moneda corriente, casi podríamos decir que una especie de dicho costumbrista, refrán, un lugar común o "idea recibida", la noción de que escribir bien supone pensar bien.
Que el desaliño gramatical es una manifestación del pensamiento fallido.
Pero en definitiva, depende. Como todo el mundo sabe.
Ahora, escribir, lo que se dice escribir, a Sánchez Ferlosio hay que darle de comer aparte. Por monstruo.

Antonio dijo...

Ah, veo ahora lo del año cero de RSF.
Una tonta polémica como tantas otras en la que los adultos se enredan como críos.
Efectivamente no encuentro sentido a decir que "Jesús" (tomémoslo aquí simbólicamente) tras doce meses de haber nacido entrara en el 1 de enero del año 1, siendo los 365 anteriores, todos días del año 0.
Tiene razón Marías.

Protaurino dijo...

Plás, Plas, Plas. Ovación, oreja y vuelta al ruedo.

Anónimo dijo...

Primer anómino, mi ovación y vuelta al ruedo con dos orejas y un rabo, al son de La Chiclanera, y yo con un plante torero de muleta al que ha escrito esta falaz entrada. Va por Ferlosio. Ole.