"Las ideas son menos interesantes que los seres humanos que las inventan" FranÇois Truffaut

miércoles, octubre 17, 2012

Catalanistas y españolazos

David Cameron ha vuelto a dar una lección anglosajona de lo que significa el liberalismo. Podría haberse enrocado en la potestad del Parlamento británico para convocar un referendum pero con esa combinación de pragmatismo y flexibilidad, de inteligencia moral y astucia política, se ha puesto de acuerdo con los nacionalistas escoceses para que convoquen una consulta vinculante sobre la independencia de Escocia.
La jugada ofensiva del Prime Minister Cameron sobre el First Minister Salmond es una profunda lección liberal (ya ha dado otras desde su conservadurismo a la derecha reaccionaria española) porque desactiva de raíz el victimismo propio de los nacionalistas, le sirve para establecer unas condiciones que garanticen un referendo transparente (baste comparar el sofisma que pretende plantear ese oxímoron en sí mismo que es el Honorable con la diáfana pregunta que postula el líder independentista escocés) y, sobre todo, pone el punto focal de la decisión donde se debe desde un punto de vista liberal: en la nación constitucional entendida como fruto de la decisión de sus ciudadanos frente a la nación metafísica de los colectivistas que subordinan la ciudadanía al yugo patriótico.
En España, sin embargo, estamos aún presos de la dialéctica perversa entre los nacionalismos de Cataluña y España, entre los catalanistas y los españolazos, adictos de una concepción romántica según la cual la nación es la que es independientemente de la voluntad expresada de los ciudadanos que las constituyen. Los catalanistas y los españolazos -tan lejos, tan cerca- manipulan la historia convirtiéndola en adoctrinamiento al servicio de sus ideología identitaria y tan pronto te argumentan con los ojos en blanco sobre Hispania que lloran patéticos por la derrota de 1714. Prisioneros de una "memoria histórica", heredera del historicismo esencialista y belicoso, los catalanistas de la cuatribarrada estrellada y los españolazos de la pulserita rojigualda buscan un enfrentamiento físico a través de una escalada de desprecios e invectivas que envenena el ambiente, conducidos por esos que Unamuno describía como poseedores de un "cerebro de serrín y un corazón lleno de pus". Desde su mentalidad anti racional y anti ilustrada, presos de una concepción estática y esencialista de la realidad social, llegan a negar el paralelismo entre lo que acontece en Escocia y Cataluña basándose en esas historietas aprendidas en el Libro Gordo de las Anécdotas que ellos llaman enfáticos "Historia", cuando desde el punto de vista liberal lo único que cuenta es la voluntad razonada de un número significativo de ciudadanos para que, al menos, la consulta se ponga en marcha.
Por el contrario, David Cameron al correr el riesgo de aceptar el órdago de los nacionalistas escoceses ha logrado ponerse por delante moral y políticamente de ellos, dando un ejemplo cívico no sólo de talante sino de un profundo sentido del significado del liberalismo: el reconocimiento de los ciudadanos a decidir libremente su futuro por ellos mismos en un contexto de autonomía moral y política.  Efectivamente, la "nación" es un concepto discutido y discutible.  De lo que se trata es de ganar la discusión.  En este caso, los españolazos, agresivos y a la defensiva, sólo manifiestan sus carencias teóricas así como su impotencia pragmática para ganar cualquier debate, en Cataluña o en la España más profunda.  Y no cabe duda de que en Escocia, como en Irlanda, y en Cataluña, o el País Vasco (cuando ETA haya desaparecido absolutamente), hay una masa crítica de ciudadanos que reivindica el derecho a ser consultados. Ahora de lo que se trata es de ganar el debate desde un punto de vista liberal y constitucionalista para que los catalanes y el resto de los españoles continuemos juntos dentro de ese proceso de integración que es Europa. Un proceso que, por cierto, cada vez hace más obsoleto e inoperativo seguir hablando de esos constructos sociales que son "España" o "Cataluña".  Al final, Angela  Merkel, la jefa de todo-esto-europeo, tendrá que solucionarnos también este lío...

PD.  El próximo mes se estrena la visión de Lincoln de Spielberg, el belicoso ídolo antisecesionista de nuestros españolazos



Para una visión liberal del secesionismo estadounidense en relación a la equívoca figura de Lincoln es necesario leer este interesante artículo de José Carlos Rodríguez.

11 comentarios:

Antonio dijo...

No obstante hay algo que me llama la atención. Que a nadie parezca importarle el modo de la supuesta secesión. Es decir, hacia qué modelo de Estado -y si constitucional, qué Constitución- se supone que se dirige.
Aquí parece que los malcontents de uno y otro bando sólo se preocupan de la secesión por la secesión, en sí misma. Fin de trayecto. El irracionalismo sentimental del que usted habla.
En la encuesta de Espada, nada representativa desde luego, sólo dos personas de 37 tuvieron esto en cuenta: el rector de la Universidad Pompeu Fabra, JJ Moreso y Pere Gimferrer, poeta y miembro de la Real Academia Española.
Francesc de Carreras tampoco.

Rec dijo...

"En relación a la equívoca figura de Lincoln" se debería acompañar el artículo de José Carlos Rodríguez de este otro de Manuel Pastor
http://www.ilustracionliberal.com/39/abraham-lincoln-la-consolidacion-de-una-nueva-nacion-manuel-pastor.html

Ted dijo...

Independencia a Cataluña, OK. Pero lo que quede de España, también independiente. Después de siglos de proteccionismo industrial sería del género tonto que Madrid permitiese a Cataluña permanecer dentro de la UE.

J.C.Alonso dijo...

Está todo visto. Amigo, Santiago: ya lo retrató Fellini en su magnífica “Los inútiles”1953. De eso va la vida por el sur. Lo cantó Serrat y lo coreó Sabina. Si uno viaja y anda por Cataluña, sabe lo que hay: la vida y las rancheras de Rocío Durcal (que sonó en los Soprano) o aquella canción “contigo sin ti” del mesías Bono de U2 .O cómo diría Pla versus Larra; vuelva mañana. ¡Oye, Jordi estás más alto! Cataluña no se quiere independizar (y no se va independizar) igual que Escocia (cuando has viajado por los Highlands) saben que de buen malta no se vive y su mejor 007 es escocés y le encanta el dinero. Otro cantar es el sopor; la gente se aburre como en Atapuerca y hay que montar un poco de juerga en la caverna del vecino. Al tiempo, como que lo dije el 17 de octubre. La política como la morcilla se repite y España huele a Déjà vu. Desde que día en mis 45 tacos se lleva escuchando: la nación se destruye, el independentismo, tal y tal…Hay que vender algo… No sabía lo de “Lincoln” para después de Halloween.Saludos

Santiago Navajas dijo...

Ted, no estoy a favor de la independencia de Cataluña. Como en mi defensa de la legalización de las drogas de lo que estoy a favor es de la libertad, no de las drogas. En este caso estoy a favor del referendum para que se puedan manifestar en libertad pero mi voz, ya que no mi voto, sería para convencerlos de que no se independicen, tanto por cuestiones "morales" como "materiales".

Y del mismo modo, si optan por la independencia las relaciones deberían ser basadas en la cooperación racional y en nuestros intereses. Así que el Barcelona jugase la Liga, por ejemplo, dependerá de que nos interese en cuanto a los intereses de la propia Liga y de los aficionados españoles.

Sin duda, el debate Rodríguez y Pastor fue muy instructivo pero el punto de vista subversivo y políticamente correcto de Rodríguez fue mucho más interesante y fundamentado que el de Pastor, entre lo trillado y lo maleducado.

El modelo que surgiese de la independencia es que sólo tiene un camino, ya que la integración en la UE pone muchos límites a los posibles desvaríos etnicistas de los catalanistas triunfantes. El horizonte del tribunal europeo es tranquilizador en ese sentido, sobre todo viendo los varapalos que con toda justicia le ha dado al Tribunal Supremo y Constitucional de España.

Santiago Navajas dijo...

Coincido contigo JC, lo de Catalonia is free como lo de Scotland es una muleta de Halloween a la que acuden embistiendo los españoles más cerriles, cayendo una y otra vez en las mismas trampas y engaños. Repitiéndose desde la hace un siglo...

Rec dijo...

subversivo, interesante, políticamente correcto
o bien
trillado, maleducado

no son argumentos racionalistas ni "fundamentados"

Anónimo dijo...

Santiago, estoy de acuerdo contigo en la demostración de sentido común que nos han dado los británicos, con lo del referéndum escocés. Pero aunque estoy convencido de que la mayoría de catalanes no quieren la independencia, también lo estoy de que la mayoría quiere un estado Federal o incluso Confederal (yo mismo), y si desde el gobierno central no se plantea una reforma estructural de calado del sistema territorial, es posible que muchos catalanes piensen “quiero formar parte de España, pero no de esta España”.

Ted, hoy todo el mundo parece considerar que no hay vida fuera de la UE..., pero yo miro Europa y veo a Suiza, Noruega, Islandia, y creo que les va bastante bien. Ser una zona de libre comercio es lo único bueno de la UE. Pero eso se soluciona con la firma de un tratado, y no haría falta que Cataluña entrara en ese nido de burócratas.

Santiago Navajas dijo...

En mi opinión, el problema viene dado porque los nacionalistas pretenden una asimetría entre sus comunidades y el resto. Aún peor que el centralismo para ellos es el "café para todos" que impuso Andalucía cuando se coló dentro del estatuto especial que pretendían los catalanes y vascos sólo para ellos.

De facto, España es federal pero el federalismo es inherentemente simétrico porque se basa en la igualdad básica de las comunidades del mismo modo que el liberalismo se basa en la igualdad básica entre individuos.

Así que los nacionalistas siempre van a estar a disgusto dentro de "cualquier" España que no reconozca un tratamiento especial para ellos. Y eso en el mejor de los casos, porque fíjate en el País Vasco y su "escandaloso" (para mi mentalidad liberal e igualitaria en cuanto a derechos) privilegio fiscal.

La única solución vendría dada por una extensión de la mentalidad liberal-constitucional que hiciera hacer ver que tanto los catalanistas como los españolazos son los dos lados de la misma moneda, como el fascismo y el comunismo son hermanos en la misma ideología constitucionalista.

Pero veo a mucho gente confundida y a miembros de la Tercera España acercándose a los catalanistas y de la Tercera Cataluña, con los españolazos. Y así, no hay manera. Mejor separarse de una vez y acabar con esta patética agonía que dura ya un siglo, desde la ¡ República a esta Tercera Rep Coronada pasando por la II Rep., todas ellas apuñaladas a traición por los catalanistas, Companys mediante, y los españolazos del "antes Roja que Rota"

Ted dijo...

Santiago, yo tampoco estoy a favor de la independencia de Cataluña y, sospecho, que por las mismas razones materiales y morales que usted. Como soy liberal me parece -y creo que también coincido con usted- en que hemos llegado al punto en el que el referéndum es necesario.

Como tal liberal obviamente soy librecambista, pero la realidad es la que es, y lo cierto es que el desarrollo económico catalán no es porque sean más guapos o más listos sino porque su industria ha sido potenciada por el proteccionismo español durante siglos. Es decir, durante siglos los españoles hemos tenido que consumir productos peores y más caros. Ahora el mundo es diferente y vivimos en un mercado común e incluso en un mundo globalizado de aranceles bajos. Ahora, claro, la independencia es plausible porque, con todas las distorsiones, seguirían teniendo la posición dominante en el mercado español que les ha proporcionado la historia. A eso es a lo que me refiero con lo de que deberían estar fuera de la UE: fuera del mercado común, con aranceles leoninos, durante las décadas que necesite España para "independizarse" económicamente de Cataluña, del mismo modo que ahora es económicamente independiente de Suiza, Noruega o Islandia, por mencionar los países que comentaba uno de los lectores.

Santiago Navajas dijo...

Lo que apuntas sobre la negociación post-referendum es un tema muy interesante que seguramente los catalanistas tienen trabajado. E igual "nosotros", como nunca se habrá considerado la posibilidad real, no.