"Las ideas son menos interesantes que los seres humanos que las inventan" FranÇois Truffaut

viernes, octubre 17, 2014

150 años de Nietzsche: una perspectiva liberal

Friedrich Wilhelm Nietzsche (15 October 1844 – 25 August 1900)

I
En una nota a pie de página de Camino de servidumbrei Hayek escribió “Pertenece por entero al espíritu del colectivismo lo que Nietzsche hace decir a su Zaratustra: “Mil objetivos han existido hasta aquí porque han existido mil individuos. Pero falta todavía la argolla para los mil cuellos: el objetivo único falta. La humanidad no tiene todavía un designio. Pero decidme, por favor, hermanos: si aún falta a la humanidad el designio, ¿no es la humanidad misma lo que falta?
II
El caso de Nietzsche lo ve Hayek, que había vivido en primera fila la irrupción del irracionalismo en el ámbito cultural germánico, como paradigma de las fuerzas comunitaristas. Esa ambición por una meta, un destino, un fin común que habría de ser gestionado por una minoría, el rompehielos de la humanidad (tanto en su versión de “Führer” como, desde la otra orilla política, por la vanguardia del proletariado.)
 III
Pero Hayek no tiene en cuenta que en el camino de la creación de valores Nietzsche distingue dos momentos: el momento comunitarista, en el que el colectivo asume esa tarea de valoración, y sólo posteriormente aparece el momento individualista:
“Creadores lo fueron primero los pueblos, y sólo después los individuos; en verdad, el individuo mismo es la creación más reciente.”
Y es que
“El placer de ser rebaño es más antiguo que el placer de ser un yo: y mientras la buena conciencia se llame rebaño, sólo la mala conciencia dice: yo”
 IV
Pero la irrupción del individuo ha trastocado el equilibrio de la acción valorativa y lo que Nietzsche teme es la aparición del nihilismo. Desde el momento en que la acción valorativa se ha atomizado, ¿cómo hacer compatible al átomo individual con el holismo social de la globalización, es decir, con la destrucción de los pueblos que supone la emergencia de una sociedad abierta y cosmopolita?
Una respuesta posible será, por parte de los reaccionarios, querer volver a encadenar “las mil cervices” a un proyecto colectivista anclado en la tierra y la sangre. Pero también es posible una salida liberal a la tensión individuo-mundo globalizado, que dote de “una única meta”, en cuanto que entendamos ésta como un mínimo común denominador a los individuos para que dentro de dicho marco de referencia se pueda establecer la pluralidad axiológica propia de la actividad individual libre. Un mínimo común denominador que vendría dado por la propia naturaleza humana en su esencial tensión entr la dimensión biológica y la cultural-racional.
V
El análisis nietzscheano del Estado es muy similar al que hace Hayek. Nietzsche advierte contra los que parasitan al Estado, “aniquiladores” los llama, cuya principal actividad es “poner trampas para muchos”, al tiempo que suspenden sobre los hombres “una espada y cien concupiscencias”, es decir, la amenaza surgida de haber conseguido el monopolio de la fuerza y la promoción de todo tipo de actividades placenteras para conseguir un estado de alienación permanente.
VI
Por tanto, no es colectivismo, como malinterpreta Hayek, lo que está a la base de la pregunta de Zaratustra. El problema de Hayek es que ante la pregunta retórica planteada por Nietzsche sobre el destino de la humanidad, el economista austriaco ha interpretado que para el filósofo alemán sería una buena idea trabajar por dicha “humanidad”. Todo lo contrario. Un poco más delante de El gay saber, epígrafe 377, leemos “¡La humanidad! ¿Hubo en alguna ocasión una vieja más monstruosa entre todas las mujeres?... No, no amamos a la humanidad.” Significativamente este epígrafe 377 se titula “Nosotros, los apátridas”
VII
Una lectura liberal de Nietzsche también podría ser una lectura nietzscheana del liberalismo. Los dos fundamentos constitutivos del liberalismo, el individualismo y la competencia, pueden entenderse y aplicarse de manera ingenua, vulgar y mecánica. Por ello Nietzsche es tan necesario para un liberalismo no adocenado. Porque critica la uniformización del ser humano fabricado en serie por las instituciones “culturales” y “educativas” del Estado y las que pueden llegar a detentar (en su sentido preciso) el poder del mercado. Porque defiende una pluralidad axiológica y la flexibilidad de los principios, en el sentido marxiano (de Groucho) y popperiano.