"Las ideas son menos interesantes que los seres humanos que las inventan" FranÇois Truffaut

domingo, mayo 31, 2015

Los Vengadores, Mad Max y la defensa de los valores democráticos



Hay un motivo por el cual los intelectuales de izquierda suelen detestar las películas de superhéroes.  Son superhéroes democráticos. Los Vengadores: La era de Ultrón y Mad Max: Furia en la carretera son dos ejemplos perfectos de un tipo de cine que sólo es posible dentro de un paradigma de industria cinematográfica capitalista (valga la redundancia), en el que la superproducción económica alía el reconocimiento masivo de un público más atento al entretenimiento sin más con la crítica que tiene más en cuenta el equilibrio entre los aspectos técnicos y formales con el significado filosófico.

En cuanto al entretenimiento, ambas son trepidantes (Mad Max, más).  En cuanto al significado filosófico, ambas incorporan un mensaje democrático y liberal (Los Vengadores, más).  Por lo que se refiere a las cuestiones formales, Mad Max consigue una estilización y una austeridad paradójica, en la que la espectacularidad de los efectos especiales se combina con un minimalismo en los diálogos que la acerca de la expresividad del cine mudo.

Los Vengadores plantea varias cuestiones.  En perspectiva, se va apuntando el conflicto entre la ética deontológica del Capitán América y el utilitarismo del Hombre de Hierro (cuando empecé a leer cómics, La Masa no era todavía "The Hulk") que desembocará en la Civil War entre aquellos partidarios de una democracia liberal (elecciones, separación de poderes, derechos fundamentales inviolables) y aquellos que se decantan por una dictadura de sabios (el mismo conflicto que subyace a Watchmen, esta vez sí santificado por los intelectuales de izquierda al tratarse de un guión del anarquista Alan Moore).

Ultrón y La Visión representan otro dilema fundamental de nuestra época: la posible superación de la especie humana debido a la tecnología, en una versión androide y capitalista del Übermensch nietzscheano.

La lucha de liberación que se plantea en Mad Max resulta ser más simplista, respecto de una dictadura basada en la violencia pero "justificada" por una falta brutal de agua.  También el planteamiento feminista es un tanto superficial e ingenuo, pero en cualquier caso elimina una acusación que he leído por ahí de ser una película "anti humanista".

Ambas merecen la pena de ser vistas en 3D y con palomitas.  El populismo cinematográfico al servicio de buenas causas y con mejores resultados.