"Las ideas son menos interesantes que los seres humanos que las inventan" FranÇois Truffaut

miércoles, junio 03, 2015

Somos liberales pero no idiotas

En el Diario Córdoba argumento que la libertad de expresión no incluye pitar al himno en la final de Copa de España.  Dadas las limitaciones del espacio en la prensa escrita no incluyo que, en consecuencia, el F.C. Barcelona debería ser excluido de la competición durante al menos una temporada.  En El ala oeste de la Casa Blanca le planteaban al presidente Bartlet la posibilidad de legislar para prohibir la quema de la bandera norteamericana.  El presidente preguntaba retóricamente "¿Pero es que hay una epidemia de quema de banderas?".  En España, sin embargo, sí que hay una plaga de escraches que utilizan la violencia para amedrentar, amenazar, silenciar y ofender a los que consideran sus "enemigos" políticos.  Como argumenté en Libertad Digital, e implícitamente Bartlet, hay un tiempo y un lugar para la protesta política.  Una protesta ante el Parlamento tiene su razón de ser.  Llevar esa misma protesta al domicilio particular de los parlamentarios es inadmisible.  Protestar contra lo que significa España en la actualidad por los nacionalistas y extremistas de izquierda o derecha es perfectamente legítimo pero no cuando se está celebrando un acontecimiento deportivo en el que precisamente se trata de, a través de la competición, conmemorar los valores fundamentales que nos unen a los demócratas en lo que ayer llamaba "patriotismo constitucional".

Cuando ayer anuncié en Twitter que hoy se publicaría este artículo varios anarco-capitalistas me dijeron que desde su punto de vista dicha limitación sería inapropiada porque no estaban de acuerdo con que el Estado emplease la coacción.  Últimamente se está produciendo cierta confusión entre liberalismo y anarquismo de derechas cuando en realidad tienen poco que ver.  Porque es precisamente el liberalismo el que sostiene filosóficamente el Estado constitucional moderno mientras que los anarco-capitalistas representan una versión ingenua, radical y delirante.  Si la extrema izquierda vende unicornios y la extrema derecha, dragones, el zoo ancap está lleno de gamusinos.  La clave no está en si hay coacción por parte del Estado sino si realiza de manera legítima, en base a razones y a través de leyes sancionadas tras un proceso democrático y un método deliberativo.  Dibujar caricaturas de Mahoma es legítimo, llevarlas a una mezquita, no.  En un Estado liberal, la violencia se justifica no en el poder divino, como en el Antiguo Régimen, sino en la racionalidad que se desprende de la teoría del contrato social, de John Locke a John Rawls, de Immanuel Kant a David Gauthier.

PD.  Penn y Teller quemando una bandera de los EE.UU. en la Casa Blanca.  Una broma inapropiada.  La cara de Josh y Toby es un poema


4 comentarios:

JFM dijo...

A proposito de ancaps gamusinos un dia Luis Gomez de Desde el Exilio solto un texto sobre las vacunas donde tras decir que entendia el riego de que una perona no vacunada hace correr a bebés y personas inmuno-deficientes (como los que estan bajo tratamiento de quimio-terapia) le parecia aterrador que un Estado le imponga qun pinchazo en el brazo.

Mi reaccion es que esas son las reglas de la vida en sociedad y que a cambio de los beneficios de la vida en sociedad (uno de ellos tener una conexion internet para poder soltar paridas) habia que acceptar ciertas obligaciones ya sea el circular por la derecha, el no poner musica a tope las cutrao de la madrugada, hacer lo necesario para evitar epidemias o desratizar tu sotano opara que las ratas no inadan el del vecino.
Y hay dos alternativas: la primera es irse a vivir auna isla desierta. La segunda pagar las consecuencias de tus actos. Por ejemplo si el hijo del vecino se ha muerto porque tu no has querido vacunarte el vecino puede venir a matrte sin que la policia mueva un dedo para impedirlo. Una solucion dicho sea de paso perfectamente liberal basada en el principio de "la realidad de los precios": tu acto tiene consecuencias y las pagaras por lo tanto tu haces un arbitraje entre el inconveniente de que te pinchen el brazo y el de tener que pagar por haber causado una muerte. Y no dudo que ante la alternativa, pocos se acogerain al "No quiero que me pinchen el brazo".

Pero eso no es lo que quiere Luis Gomer: el quiere que el Estado le "subvencione" su no-vacunacion al impedir aunque solo sea por la amenaza del castigo a su vecino el que tenga que pagar por su accion. Mucho decir Estado malo, c.a, p.o, p;s" pero eso si acogiendose a su proteccion y no acceptando ninguna de las dos alternativas: nio la isla desierta (y sin conexion Internet), ni la de la vengannza privada.

Santiago Navajas dijo...

En el caso de los niños en cuanto a educación obligatoria (aunque no escolarización necesariamente), transfusiones, vacunas y demás, soy partidario de la intromisión estatal cuando es una cuestión de hechos y evidencias. Ahí hay una diferencia entre liberales y anarquistas de derechas.

antonio j. almarza garcía dijo...

En el principio fue la tribu porque el hombre es un ser social

La individualidad es una conquista posterior

La pretensión de que basta esa depurada conquista para superar la condición social del hombre es ridícula y además peligrosa

Más bien resulta que de la aparición y reconocimiento del valor de la individualidad se sigue una modulación progresiva e inevitable de las imposiciones de la colectividad que siendo tribu en su inicio ha de someterse a criterios ciertos y razonables que la justifiquen preferiblemente como estado (esa creación genuinamente liberal)

No se desratiza el sótano para evitar perjudicar al vecino como no se vacuna al niño para protegerlo del contagio. El sentido de una norma que impone una obligación de ese tenor es general y no individualizable caso a caso. Sólo si por el efecto rebaño se logra la vacunación del suficiente número de personas se minimiza para todos el riesgo de contagio incluso para ese niño que no se vacuna por prescripción paterna. Sólo si se desratiza la ciudad se impide el foco de infección que la propagación indiscriminada de ratas lleva consigo para todos desratice o no su sótano el vecino concreto.

No sé hasta qué punto se quiere ver, pero en el caso del niño contagiado de difteria o de la pitada al himno no están en conflicto precisamente elecciones individuales, sino más bien pulsiones primarias que obedecen a modas ambientales. En el caso del himno se oponen a otra moda de signo contrario, en el del niño contagiado desprecian la mera racionalidad derivada del conocimiento médico y estadístico y en ambos toman por rehén a la individualidad misma para transmutar lo que debían ser decisiones racionales en unas ceremonias abracadabrantes de renovados rituales de fidelidad y pertenencia cuyos mecanismos siempre están activos en lo más profundo de la conciencia, pues se identifican a nivel profundo con amenazas a conjurar

No hay nada más elocuente que la confesión de esos padres que ayer negaban la vacuna a su hijo y hoy reniegan de su decisión, para darse cuenta hasta qué punto la racionalidad implícita por presupuesta en esa aparente elección no pintó nada en su determinación final salvo al momento de descartarla para optar por la magia de la tribu y su poderoso refuerzo condicionado. Otra cosa es que incluso esa elección irracional sea justificable ex post en base a parámetros racionales (que por supuesto lo es en una simple recta de balance)

La pretensión del autor (que por cierto comparto) de postular la limitación de la protesta en el momento de celebración del acto de identificación nacional que supone el sonido del himno en la final de la copa, no deja de ser una racionalización aceptable de un arcano de la tribu tan imprescindible como contradictoria con la individualidad que sin embargo por esta vía logra conciliarse en cierta manera

Y es que si bien el hombre racional existe como categoría filosófica es más dudoso que se manifieste en todas sus determinaciones como tal, que pretenda reducirse a sí mismo a esa racionalidad o que sea recomendable aceptar las consecuencias de esa reducción.

JFM dijo...

La vida en sociedad no es posible si cada uno es libre de j..r al vecino. Para ello hay dos respuestas posibles.

La primera es "Quien la hace, la paga" es decir que si perjudicas al vecino o peor aun al conjunto de la comunidad tendras tienes que indeminizarle e incluso, si el asunto es grave, puedes ir a la carcel. Eto funciona cuando se puede localizar al que ha causado el prejuicioo: si el mal estado de mis canyeria causa una inundacion en casa del vecino es muy facil ver de donde viene el problema. También, que las consecuencias son desagradables pero no mortales.

En cambio si el causante no es localizable (como saber de donde vienen las alimnayas que han devorado una cosecha, las ratas que han causado una epidemia, las bacterias que han matado una persona) o si las consecuencias pueden ser mortales entonces la unica solucion es la prohibicion/obligacion. Como ejemplo de danyo localizable pero posiblemente mortal esta el de un incendiuo: los expertos pueden localizar donde se declaro. Pero si, alguien almacena gasolina en su piso convertira un incendio simple del que hay tiemp de evacuar en un incendio mortal. Por lo caul estar prohibido. Si no esta en la Ley o entonces todos y cada uno de los reglamentos de copropriedad lo prohibiran pero lo qu es seguro es que habra prohibicion.

Lo dicho el que no quiera reglas que se marche a una isla desierta.