"Las ideas son menos interesantes que los seres humanos que las inventan" FranÇois Truffaut

domingo, septiembre 20, 2015

Fernando Trueba, two much




Discutía en Twitter con José Antonio Montano y Verónica Puertollano sobre el affaire Trueba mientras escribía un artículo para Libertad Digital (cosas de la multitarea) sobre el cineasta que al tiempo que recibía el Premio NACIONAL de Cinematografía confesaba que español, lo que se dice español, no se siente.  Evidentemente, uno es libre de sentirse como le plazca.  También es libre de rechazar los premios con los que no se siente cómodo.  También el resto es libre de criticar determinados comportamientos cuando no le parecen coherentes.  Y de protestar cuando el dinero público (que sí es de alguien, en este caso de todos los españoles, aunque haya socialistas que no lo entiendan) se mal emplea.



De la conversación con mis por otra parte admirados Montano y Puertollano saco otra conclusión.  Y es que el nacionalismo no solo ha producido fanáticos nacionalistas sino también nihilistas patrióticos que ven cualquier demostración de sentimiento nacional como algo de mal gusto, casi enfermizo.  Montano me echaba en cara mi nietzscheanismo porque Nietzsche presumía de ser un apátrida.  Pero lo que realmente le daba patadas en el estómago al filósofo alemán, el más alemán de los filósofos, era el nacionalismo étnico imperante entonces, final del siglo XIX, en su Alemania, vástago del romanticismo más pedestre y cervecero.  Renunció a ser un patriota alemán pero para convertirse en un patriota europeo: "Nosotros, los buenos europeos" decía.  Y es que como también nos enseñó Nietzsche matar a un ídolo no es sino el primer paso para hacer nacer otro.   Hay un patriotismo bien entendido, el de Pericles en su Oración Fúnebre o el de Machado en sus recuerdos de un patio sevillano.  Es el patriotismo que reconoce a sus mejores antepasados.  Por ejemplo, Luis Buñuel escribía en sus memorias

"A finales del siglo XIX y principios del XX, España conoció una generación de escritores portentosos que fueron los maestros de nuestro pensamiento. Yo conocí a la mayoría, entre otros, a Ortega y Gasset, Unamuno, Valle Inclán y Eugenio d’Ors, por no citar más que cuatro. Todos influyeron en nosotros. Conocí incluso al gran Galdós —de quien más adelante adaptaría N azarín y Tristana—, mayor que los otros y de otra escuela. A decir verdad, sólo lo vi una vez, en su casa, muy viejo y casi ciego, al lado del brasero, con una manta en las rodillas. "

"Los maestros de nuestro pensamiento", gigantes sobre los que nosotros, a duras penas, tratamos de encaramarnos y por los que sentimos ese reconocimiento reflejado en la expresión "es de bien nacido ser agradecido". Too much.

4 comentarios:

Luis dijo...

"España mía, combate
que atormentas mis adentros,
para salvarme y salvarte, con amor te deletreo".
Gabriel Celaya

En la "Belle_Époque" la izquierda en España era otra cosa.

Masgüel dijo...

Bien jugao. Pero tiene un punto flaco. En compañía de Unamuno y Ortega da gusto sentirse español. Pero antes antes de la filosofía estaba el Correcaminos y el gato Silvestre. Y que tire la primera piedra quien prefiera una de Martinez Soria a una de Coppola. En cierta forma, todos hemos crecido en EEUU. Lo de español es un plus. Es lo bueno que tiene, que te colonicen culturalmente. Trueba es incoherente, pero acierta con los franceses. La invasión nos sentó fenomenal.

Santiago Navajas dijo...

Que me lo digan a mí, que soy de Antognoni y Antonioni. Y de Coppola por su parte italiana. Nunca he entendido esa pasión española por Francia, o Inglaterra, pudiendo ser de la Azzurra en lugar de la Roja. Básicamente, aquí lo puedo decir que no me lee nadie, no me ha molestado la falta de patriotismo sino de educación, esas boutade de progre chulito madrileño, que encima se apellida Rodríguez Trueba. Te diría, por cierto, que junto al Correcaminos estaba Félix Rodríguez de la Fuente!

Santiago Navajas dijo...

Que me lo digan a mí, que soy de Antognoni y Antonioni. Y de Coppola por su parte italiana. Nunca he entendido esa pasión española por Francia, o Inglaterra, pudiendo ser de la Azzurra en lugar de la Roja. Básicamente, aquí lo puedo decir que no me lee nadie, no me ha molestado la falta de patriotismo sino de educación, esas boutade de progre chulito madrileño, que encima se apellida Rodríguez Trueba. Te diría, por cierto, que junto al Correcaminos estaba Félix Rodríguez de la Fuente!