"Las ideas son menos interesantes que los seres humanos que las inventan" FranÇois Truffaut

martes, septiembre 15, 2015

Por una Escuela Popular de Sabiduría Superior

que no es lo mismo que una Escuela Superior de Sabiduría Popular.  En Vozpópuli doy la salida al curso académico hablando de la esencia de la educación, más allá .de informes PISA y ránkings universitarios.  Invitados especiales: Juan de Mairena (y no Mariana, como en mi lapsus del texto), Juan Antonio de Zunzunegui, Julien Benda, Woody Allen,  Leo Strauss, Amy Chuan,  Toshihide Maskawa y la madre de Maskawa.





PD.  El texto original de Antonio Machado sobre Juan de Mairena


- Es lástima -decía- que sean siempre los mejores propósitos aquellos que se malogran, mientras prosperan las ideícas de los tontos, arbitristas y revolvedores de la peor especie. Tenemos un pueblo maravillosamente dotado para la sabiduría, en el mejor sentido de la palabra: un pueblo a quien no acaba de entontecer una clase media, entontecida a su vez por la indigencia científica de nuestras Universidades y por el pragmatismo eclesiástico, enemigo siempre de las altas actividades del espíritu. Nos empeñamos en que este pueblo aprenda a leer, sin decirle para qué y sin reparar en que él sabe muy bien lo poco que nosotros leemos. Pensamos, además, que ha de agradecernos esas escuelas prácticas donde puede aprender la manera más científica y económica de aserrar un tablón. Y creemos inocentemente que se reiría en nuestras barbas si le hablásemos de Platón. Grave error. De Platón no se ríen más que los señoritos, en el mal sentido -si alguno hay bueno- de la palabra. ** Mas yo quisiera dejaren vuestras almas sembrado el propósito de una Escuela Popular de Sabiduría Superior. Y reparad bien en que lo superior no sería la escuela, sino la sabiduría que en ella se alcanzase. Conviene distinguir. Porque nosotros no decimos: "Buena es para el pueblo la sabiduría", como dicen: "Buena es para el pueblo la religión " los que no creen ya en ella. Estos, al fin, dan lo que desprecian, y nosotros daríamos lo que más veneramos: un saber de primera calidad. Esta escuela tendría éxito en España, a condición -claro es- de que hubiese maestros capaces de mantenerla, y muy especialmente en la región andaluza, donde el hombre no se ha degradado todavía por el culto perverso al trabajo, quiero decir por el afán de adquirir, a cambio de la fatiga muscular, dinero para comprar placeres y satisfacciones materiales.