"Las ideas son menos interesantes que los seres humanos que las inventan" FranÇois Truffaut

domingo, agosto 31, 2014

Cine y Filosofía: John Rawls encuentra a Abraham Lincoln (Spielberg)



De Aristóteles (siglo IV a. C.) a Nietzsche (1844-1900) gran parte de los filósofos han estado a favor de la esclavitud.

"Sea de esto lo que quiera, es evidente que los unos son naturalmente libres y los otros naturalmente esclavos; y que para estos últimos es la esclavitud tan útil como justa"

 "Por eso hemos de aceptar como verdadero, aunque suene horriblemente, el hecho de que la esclavitud pertenece a la esencia de una cultura (...) y si fuera verdad que los griegos perecieron por la esclavitud, es mucho más cierto que nosotros pereceremos por la falta de esclavitud"

 Para comprender cómo esta abominación ha sido defendida hasta tiempos recientes por hombres tan insignes como Jefferson o Nietzsche (se calcula que aún hoy hay treinta millones de esclavos) mejor es echarle un vistazo a la filosofía canina de César Millán, el "encantador de perros", basada en su "teoría de la dominación".  Según César Millán, muchos humanos plantean equivocadamente la relación con sus canes.  En lugar de la apropiada relación "amo-esclavo" (o "dominante-sumiso" en su terminología) los confusos dueños pretenden establecer una simbiosis "persona-persona" como si estuviesen en el mismo plano el animal humano y el animal canino (Oprah Winfrey consideraba a su perrita -infernal-, su "bebé").  El igualitarismo de corte democrático está ampliando su campo de acción, llegando a proponer -tras hacerlo con mujeres, niños y miembros de diversas etnias, culturas y razas- que también los animales no humanos (aquí el giro antropológico darwiniano ha sido fundamental) tengan algo así como "derechos".  Desde el punto de vista de César Millán este punto de vista radicalmente igualitarista, que conduce al animalismo, es muy perjudicial tanto para los humanos como para los perros.  Porque estos obedecen a unas reglas del juego vital muy diferentes a la esfera moral-política de los humanos.  Y debiera ser el humano el que tuviese la capacidad de adaptarse al estilo de vida del perro en lugar de tratar de convertir en civilizado a la bestia.  Se trata de amarlos pero por lo que son, nuestros simpáticos y adorables "esclavos", no por lo que quisiéramos que fueran, un sucédaneo de amigos (hay quien tiene mascotas mientras otros tienen pérfiles de Facebook para suplir carencias afectivas propiamente humanas. Por lo menos eso se defiende implícitamente en el documenal animalista Earthlings (Terrícolas), en el que se censura -además de las corridas de toros o vestir con pieles- el tener mascotas o la utilización de los animales en los circos porque lo equiparan a la esclavitud (y comer carne animal con un genocidio)).

Esa adaptación a otros estilos de vida no humanos debiera empezar por los sentidos.  Wittgenstein se planteaba si sería posible comunicarse con un león que pudiese hablar.  La respuesta del filósofo alemán es que no (Wittgenstein, Derek Jarman, 1993).




Sin embargo, César Millán discutiría esta inconmesurabilidad de la comunicación entre humanos y animales porque el ser humano, gracias a su potencia intelectual, puede llegar a ponerse en el lugar del bicho.  Y si fuera perro, ponerse a olisquear al perro.  O, sin caricaturas, comprender que la manera sensorial de estar-en-el-mundo del perro comienza con el olfato, no, como sucede con los seres humanos "normales", con la vista.  Por eso, no se trata de hablar con el perro mediante el habla o la vista sino, fundamentalmente, a través del olfato y del espacio.  Sintetizado en sus tres reglas para cuando nos encontremos por primera vez con un perro:  "No tocar-No ver-No hablar".  Todo lo contrario de lo que nos indican las reglas del comportamiento entre humanos (salvo que sean japoneses).

No es por casualidad que ese gran defensor de un modo de pensar diferente al habitual entre los humanos, Nietzsche, al reivindicar que pensáramos con todo el cuerpo y no sólo con el cerebro, ni mucho menos con esa cosa inmaterial denominada "mente", fuese un fan del olfato como forma de subvertir la jerarquía típica entre los humanos, sobre todo entre los filósofos desde Platón y su pasión por la vista y las "luces" (El crepúsculo de los ídolos)

"¡Y qué sutiles instrumentos de observación tenemos en nuestros sentidos! Esa nariz, por ejemplo, de la que ningún filósofo ha hablado todavía con veneración y gratitud, es hasta este momento incluso el más delicado de los instrumentos que están a nuestra disposición: es capaz de registrar incluso diferencias mínimas de movimiento que ni siquiera el espectroscopio registra."

Por cierto, que últimamente la ciencia ha respaldado a Nietzsche en su pasión olfativa al descubrir que incluso la nariz humana es capaz de percibir ¡un billón de olores!  Una Ilustración nietzscheana no se denominaría "de las Luces" sino "de los Aromas".


La defensa aristotélica de la esencial diferencia entre los dominadores-señores y obedientes-esclavos la expone "científicamente" de nuevo Leonardo di Caprio en la respuesta cinematográfica de Quentin Tarantino a la racista El nacimiento de una nación de David W. Griffith, Django desencadenado:

"La ciencia de la analogía es crucial para determinar la diferencia entre especies. En el cráneo de los africanos, el área asociada a la sumisión es mayor que en cualquier otro humano o subespecie del mundo.
 
Bajo las leyes del condado Chickasaw, Broomhilda es de mi propiedad. Y puedo hacer con ella, todo lo que desee con mi propiedad, y usted, doctor Schultz, pagará el precio que yo quiero. Y si creen que mi precio por esta negra es demasiado alto, puedo tomar este martillo y golpear su cabeza hasta matarla. Justo frente a todos ustedes. Si no quiere quedarse con los sesos de esta perra negra, ahora, pague el precio que le pedí. Pague o cállase, Schultz."

La película de Tarantino trascurre un par de años antes de que empiece la guerra civil americana, ocasionada en primer plano por el asunto de la secesión de los Estados del sur respecto de la Federación estadounidense pero con el telón de fondo de la esclavitud.  Spielberg invierte los focos de atención en su película Lincoln, centrando la luz en la cuestión de la esclavitud poniendo en segundo plano el problema de la secesión.  Al tiempo que lucha por la liberación de los negros, Lincoln les niega a los estados del sur la "liberación" de la federación que forma los Estados Unidos de América dado que sólo reconoce una nación, indivisible (nota de actualidad: los catalanistas suelen reivindicar los escritos de Jefferson a favor de la independencia de las colonias americanas respecto de la monarquía inglesa con la misma insistencia que olvidan la negativa de Lincoln a reconocer el derecho a la secesión).  Curiosa paradoja que lleva a Spielberg a mostrar un retrato heroico pero tenebroso del presidente americano que murió mientras su asesino gritaba al estilo melodramático de un teatral Bruto matando a Julio César:

"Sic semper tyrannis!"


Las secuencias en las que se discute en el Congreso norteamericano la abolición de la esclavitud son las que más nos importan filosóficamente.  Los defensores de la esclavitud cuentan con tres pilares fundamentales en su argumentación: Aristóteles, la ciencia frenológica y la Biblia.  Es decir, contaban con razones filosóficas, científicas y religiosas (además del argumento económico de que la agricultura del sur necesitaría mano de obra esclava).  La Declaración de Independencia americana proclamaba que

"Sostenemos como evidentes por sí mismas dichas verdades: que todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; que entre estos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad"

Jefferson, uno de sus redactores, quiso incluir una referencia abolicionista de la esclavitud pero los estados esclavistas se opusieron. Lo curioso es que Jefferson tenía casi trescientos esclavos y defendía que los orangutanes preferían sexo con negras antes que con "orangutanas" lo que no le impidió, quizá le impulsó a ello, tener hijos con una de sus esclavas.  Lo que refleja el estado de la confusión en el que se vivía bien avanzado el siglo XIX entre los altos ideales expresados por el filósofo político Jefferson y los bajos prejuicios raciales sostenidos por el terrateniente esclavista Jefferson.  De la lucha entre ideales y prejuicios es de lo que nos habla Spielberg en Lincoln.  El presidente norteamericano se había arrogado "poderes de guerra" por su cara barbuda para poder liderar la guerra con más eficacia.  Así que gobernaba por decreto y apoyado por la ley marcial, lo que le había permitido implantar una "Proclamación contra la esclavitud".  Pero era consciente de que no pisaba suelo legal firme así que quería blindar la abolición de la esclavitud incorporándola al núcleo duro de la Constitución mediante una enmienda, la que haría la XIII.  Pero le hacían falta todos los votos republicanos además de unos cuantos demócratas, para lo que no vaciló en "comprarlos" con prebendas y cargos políticas, amenazas y extorsión.  Como diría Jean Paul Sartre, es imposible ser un líder político sin tener las manos sucias.  O a la manera castiza, si quieres hacer una tortilla tienes que estar preparado para romper unos cuantos huevos.  ¿No vale la pena el fin sublime de acabar con la esclavitud tragar con los medios pestilentes de la corrupción política?  Spielberg lo tiene claro...



¿Qué llevó a Lincoln a ese convencimiento tan radical de que los negros son iguales a los blancos, no sólo jurídica sino también esencialmente?  La clave reside en un diálogo de Lincoln con uno de los políticos a los que quiere atraer para que apoye la XIII Enmienda y al que sabe que no puede sobornar sino convencer.  Entonces le habla de su padre, un tipo poco afectuoso pero de moral inflexible a favor de la justicia y la libertad que, por otra parte, comprendió que una pequeña granja nunca podría competir contra una plantación basada en la fuerza laboral esclava. Quizás tiene razón James Flynn en que cada generación está resultando ser más inteligente moralmente hablando, pero como muestra el caso de Lincoln también es verdad que dicho progreso moral se basa más bien en una continuidad cognitiva que en una ruptura revolucionaria.

Estos ideales universales que viven en el terreno de la abstracción, y que fueron la inspiración paterna para el Lincoln de Spielberg, han encontrado una de sus defensas más sólidas en la teoría de John Rawls acerca de la Justicia.  Rawls nos plantea participar en un experimento mental por el cual nos cubrimos con un "velo de ignorancia" bajo el cual desconocemos nuestras identidades básicas: si somos ricos o pobres, mujeres u hombres, inteligentes o menos inteligentes... negros o blancos, etc. Se trata, por tanto, de pactar las condiciones sociales básicas que hagan que tras despojarnos del velo estemos si no en la mejor situación  posible, sí en la menos mala.  De este pacto en la oscuridad se alumbrarían los dos principios fundamentales de Justicia según Rawls:

  • el principio de la libertad
    • cada persona debe tener un derecho igual al esquema más extenso de libertades básicas iguales compatible con un esquema similar de libertades para otros
  • el principio de la diferencia: las desigualdades sociales y económicas deben de resolverse de modo tal que
    • resulten en el mayor beneficio de los miembros menos aventajados de la sociedad (el principio de la diferencia).
    • los cargos y puestos deben de estar abiertos para todos bajo condiciones de igualdad de oportunidades (justa igualdad de oportunidades)
Otro planteamiento para la expansión de los derechos no viene dado por una aproximación racional-universalista sino sentimental-empática, basada en la capacidad para ponerse en el lugar del otro (de lo que hablaba Flynn).  Pero, en general, a los filósofos una aproximación al problema desde este punto de vista empático siempre les ha parecido insuficiente en cuanto que particularista y demasiado dependiente del contexto.  Se da el caso del psicópata al que le resulta imposible ponerse en el lugar de los otros pero que, sin embargo, sí que podría hacer el ejercicio de imaginación abstracta que supone colocarse bajo un velo de ignorancia.  Y de este modo hasta un pueblo de demonios -inteligentes- comprendería que la esclavitud es un mal negocio y, aún más allá, un peor infamia.

9 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy buen artículo.

Sólo una sugerencia: creo que sería interesante clarificar los pricipios de justicia de Rawls, puesto que, tal como están redactados, yo al menos no los he acabado de entender. Pero, en todo caso, enhorabuena por el artículo.

JFM dijo...

Perdona pero un experto en cine no deberia meterse en temas de historia.

1) El Sur profundo no espera a que Lincoln les "oprima". Se declara en secesion antes mismo de que jure su cargo. O si prefieres, una pataleta de ninyos engreidos que no acceptan que una elecciones salgan mal. Ello despues de haber pretendido imponer una legalizacion de facto de la esclavitud en el Norte. Ole, los derechos de los Estados.

2) Lincoln en ningun momemento niega el derecho a la rebelion (algo que forma parte de la Declaracion de Indepoendencia); Lo que niega es que los agravios (cuales puesto que hace secesion antes mismo de que hubiese puesto sus posaderas en el sillon presidencial?) justificasen la secesion

3) Durante todo el periodo (largo) entre su eleccion y la jura de cargo (entonces mas tardia que ahora) y el (corto) entre la jura y el ataque a Fort Sumter se niega a poner como hipotesis el usar la fuerza para acabar con la Secesion

4) Es el Sur quien dispara el primer canyonazo y lo hace porque el Alto Sur mas industrializado, mas poblado y mas rico en talento militar no ha seguido al Sur profundo. Quiere galvanizar a los secesionistas del Alto Sur mediante ese ataque. Pero ello acaba no solo con la paciencioa de Lincoln sino con la de los mas comprensivos del Norte que a partir de ese momento serna los mas encarnizados en reclamar el uso de la fuerza.

5) Se ha glosado mucho sobre unas declaraciones de Lincoln diciendo que la esclavitud nio le importaba pero lo cierto es que para abolirla habia que ganar la guerra y para ello no habia que ahuyentar los estados esclavistas que se declararon por la Union ni los estados libres como Ohio con escaso sentimiento anti-esclavista. Pero cualuier cosa que dijera lo cierto es que las dos veces (una antes de la guerra y otra la que vemos en la pelicula) en que puede obtener el regreso del Sur a cambio de concesiones sobre la esclavitud se niega a ello de forma contundente.

Santiago Navajas dijo...

Tendré en cuenta la ampliación y aclaración de los conceptos rawlsianos para una ampliación del post, gracias.

La figura de Lincoln se suele reducir en aproximaciones históricas simplistas a una hagiografía. Pero Spielberg es demasiado bueno como pensador cinematográfico para quedarse sólo con los aspectos más positivos del personaje (algo que no hizo Attenborough, por ejemplo, en su retrato de Gandhi ni Eastwood, todo sea dicho, en el de Mandela). Efectivamente hay mucha discusión sobre los aspectos más discutibles de Lincoln, para lo que hay más que saber de historia hace falta finezza filosófica para evaluar todos los vaivenes políticos de Lincoln, que de no ser un abolicionista estricto pasó a serlo sin llegar a ser, como Stevens, un abolicionista radical. En cualquier caso, una película ha de seleccionar una perspectiva concreta y unos matices. Y lo que me interesa es la esencia filosófica del asunto politico de la igualdad, que Spielberg junto a su guionista Tony Kusher sintetiza admirablemente.

El tema de la interpretación completa de Lincoln daría no para un post sino para un libro.

Saludos

JFM dijo...

Perdona por haber sido tan duro. A decir varda te bhice pagar el pato por un critico europeo que destrozo la pelicula porque no sde ajustaba a lo que le habiana dicho antes del bachillerato. Te presento mis disculpas.

Es posible que en su juventud y quizas incluso adolescencia su oposicion al esclavitud fuese por los motivos practicos que mencionas. También es cierto que las personas evolucionan: antes de la batalla de Antietam cuando la causa del Norte vivio sus horas mas negras declaro a su entorno que en caso de que habia prometido a Dios de que en caso de que el Norte ganase la batalla liberaria a los esclavos.

Santiago Navajas dijo...

No problemo, como comentaste en el otro post que escribí sobre la película tu punto de vista está muy documentado. Los libertarios están muy "cabreados" con él porque la guerra es siempre una forma de ampliar el tamaño y las prerrogativas del Estado. Por otra parte, hace poco leí que el historiador marxista Perry Anderson también le criticaba porque sostenía que, de todos modos, los estados del sur hubieran abolido la esclavitud más pronto que tarde sin necesidad de guerra y respetando su derecho a la secesión...

Lo que no cabe duda es que el punto de vista de Spielberg es esencialmente anti-racista y anti-escalavista, de modo que si Django desencadenado puede ser considerado una respuesta a El nacimientod de una nación, el Lincoln de Spielberg puede serlo de Lo que el viento se llevó y su visión complaciente con la esclavitud y el racismo.

Un saludo, y gracias por los comentarios

JFM dijo...

El historiador marxista ese (nota que un marxista no le gusta que pudiese haber un "ynaki bueno" no deice en que anyo o en siglo (el siglo 24?)hubiese sido abolida la esclavitud. POrque la verda es que lejos de ir en direccion de la abolicion hacia decadas que el Sur se radicalizaba sobre el tema y estaba buscando extenderla tanto geograficamente (intentos de incorporacion de territorios de Centro-America) como vaciando de su contenido la legislacion de los estados libres.

Y ahora recordemos un par de cosas: la esclavitud estaba en la Constitucion lo cual quiere decir que Lincoln no puede abolirla y que el Congreso no puede abolirla. Hace falta una supermayoria en el Congreso y luego que dos tercios de los Estados lo ratifiquen Habia quince Estados esclavistas lo cuel quiere decir que antes de que el numero de Estyados alcanzase los 45 no era posible la abolicion. Hsitoricamente eso solo se alcanzo en 1894. Osea que el Sur tenia mas de treinta anyos de esclavitud por delante. Fué precisamente la secesion la que al permitir la eleccion en representacion de los Esatdos secesionistas de unos diputados que solo se representaban a ellos mismos la que hizo posible la abolicion.

Sobre le Secesion el Sur tenia un singular concepto de la democracia: si gano ( y el sistema electoral le favorecia fuertementr: por ejemplo la populacion negra escalva contaba para determinar el numero de diputados y el numero de represntantes en el Colegio electoral para la Presidencia) te impongo una legislacion que te obliga a devolver los esclavos que se han refugiado en tu territorio y también (mediante el fallo del caso Dredd Scott) te impongo una legalizacion de facto de la esclavitu: te impongo que un proprietario de esclavos pueda trasladarse al Norte y vivir alli indefindamente con sus esclavos indefenidamente esclavos). O mas resumido: si gano, te fastidias. Pero si pierdo declaro que es una afrenta a mi honor, hago secesion sin siquiera esperar la jura de cargo y luego la emprendo a tiros contigo.

O, como me dijo un liberal, una cosa es el derecho de secesion y otra el derecho de pataleta.

A. Chena dijo...

No entiendo eso de que Nietzsche estaba a favor de la esclavitud. Si mi memoria no falla creo que dijo algo así como que quería una sociedad aristocrática que de algún modo prescinda de la esclavitud. No recuerdo si era en Más allá del Bien y del Mal.

Nietzsche, creo, estaba más por una sociedad de castas, que por una esclavista. (Podría argumentarse la escasa diferencia entre ambas, claro. Pero no es lo mismo en mi opinión).

El de antes dijo...

Póngase usted el velo, si así lo desea. Yo prefiero ver las cosas tal y como son y actuar en consecuencia.

Cuando uno se siente culpable y henchido de espíritu generoso con quienes no ofrecen reciprocidad ni se sienten culpables, tarde o temprano descubre que está en el suelo y con una bota sobre su cara. Y que no se le ocurra protestar, porque él mismo se ha culpabilizado y dejado culpabilizar hasta la saciedad, de manera que habrá de aceptar su nueva situación con resignación cristiana.

JFM dijo...

Pues la diferncia entre una sociedad de castas y una esclaviosta es que en una sociedad esclavista "pura" te pueden echar a las murenas simplemente poque tu amo se aburre. O utilizarte sexualmente es perfectamente legal puesto que legalmente eres una cosa.

Luego esta la esclavitud limlitada como en la Roma de los Antonios donde la influencia de los estoicistas lleva a que se prohiba o al menos esté mal visto el uso sexual de los esclavos. Y al esclvitud cristiana sera todavia mas limitada pero hay una diferncia entre esclavitud y servidumbre: el siervo esta ligado a una tierra y se le transfiere con esta. No lo puedes vender a alguien que se lo llevar a tres mil km de su familia. La publicacion en periodicos abolicionistas de anuncios sacados de la prensa sureña de ventas tales como "madre con tres hijos uno de diez, uno de ocho y uno de tres anyos en un un lote o separadamente" fué un elemento importante en el radicalizacion de los abolicionistas en un pais que le da mucha importnacia a los valores familiares.