"Las ideas son menos interesantes que los seres humanos que las inventan" FranÇois Truffaut

miércoles, junio 15, 2016

Federico Jiménez Losantos contra el imperio políticamente corr(up-ec)to

La sentencia del Tribunal de Estraburgo defendiendo a Federico Jiménez Losantos contra el acoso político y judicial al que fue sometido en España revela dos cosas. En primer lugar, la importancia de Europa y sus instituciones para proteger a los ciudadanos contra las arbitrariedades y los abusos de las "élites" corruptas nacionales. En segundo lugar, cómo en España existen una serie de dogmas y tabúes ligados a intereses políticos y mediáticos contra los que es más necesario que nunca la existencia de voces críticas y valientes que se atrevan a decir que el rey está desnudo cuando silencio se avisa y se amenaza miedo.




Jiménez Losantos, en este sentido, es la voz más indomable, lúcida y arrojada del periodismo español. Con una trayectoria tan liberal como combativa a través de varias décadas, ya lo leía en Diario 16 y lo escuchaba en aquel mítico programa de Antonio Herrero en Antena 3 durante los intensos y fogosos años de la Transición y el Felipismo, ha denunciado los abusos tanto de la izquierda como de la derecha. Ya entonces el "Antenicidio" de la emisora que dirigía Martín Ferrand, una de las voces más prodigiosas de la historia de la radiotelevisión española contemporánea,  significó un aviso para los jóvenes que teníamos vocación política, en un sentido amplio, de que algo olía a podrido y putrefacto en los establos de Augías del entramado político-judicial-mediático español. Que haya sido un ministro de Rajoy, un Ruiz Gallardón al que se le tendría que caer la cara de vergüenza por ser incapaz de soportar una crítica que era dura, sin duda, pero también justa, revela el punto en el que la izquierda y la derecha tradicionales deben ser desmantaladas porque están corrompidas más allá de los intereses para estarlo incluso en los ideales. Que Ruiz Gallardón llevase a un periodista ante los juzgados para tratar de coartar su libertad de expresión lo equipara  al matón Liberty Valance. Sólo que en el caso español es mucho peor porque el matón llegó a ser nada menos que ministro de Justicia.