"Las ideas son menos interesantes que los seres humanos que las inventan" FranÇois Truffaut

lunes, marzo 23, 2009

Liberales nietzscheanos

Ayer planteábamos la pregunta sobre si es posible hacer una interpretación liberal de Nietzsche. CLD y Pascual González no han quedado muy convencidos por la iniciativa de tratar de interpretar los zambombazos nietzscheanos a la delicada manera liberal. Naturalmente Nietzsche no se declaraba liberal. Pero es que Nietzsche era alérgico a cualquier etiquetado. Quería siempre salirse por la tangente, caminar sobre el abismo, transitar en el límite y demás metáforas románticas que los niezscheanos luego han convertido en esos conceptos egipticiados que el alemán tanto detestaba. No vamos a pretender que Nietzsche era liberal, como otros lo hicieron nazi o anarca, pero sí que se puede hacer una lectura liberal de Nietzsche, para lo cual tendremos que descafeinarlo en ocasiones y en otras hacerlo más light. Por otra parte, Nietzsche animaba a los discípulos a traicionarlo. Voy a hacer de Judas...




Después de todo uno de sus axiomas era:

Un mismo texto permite incontables interpretaciones: no hay una interpretación “correcta”.

Empecemos por aquí mismo. Nietzsche ha venido siendo considerado en los últimos tiempos como el primero entre los posmodernos. Esta moda filosófica, como la habría denominado Leo Strauss, consiste en rechazar toda posibilidad de verdad, tanto en la teoría, argumentando que es imposible definir qué es la verdad o establecer condiciones de posibilidad de la misma, como en la práctica, lo que llevaría a hablar de consenso, solidaridad y otros conceptos como sustitutivos del viejo y elusivo concepto de verdad.

Aunque su última manifestación haya sido el pensamiento “débil” a lo Vattimo o la deconstrucción a lo Derrida, lo cierto es que tiene la posmodernidad un largo pasado que le hace ser, en el fondo, una nueva manifestación de una constante premoderna. Entre los fragmentos conservados del sofista Gorgias se encuentra esta sucesión lógica que debería figurar en el frontispicio de cualquier Academia posmoderna:

Uno, y el primero, que nada existe… aunque algo existiera, sería incognoscible e ininteligible para el hombre… y si pudiera ser captado, sería incomunicable a los demás…

Un poco más tarde, y en otro contexto, Kant nos advertía de dos fuerzas dialécticas y retóricas que hacían zozobrar el barco del pensamiento racional, los hijos de Platón, por un lado, y los hijos de Gorgias, en la esquina opuesta

Su dominio (de la razón), bajo la administración de los dogmáticos, empezó siendo despótico. Pero, dado que la legislación llevaba todavía la huella de la antigua barbarie, tal dominio fue progresivamente degenerando, a consecuencia de guerras intestinas, en una completa anarquía; los escépticos, especie de nómadas que aborrecen todo asentamiento duradero, destruían de vez en cuando la unión social. Afortunadamente, su número era reducido”

Desafortunadamente, ahora mismo son legión, como suele denunciar Harold Bloom desde su atalaya de Yale sobre los estudios literarios

Este proceso de destrucción, que comenzó con la contracultura de los sesenta, tuvo mucho que ver con la guerra del Vietnam. Entonces nació un rencor que a su vez dio lugar a esa tendencia que yo he llamado 'la escuela del resentimiento'… En el mundo anglosajón el estudio serio de la literatura ha muerto.”

Pero, entre todos, es Nietzsche quien carga con mayor responsabilidad porque, como explica Bernard Williams, fue él quien descubrió los problemas fundamentales epistemológicos a los que nos enfrentamos. Y el concepto de verdad, y su destino en nuestra civilización, está indisociablemente unido al de libertad. Los posmodernos acostumbran a tener a Nietzsche como la figura favorita de su santoral laico. Irónico y mordaz, metafórico y paradójico, elusivo y ambiguo, aforístico e historicista, el filósofo alemán constituye el paradigma del ironista perfecto que es el modelo del filósofo según Richard Rorty. Quizás un poco demasiado excesivo, violento, aristocrático y misógino para la exarcerbada sensibilidad posmoderna pero explicable por razón del contexto histórico que le tocó vivir. Argumenta Vattimo:

Se puede sostener legítimamente que la posmodernidad filosófica nace en la obra de Nietzsche… la verdad misma… es un valor que se diluye; la creencia en la superioridad de la verdad sobre la no verdad o sobre el error es una creencia que se impuso en situaciones vitales determinadas… y que, por otra parte, se funda en la convicción de que el hombre puede conocer las cosas “en sí mismas”, lo cual se revela empero imposible, ya que precisamente… (se) revela que el conocimiento no es otra cosa que una serie de metaforizaciones que van de la cosa a la imagen mental, de la imagen que expresa el estado del individuo y de esta palabra a la palabra impuesta como la palabra “justa” por las convenciones sociales, y luego de nuevo, de esta palabra canonizada a la cosa de la cual percibimos sólo los rasgos más fácilmente susceptibles de expresarse en metáforas en el vocabulario que hemos heredado…”

Vattimo está equiparando de manera superficial e interesada, quizás de forma espuria o simplemente sólo por ignorancia, la modernidad a una concepción de la verdad como correspondencia enunciada en el texto de manera más bien torpe. Por un lado, reduce las distintas posibilidades de explicar conceptualmente la verdad a la noción esencialista de verdad, que plantea un isomorfismo entre los enunciados, o las proposiciones, del lenguaje y la estructura oculta de la realidad. Pero, además, introduce en un gigantesco salto lógico no argumentado al considerar una explicación en clave materialista cultural del sustrato sociológico del lenguaje.

Lo que resulta relevante del texto de Vattimo no es lo que explica, poco y mal, sino la conclusión política a la que llega: la asunción del fracaso epistemológico de la modernidad conduce inexorablemente al nihilismo como salida. Lo que nos muestra, negativamente, que el futuro de la modernidad, de la ilustración y del liberalismo pasa por una reivindicación sofisticada del concepto de verdad.

Esta reivindicación sofisticada del concepto de verdad es el que está llevando a cabo la así llamada filosofía analítica en una “guerra cultural” paralelo al que lleva a cabo el mencionado Harold Bloom en el terreno literario. Antes hemos citado a Bernard Williams, en cuyo último libro defiende que

Hemos de tener claro que la noción de verdad cumple una función central de nuestra comprensión del lenguaje y de las otras personas… en la medida en que perdamos el sentido del valor de verdad, sin duda perderemos algo y hasta puede que lo perdamo todo"

Y explícitamente vincula dicha defensa del valor de la verdad al “espíritu de la crítica liberal”. En la senda trazada póstumamente por Williams, además de un defensor de la verdad también podemos encontrar en él al más fiero defensor de la libertad y de una anarquía a fuer de liberal, libertariana...

(continuará...?)

10 comentarios:

Anónimo dijo...

Soy honesto de Nietzsche e leido y poco y la verdad no le entendi, lo que mas duda me da es por tiene ese estigma de ser el filosofo que idolatro la maldad.
Hasta donde se Nietzsche no mato a nadie.

cilantro dijo...

Nietzsche es un modelo para cualquier anti-doctrinario. Cualquier doctrina, le interpreto torpemente, que pretenda explicar con un entramado de fórmulas toda la casuística de la vida, los lados oscuros, abismales ... es por definición mentirosa. Si un constructo ideológico cubre todo nuestro espectro de percepciones y da respuesta a todas nuestras dudas, estamos siendo ovejitas alimentadas en el pesebre.

Como liberal estoy siempre pendiente de que las nociones del libre mercado, la democracia política ... no se conviertan para mí en un amasijo parecido al que las nociones de lucha de clases, plusvalía ... representan en la cabeza de los socialistas. Todo pensamiento se puede convertir en dogma. Ahora, sinceramente, me veo mucho más crítico frente a mi propio aparato ideológico y nocional que mis interlocutores socialistas habituales.

¿Nietzsche un liberal? En la medida en que cultivemos el fermento crítico del liberalismo, para mí sí. Una referencia básica. Dogmáticos abstenerse.

Un saludo

CLD dijo...

Has tocado el tema clave. Nietzsche se pregunta si la verdad tiene más valor que su opuesto, con lo cual abre paso al relativismo, que históricamente a quien más beneficia es al despotismo, como mostró literariamente Orwell en "1984".

Libertariano dijo...

Cilantro, plenamente de acuerdo contigo. El compromiso ontológico de Nietzsche es con la pluralidad, no con el relativismo, CLD, como defiende Williams. Del mismo modo que Nietzsche era un defensor de la veracidad, a la manera popperiana podríasmos decir de forma retrospectiva, contra el absolutismo de la razón y de la verdad.

Ni fundamentalismo ni relativismo. El liberalismo y Nietzsche, como Kant por otra parte y desde otra perspectiva, están en ese filo de la navaja (Nietzsche era un gran admirador de Kant, al que le criticaba haber derivado en "chino", es decir, introduciendo postulados que ponían diques al proceso de la vida. Lo que no quiere decir caer en la irracionalidad sino asumir la evolución de la racionalidad también: la razonabilidad)

Gerard dijo...

Iggy Pop, Lou Reed, supongo que está Ud. al corriente de la existencia de los espléndidos Wilco (escuche Imposible Germany, y ya me dirá). Su referencia a Dominique A, espléndia.

A./ dijo...

Políticamente, es el culto del más fuerte, la libertad de la voluntad de poder del superhombre no es para todos, es sólo para los fuertes. Esteticismo, elitismo y dictadura, eso sería Nietzsche. Lo que atrae de él no es el mensaje político concreto, sino su manera de [no] sistematizar en una iconoclastia total, cosa independiente de la ideología. Por eso puede ser bienquisto tanto de la izquierda como de la derecha.

Ismael dijo...

¿Cómo decía Savater? ¿Que no le gustaba Nietzsche porque no era ni un bruto, ni un esteta, ni cuál era la otra?

Anónimo dijo...

No olvidemos que el concepto de verdad en Nietzsche no es menos sofisticado. Tanto que dificilmente satisfaga a los nostálgicos de la ilustración.

Como contrapunto a la lectura de Williams, convendría repasar el breve ensayo de Hans Vaihinger "La voluntad de ilusión en Nietzsche": http://www.nietzscheana.com.ar/vaihinger.htm

Masgüel.

Anónimo dijo...

Nietzsche, es mas cercano al liberalismo, desde su vision nihilista y egoista, pero de ningun modo esta cercano al liberalismo propagandistico democratico y norteamericano.
Para explicarme, el liberalismo en Nietzsche es egoista, no desea que la sociedad sea "liberal",tal vez un grupo de elite liberal, pero no mas de eso.
Su principio,medio y fin, es el Poder, no la Libertad.

Libertariano dijo...

Hace años que no escuchaba a los Wilco. Y ahora gracias a tu recordatorio Gerard, y a youtube, me ha dado un baño de nostalgia...

Respecto a Nietzsche, sobre él pesan los mismos estereotipos que sobre Maquiavelo. No era N. nihilista ni un apasionado del poder por el poder. Recordemos que sus ídolos intelectuales eran Epicuro, Spinoza, Montaigne... Spinoza sería, pero ese es ya otro tema, una síntesis entre Nietzsche y Adam Smith.

El problema de N., es cierto, es su analfabetismo político. Pascual insinuaba una derivada muy interesante: N. en América, en EE.UU. (aunque tampoco sea "eso", no quiero decir que el übermensh sea igualito que Superman, aunque Walt Whitman sí que sería una buena aproximación americana al sobrehombre nietzscheano)

La cosificación del poder por el poder no le interesa a N., como tampoco era el principal asunto para M. En todo caso lo que plantea es una reflexión sobre el poder para alcanzar mayores cotas de libertad.

Mi aproximación a N. sería una especie de "Más allá del liberalismo..." que pocos liberales, si es que hay alguno, se atreve a pensar (para N, los liberales al uso se parecían mucho a sapos enfangados en sus charcas...)