"Las ideas son menos interesantes que los seres humanos que las inventan" FranÇois Truffaut

jueves, octubre 18, 2012

Una derecha moderna y liberal

En el Diario Córdoba se publica mi artículo titulado "Una derecha moderna y liberal". Porque es posible una derecha emprendedora, ilustrada y progresista. ¿O no?






8 comentarios:

Señor S dijo...

Precisamente porque la izquierda siempre ha atacado la família, es ahora tan defensora del matrimonio homosexual, porque desvirtua la idea de matrimonio hasta quedarse en nada. Es como si un restaurante de 5 estrellas empieza a dejar entrar a gente en bermudas, al final ese restaurante será uno más del montón sin ningún prestigio e influencia.

La derecha no debe basar su discurso exclusivamente en la economía, debe defender los valores de nuestra tradición judeo-cristiana como única garantía de que el futuro no será una porquería. Que vengan los modernismos si sólo son para mejorar. Yo ya estoy harto de toda la gente que acepta sin pestañear las disolventes propuestas en materia social y familiar y que luego cuando sufre las consecuencias de lo que ha defendido entonces llora y que se queja.

Santiago Navajas dijo...

Nuestra tradición es la greco-latina, en la que la judeo-cristiana es sólo un subconjunto y no el más interesante, complejo y potente. Y forma de la tradición greco-latina la secularización del mundo en lugar de basarlo en supersticiones sobrenaturales.

Precisamente el ejemplo de Cameron, Paul o Westerwelle muestra que una derecha imaginativa, secularizada, individualista y basada fundaementalmente en la libertad individual es posible en estos tiempos donde precisamente se acosa la imaginación, la racionalidad y la libertad en nombre de las tradiciones colectivistas, ya sea religiosas o políticas

Señor S dijo...

Señor Navajas,

Antes de nada, agradecerle que se haya tomado la molestia de responder a mi comentario y confesarle que mis conocimientos sobre filosofía son muy limitados, por lo doy por buena su apreciación y me abstendré de formular ningún comentario más al respecto.

Volviendo al tema del artículo, usted dice que la sociedad civil "tendría que dispensar todo tipo de ofertas matrimoniales". A mi juicio, una institución -y el matrimonio lo es- debe tener una serie de características claras y estables que le permitan ser identificada por todos. ¿Cómo podríamos identificar la institución del matrimonio si ésta puede tomar las más diversas formas? Si el matrimonio puede ser casi cualquier cosa ¿Cuáles serían los límites que marcaran en la ley la diferencia entre lo que es matrimonio y qué no? Es más, ¿cuál sería entonces el sentido de la existencia de una cosa llamada "matrimonio" en la ley e incluso en el seno de la sociedad?

Por otro lado, entiendo que los dos partimos de ideas distintas. Usted es liberal, yo soy más bien conservador. Poniendo un símil culinario, usted es partidario de poner en la cazuela los ingredientes que le dé la gana en cada momento y que salga lo que Dios quiera y yo, de poner unos determinados ingredientes con el fin de obtener x resultado.

La izquierda, que es la que con más ruido hace suya la reivindicación del matrimonio homosexual así como de muchos otros cambios en materia familiar y social, también pretende, curiosamente, con una idea de base similar a la suya en la que parece tener un gran protagonismo el individuo(qué cada uno haga lo que le dé la gana), conseguir x resultado colectivo.

Entienda que como a mí el fin que persigue la izquierda me produce escalofríos, me oponga y reivindique una derecha conservadora que le plante cara. ¿Es posible una derecha como la que usted reclama? Por supuesto que sí, pero sería una derecha que curiosamente pondría la alfombra roja a la izquierda cultural para conseguir sus objetivos, que no me parecen ni racionales, ni ilustrados, modernos quizá sí, pero no por modernos, positivos.

Un saludo.

Santiago Navajas dijo...

Me gusta su metáfora culinaria, amigo conservador. Porque mis amigos conservadores rechazan por principio cualquier tipo de "experimento" o innovación gastronómica, y únicamente prueban la cocina tradicional. Sin embargo, el liberalismo está más predispuesto a ser "open-minded", lo que no significa como plantea que se meta en la cazuela cualquier cosa sino que se apuesten por nuevas técnicas, texturas, etc.

Hace tiempo escribí también para el Córdoba un artículo sobre esas dos mentalidades:

http://www.diariocordoba.com/noticias/opinion/herrumbrosos-hoteles_441065.html

Hay también una diferencia básica entre la mentalidad liberal y la conservadora: la confianza en el ser humano y la libertad. Es decir, al "liberalizar" el mercado matrimonial aceptando lo que sus proponentes quieran considero que, en general, los seres humanos van a plantear cosas razonables, en el sentido de que obedecen a razones (las suyas). Así los musulmanes o los mormones podrían plantear matrimonios que vayan más allá del tradicional concepto "en pareja" como los homosexuales han planteado ir más allá del concepto "del mismo sexo". Y no veo cuál es el problema de aceptarlo siempre y cuando haya aceptación voluntaria por todas las partes en un contexto de no alienación manifiesta (es decir, entornos de sectas lavacerebros y similares).

Paradójicamente, creo que los conservadores y los socialistas tienen más en común en su modo de ver el mundo que con los liberales, como expuse en La Ilustración Liberal (y de nuevo, ay, me cito, perdone):

http://www.ilustracionliberal.com/48/los-liberales-son-de-heraclito-los-conservadores-de-parmenides-santiago-navajas.html

Un saludo, liberal of course

Anónimo dijo...

NO es un blog ni una web de mi propiedad, es una entrevista en mi opinión interesantísima:

http://www.diariodemallorca.es/nacional/2012/10/19/espanoles-son-ratas-laboratorio-ver-castigo-toleran-rebelarse/801947.html

José M. Martínez dijo...

Eso de que la tradición grecolatina es secularizadora habría por lo menos que matizarlo un poco. Ahí tenemos toda la mitología griega, por ejemplo, con Pan a la cabeza, o el Panteón de Roma, donde cabían todos los dioses... Y frente a ellos, los filósofos y pensadores cristianos como Justino, Tomás de Aquino, Agustín, etc, que no tuvieron miedo de dialogar con los filósofos griegos. Y por otro lado, el judaísmo-cristianimo es quizá la primera religión secularizadora, por no aceptar el panteísmo y proponer un Dios trascedente.
Y llamar superstición a todo lo que no entendemos es también un poco arriesgado. Nuestra inteligencia es limitada, no lo olvidemos... Saludos

Santiago Navajas dijo...

Superstición significa echar mano de fenómenos sobrenaturales en lugar de específicamente naturales para buscar una explicación al mundo. Que una superstición sea más o menos compleja o ingeniosa no le quita su carácter (valioso por otra parte en cuanto que habla de las necesidades, esperanzas y miedos de quien las produce)

El movimiento de naturalización del mundo frente a la superstición arranca con la presocráticos y continúa con los sofistas, Epicuro y Lucrecio. Por supuesto, y hasta nuestros días, el camino de la seculariación es puro en pocos casos y a veces se producen mezclas, como Robiespierre proclamando a la Diosa Razón o Marx prometiendo el Paraíso en la tierra, pero estos son problemas de Robespierre y Marx y no de la secularización en sí.

Como decía el judeo-cristianismo es un subconjunto dentro de la cultura greco-latina, una parte respetable pero no la más valiosa y, afortunadamente, va retrocediendo frente a la visión de Demócrito, Aristóteles, Lucrecio, Montaigne, Bruno, Darwin, Nietzsche, Russell, Dennett, Searle...

José M. Martínez dijo...

Santiago, gracias por la respuesta, pero esa definición de 'superstición' no es la que da la RAE: 1. f. Creencia extraña a la fe religiosa y contraria a la razón.
2. f. Fe desmedida o valoración excesiva respecto de algo. Superstición de la ciencia."
Saludos. JMM