"Las ideas son menos interesantes que los seres humanos que las inventan" FranÇois Truffaut

martes, agosto 25, 2015

Torear o no torear, esa no es la cuestión




En Vózpopuli publico un artículo sobre la moral y la política de las corridas de toros, un complemento al que escribí en Libertad Digital a raíz de los comentarios que me hicieron en el anterior y un artículo del más célebre animalista español, el filósofo Jesús Mosterín.




6 comentarios:

Anónimo dijo...

El artículo es de una gran pobreza. Hace lo posible para salirse por la tangente en torno al tema taurino. Yo imagino que en ello tiene que ver los medios donde escribe y la necesidad de no molestar para seguir progresando adecuadamente. Y ahí lo tenemos haciendo equilibrismos. Yo tampoco sería partidario de prohibiciones pero lo de los toros es algo atávico y salvaje, impropio. Que se mezcle con los veganos para tapar las vergüenzas no es digno del autor. Un saludo

Santiago Navajas dijo...

Bueno, por lo menos habrás aprendido algo de filosofía jaina. Por otra parte, ni un argumento, solo una falacia ad hominem y un par de descalificaciones. Respecto de lo vegano, matar animales para comérselos forma parte de nuestro uso de los animales como diversión (placer gastronómico) ya que es perfectamente posible para los humanos, a diferencia del resto de animales, cambiar nuestra conducta "natural" por cuestiones éticas. Una dieta ovo-lacteo-vegetariana, vegetariana e incluso vegana es perfectamente posible con algunos complementos fáciles de conseguir.

Si se quiere seguir siendo omnívoro o carnívoro, como en las nuevas dietas "paleolíticas", desde el punto de vista ético y no caer en la hipocresía o en una contradicción performativa, lo que hay que hacer es admitir nietzscheanamente que los animales son jerárquicamente inferiores a nosotros por lo que estamos legitimados a usarlos en nuestro beneficio, el que sea (de la gastronomía a la investigación farmacéutica pasando por las corridas de toros), con la condición de hacer que su dolor sea el mínimo posible en cada circunstancia.

Es muy interesante la condición de que uno tenga que matar a los animales que tenga que comer, porque mucha de la hipocresía acerca de los animales que matamos para comerlos viene dada de que no vemos su sufrimiento en los mataderos y en las granjas, lo que nos permite tener un falsa buena conciencia.

Un saludo

Anónimo dijo...

Entonces, ¿estás a favor de las corridas de toros?, ¿y del resto de espectáculos sangrientos con animales? Y esa frase gloriosa: "con la condición de hacer que su dolor sea el mínimo posible en cada circunstancia". Imagino que se referirá a poner las banderillas con sumo cuidado (paso previo importante para su liquidación pues le da un mejor sabor a la carne). Risible, no lo he podido evitar. Y la cháchara para cubrirlo. Y meterlo en el saco del radicalismo animalista. Puff
Eres una persona inteligente con la que coincido muchas veces. Al menos valentía si por lo que sea te gustan los toros.
Un saludo

Santiago Navajas dijo...

Con esa frase gloriosa, estoy de acuerdo, quiero decir lo mismo que Temple Gradin, la zoóloga especializada en diseñar mataderos en los que se minimice el dolor y el sufrimiento del maltrato que necesariamente va unido a matar a los animales destinados al placer gastronómico, contra los animalistas: ""I think using animals for food is an ethical thing to do, but we've got to do it right. We've got to give those animals a decent life, and we've got to give them a painless death. We owe the animal respect."

Si comparas el desarrollo de la lidia en el último siglo comprobarás que el trato ético a los animales ha conducido a un tratamiento cada vez más respetuoso a los animales que intervienen. Desde los caballos, que son protegidos por petos desde la década de los 20, hasta los toros que casi en ningún caso se les pica las dos veces preceptivas porque tanto el público como los toreros solicitan que sea leve. Del mismo modo, también se premie que se mate de la forma más rápida y eficiente posible, castigando el respetable y el reglamento al torero que prolonga la agonía del toro. Y, por supuesto, con el establecimiento del indulto al toro cuando es absolutamente bravo, con lo que evita el animal algo que jamás conseguirá en el matadero.

Por otra parte, en los laboratorios científicos debería haber protocolos muy específicos para cada tipo de animales: no es lo mismo un gusano que una rata o un primate. En el límite, chimpancés como Chimp o Washoe a los que se les han enseñado el lenguaje y la cultura humana, incluso les otorgaría ciertos derechos básicos.

No es lo mismo, claro, el matadero, el laboratorio científico, el circo, el bous al carrer, o la corrida. Pero en cada circunstancia se trata. Extrapolando a otra problemática: ¿estaarías de acuerdo con legalizar ciertas mutilaciones genitales infantiles? La respuesta obvia es que... "depende". De qué? De nuevo de las circunstnancias.

Anónimo dijo...

Veo que bajas a la arena. "Tratamiento cada vez más respetuoso", ¿se elimina así el nivel de salvajismo público, de sangriento espectáculo para solaz del espectador? Es como decir que no se quemaba a los herejes y se tenía el detalle de liquidarlos antes. Hombre, hombre. No sé si es en serio esto (¡que solo se le pica ya dos veces, detallazo!), y con el único fin del divertimento del personal.

Lo dejo porque veo que te deben gustar (no sé si será tradición familiar, llevar la contraria, el evidente "arte" que tiene) y los defiendes malgré tout pero creo que haciéndolo bajito se notaría menos porque las incongruencias son, a mi parecer, bastante serias. Y creo que además te das cuenta de ello.

Que siga el blog tan interesante

Santiago Navajas dijo...

Comparar a los animales con personas, el toreo con la inquisición, denota el error categorial básico en el que incurren los animalistas incoherentes, entre los que no incluyo a los animalistas vegetarianos, que al menos son consecuentes con su axioma contra el maltrato animal. Los que son absurdos, además de hipócritas, son los pseudoanimalistas que critican las corridas de toros mientras se ponen ciegos de chuletones de buey. A estos se les ve el plumero porque critican algo que nos les gusta por motivos éticos, al tiempo que excusan aplicar el axioma respecto de otro placer, el gastronómico, que sí disfrutan.

Un paralelismo que no incurre en la ceguera es el que se establece con otro espectáculo "sangriento" contemporáneo: el boxeo. Lo relevante es que El País cuando justifica su negativa moral a informar de uno de ellos, al tiempo que justifica que se cubra la información en otro, se pone de parte del toreo frente al boxeo. En realidad, sus argumentos contra el boxeo también servirían contra el toreo. Pero a los de El País les gustaba el toreo con lo que racionalizaron su afinidad, mientras que pasaban en el plano subjetivo del boxeo, por lo que lo condenaban

http://elpais.com/diario/1997/05/25/opinion/864511206_850215.html

Es muy gracioso, y revelador del grado de simplicidad intelectual, que pienses que no hay otra postura diferente a la tuya. Como ya he dicho, yo sí comprendo la posición de los animalistas pero no la comparto, evidentemente. El caso es que los animalistas se consideran en posesión de la verdad moral absoluta, y de ahí su talante inquisitorial que, además, sí es mainstream.

También algunos fanáticos de la razón estrecha han considerado un "espectáculo sangriento" el Brit Mila y han pretendido prohibirlo. El Tribunal Supremo alemán les ha explicado que en algunos casos ciertos ritos y tradiciones han de ser respetados aunque no gusten a la mayoría por cuestiones culturales, dentro de unos líimites. Lo razonable filosóficamente es que aunque no se comparta una posición moral pueden ser comprendidas las razones aducidas y tolerarlas por parte de la mayoría que, si no, se convierte en una dictadura popular. Saludos taurófilos y ver cuadros de Goya, Picasso o Barceló y a leer poemas de Lorca, Carlos Marzal o Lapid.